El Senado habilitó el tratamiento

Un nuevo impuesto digital

El proyecto propone sumar otro gravamen sobre todos los dispositivos de memoria. Tiene el apoyo de la mayoría de los partidos y el airado rechazo de asociaciones de consumidores.

De la redacción de El Litoral

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La Comisión de Legislación General del Senado emitió dictamen ayer y habilitó el tratamiento del proyecto de ley para sancionar el régimen de copia privada que establece un canon a los productos tecnológicos que permiten grabar y almacenar contenidos tecnológicos para distribuirlo entre autores y compositores.

Miguel Pichetto y Gerardo Morales, presidentes de los bloques del Frente para la Victoria, y el radicalismo, adelantaron su apoyo a la iniciativa que fue promovida con proyectos parciales de Pichetto, del socialista Rubén Giustiniani y las justicialistas Adriana Bortolozzi y Teresita Quintela.

La norma establece un canon a los productos que incluyen dispositivos que tenga memoria, desde un disco rígido externo, pendrive, CD, reproductores de DVD y teléfonos celulares, entre otros.

En el artículo 12 del proyecto establece el aumento en los montos para cada producto y establece el 75 por ciento en los casos de los CD, DVD y Blu-ray, 5 por ciento de tarjetas de memoria, 10 por ciento de rígidos integrados o no en un equipo, así como decos de señales de televisión por cable o satelital, walkmans y MP3 y uno por ciento en celulares.

De la reunión, participaron representantes de las entidades vinculadas con la producción y dirección de películas, de las entidades que agrupan a escritores, actores y artistas plásticas. Expusieron posiciones en la misma dirección del proyecto, el director Carlos Galetini, Atilio Stampone, Susana Rinaldi, Horacio Ferrer y Jorge Marrale, entre los más conocidos.

Pichetto respaldó la propuesta al afirmar que se trata “de un mecanismo de compensación que es reconocido en la mayoría de los países de la Comunidad Europea” y que es “un acto de equidad y de justicia reparatoria” por los derechos de autor.

Morales se expresó en el mismo sentido y adelantó su respaldo en caso de ser tratado mañana en el recinto y afirmó que “es una avance cualitativo en la solución de un problema”.

Carlos Galetini, de la Asociación de Directores de Cine, aseguró que “es una manera de compensar lo que los autores y creadores pierden” en las reproducciones piratas y manifestó que “el Parlamento europeo aconsejó a todos los países que adopten este sistema”.

Jorge Marrale explicó que se trata de “un sistema de compensación” por los daños producidos por las copias ilegales y piratas y aseguró que este sistema está vigencia “en 25 de los 27 países de la Unión Europea y Estados Unidos y Canadá”.

Cambiar de ventanilla

La industria del espectáculo afronta un desafío que supera a sus más poderosos representantes, ensayando respuestas de diverso tenor. Algunas, que oscilan entre lo impracticable y lo temible, de rango impeditivo o policíaco. Otras, más proactivas, buscan explotaciones alternativas para preservar la sustentabilidad o imaginan nuevas plataformas, provistas por el mismo avance tecnológico que la puso en la encrucijada.

Los músicos convirtieron en su principal fuente de ingresos las entradas de conciertos y recitales -o, en el caso de los más “hiteros”, la comercialización de ringtones-; aunque esto no dejó a salvo a las compañías discográficas, en un mundo donde se ha diluido hasta la idea del “disco” como unidad conceptual, reemplazado por una colección de canciones seleccionadas y agrupadas a gusto del consumidor y sin otro criterio que el propio.

En el mundo del cine, en tanto, la salida fue el creciente impulso a la variante 3D, que multiplicó salas y cantidad de estrenos en ese formato; todavía inimitable de manera satisfactoria por el aparataje hogareño. Al igual que en los recitales, el espectáculo masivo irreproducible se convirtió en salvavidas para el cine más comercial que, como efecto colateral, estrechó el espacio para las producciones de otro tipo.

La estrategia también se tradujo en la confección de los cronogramas de estrenos, que en caso de grandes “tanques” pasaron a ser simultáneos en la mayoría de los países, para estimular la asistencia al cine y desactivar la demora que suele actuar como un acicate para los ansiosos.

En cualquier caso, la caída de ingresos en el rubro de la comercialización de DVD -que en no pocas ocasiones permitió recuperar la inversión o incluso convertir en negocio a grandes fracasos cinematográficos- sigue siendo el talón de Aquiles de la industria. Y es en este punto donde aparecieron sugerencias tan ominosas como las que involucran software espía en las computadoras personales o la obligación para los operadores y gestores de redes de utilizar “filtros” capaces de detectar las descargas ilegales.

En paralelo, los más poderosos estudios de Hollywood montaron un consorcio de empresas tecnológicas y audiovisuales destinado a lanzar una nueva plataforma para la distribución paga de películas por Internet -llamada UltraViolet-, asimilando la cada vez más instalada costumbre de verlas “on line”, pero en este caso previo abono de una suerte de peaje. Y sobre la base de que las copias “truchas” en DVD seguirán la misma suerte del propio soporte, y se encaminan a su desaparición.

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La tecnología en Argentina ya tiene un recargo del 21% de IVA, más un 20% correspondiente al impuesto de fabricación nacional. Con este canon, pasará a valer de un 10% a un 75% más cara. Es decir, del valor total de un aparato, el 50% corresponderá a impuestos”.

Organización Vía libre

(www.vialibre.org)

“Hemos escuchado la multiplicidad de voces contrarias a este proyecto que se plasmaron recientemente en el ciberespacio y por eso se tomó la decisión de continuar debatiéndolo. Es imprescindible encontrar un punto de equilibrio”.

Miguel Angel Pichetto

Senador FPV, al justificar que el dictamen no llegue hoy al recinto.

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/// análisis

El botón que copia tomates (*)

David Bravo

Si algo ha demostrado la ineficacia de los intentos de exclusión pese a la enorme inversión económica realizada en sus costes durante la última década, es que resulta imposible evitar la libre circulación de obras intelectuales a través de Internet. Las nuevas tecnologías han convertido en una aspiración imposible todo intento por parte de la industria de decidir quién puede acceder a sus contenidos.

Enlazando con lo dicho por Javier Bardem (tras el rechazo en España de la ley Antidescargas), sobre la injusticia que supondría para quien cultiva y vende tomates que existiese una máquina que los copie, parece razonable aceptar dos premisas básicas.

La primera de ellas es que el invento es digno de fiesta, perspectiva no muy común entre quienes miden todo avance tecnológico en función de su impacto en el mercado y no en el del simple y llano beneficio social.

La segunda es que la sociedad, del mismo modo que necesita la máquina de copiar tomates, necesita a quienes los cultivan, por lo que, y derivado de su propio interés, habrá de remunerarse al agricultor para que siga trabajando y aporte lo que después se copiará.

(*) Artículo completo en http://orsai.es/blog/n2/bravo