¿CÓMO VE A LA CIUDAD?

 

ADRIÁN AIRALA

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Actor

También es director y dramaturgo. Tiene 54 años y vive en barrio Candioti Norte.

Foto: Archivo El Litora

1 / Cómo ve a Santa Fe

 

La ciudad se ve diferente. El hábito de transitarla a diario quizá acote la posibilidad del asombro, pero al confrontar los registros de la memoria con los de una mirada presente no puede negarse que la ciudad está modificándose. Van quedando en el olvido esos despojos a los que el habitante de la ciudad se había acostumbrado, hablo de aquellos edificios y espacios emblemáticos que el desprecio de las administraciones anteriores convirtió en fantasmas decadentes tales como la Estación Belgrano, el Molino Franchino, Santa Fe Cambios, el Puente Colgante, el puerto y tantos otros. No era cuestión de borrarlos u ocultarlos sino de darles una nueva razón de ser, y ahí están otra vez en pie. No comulgo con los radicales, tampoco con los peronistas; mis afectos están puestos en el socialismo, pero esto no me priva de reconocer que era suficiente no ser corrupto para empezar a mejorar. Los males ciudadanos son responsabilidad exclusiva del ciudadano y su capacidad electiva.

2 / ¿QUÉ ES LO MEJOR QUE TIENE?

La ciudad tiene sus virtudes. Hay espacios verdes recuperados que poco a poco, y sin lugar a dudas, están enriqueciendo el perfil urbano al generar un buen pasaje entre cemento y naturaleza.

La visual de algunas zonas resulta más amable, mucho más convocante. La laguna no pierde su condición emblemática. También me resulta alentador y para destacar la expansión de la Ciudad Universitaria y la proyección de la UNL tanto en lo que respecta a la oferta de carreras como en la extensión a la comunidad y el desarrollo de proyectos de investigación. Acciones estructurales en este sentido contribuyen a mantener como opción valedera la permanencia en esta ciudad y la producción de sus propios recursos humanos, porque conlleva un altísimo valor agregado. Será necesario consolidar y alentar el desarrollo industrial para capitalizar ese alto grado de calificación y provocar el esperado círculo virtuoso.

3 / ¿QUÉ DEBERÍA CAMBIAR?

¿Te parezco brutal y sin filtros si te digo que a la ciudad le vendría muy bien cambiar su idiosincrasia? Sí, cambiar su idiosincrasia no es algo imposible, no encierra el peligro de la des-identidad, ni se condena a muerte al gentilicio. Se puede cambiar y ser un nuevo ciudadano sin desenraizarse para quien necesite sentir raíces, lo cual no es obligatorio-. Todo ciclo vital posee intrínsecamente alguna forma de muerte parcial, lo que no cambia muere, porque nada tiene la capacidad de sobrevivir sin adaptación al entorno y el entorno siempre es dinámico y cambiante. La ciudad entre bienes y males está mostrando que el ciudadano puede aspirar a vivir mejor. Con modificaciones progresivas y constantes se edifica una nueva idiosincrasia. Lleva tiempo, ya que cambia mucho más rápido el perfil urbano o el paisaje que la cosmovisión conservadora de un pueblo, pero los esfuerzos colectivos y progresistas tienen grandes posibilidades de evitar un nuevo naufragio.

4 / ¿CUÁL SERÍA SU PRINCIPAL PREOCUPACIÓN SI PUDIERA TOMAR DECISIONES?

No hay secretos para que un pueblo consolide su evolución hacia mejores formas de vida, formas que a su vez no son privilegios ni bendiciones insustanciales sino derechos inalienables del ciudadano. No hay caminos mágicos que aseguren la permanencia natural de los sujetos dentro de un continente de bienestar. No hay injerencia ni intervención divina que contribuya en la construcción de dignidad ciudadana. Sólo la praxis transforma la realidad, y esa praxis no es exclusivamente acción directa sino fusión de pensamiento proyectivo, planificación de coyuntura y de largo plazo. La praxis transformadora se vale de todas las herramientas y a la cabeza de estos pertrechos debe instalarse la educación, el arma con mayor poder de fuego. Por esta razón jamás la inversión del estado en educación debe considerarse un gasto, por el contrario, es una de las operaciones financieras más redituables en el corto, mediano y largo plazo.