El quinto en 40 días

Murió en Rosario un obrero al caer de un décimo piso

El albañil realizaba tareas de impermeabilización cuando cayó al vacío. Fallaron el arnés y el cabo de vida. El gremio de la construcción demandó más controles por parte del Estado provincial.

De la corresponsalía de Rosario

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Un obrero de la construcción de 30 años murió ayer a la tarde en el microcentro rosarino, a causa de las heridas que le provocó una caída desde el décimo piso. Es el quinto trabajador del rubro de la construcción que fallece en los últimos 40 días en el departamento Rosario, una cifra que siembra preocupación, por lo que el gremio de la Uocra y la organización no gubernamental Manos a la obra, integrada por albañiles que demandan mejores condiciones de seguridad e higiene, se manifestaron en reclamo de que el Ministerio de Trabajo de la provincia incremente los controles en las obras para evitar este tipo de siniestros en los que está en juego la vida del trabajador. Marcelo Maldonado se encontraba ayer a la tarde en el décimo piso del edificio ubicado en Urquiza 1916. En las alturas, realizaba tareas de impermeabilización cuando perdió el equilibrio y cayó al vacío. El arnés con el que estaba sujetado no pudo evitar que se desplomara desde esa altura, porque se rompió. El cabo de vida estaba atado a una reja, que no estaba firme y también cayó.

Poco después de las 14, Maldonado fue trasladado al Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (Heca), donde falleció poco después de ingresar. En la guardia del centro asistencial, indicaron que el operario “ingresó con vida pero en estado muy grave, con traumatismo de cráneo, abdomen y posiblemente con graves lesiones internas, que le causaron la muerte”.

Falencias

Narciso Cantero, de la ONG Manos a la Obra y trabajador de la construcción, se hizo presente en el edificio de Urquiza al 1900. “Lamentablemente, esto nos está pasando por ahorrar costos, ese arnés es tan trucho como los que contratan el trabajo. Se escatima en costos y así es cómo se pierden las vidas de los compañeros”, aseguró Cantero. Además, explicó que en este tipo de trabajos, el obrero que se encuentra colgado debe estar capacitado para las tareas y “tiene que contar arriba con un contrapeso que es lo que lo sostiene. Hay que ver dónde estaba atado ese cabo de vida, si es que realmente estaba atado. Por otra parte, el compañero debe estar acompañado por otro que lo secunde en los trabajos, que lo monitoree constantemente y por la presencia de un profesional”.

El titular de la Uocra de Rosario, Carlos Vergara, coincidió con Narciso Cantero sobre las “falencias de seguridad” en la obra. “Por lo que se pudo apreciar, algo hizo zafar a la soga de la silleta donde estaba el trabajador y no tenía el cabo de vida”, dijo Vergara. El sindicalista sostuvo que el gremio de la construcción presentó en los últimos cinco meses mil pedidos de inspección a obras por distintas irregularidades, tanto en materia de seguridad, como trabajo en negro o falta de ropa especial. “No hay capacidad en el Ministerio de Trabajo para hacer las inspecciones. Necesitaríamos no menos de 250 inspectores por día y sólo hay doce para el departamento Rosario”, señaló el gremialista.

5.000

pedidos de inspección solicitó la Uocra, tanto de condiciones de seguridad como de ropa de trabajo adecuada.