Señal de ajuste

Los de arriba, los de abajo y la clase media

Los de arriba, los de abajo y la clase media

“Downton Abbey” se emite los miércoles, a las 21, por Film&Arts. Foto: Archivo El Litoral

 

Roberto Maurer

Julian Alexander Kitchener-Fellowes, ahora Lord Fellowes of West Stafford, con su nuevo título nobiliario refuerza su especialidad como creador de las ficciones literarias, teatrales y televisivas que firma como Julián Fellowes, muchas veces inspiradas en las intrigas familiares de la nobleza inglesa. Como referencia, se puede recordar que su pericia fue premiada con el Oscar que ganó con el guión que escribió para “Gosford Park”, aquel drama de misterio ambientado en los ‘30 en una mansión de la campiña inglesa que dirigió Robert Altman.

Su capacidad de reconstruir con pasión y detalle antropológicos la vida y costumbres de las clases altas de su país en otros tiempos, ahora brilla en una serie inglesa titulada “Downton Abbey” que emite Film&Arts los miércoles a las 21.

No es el caso

“El sol asoma detrás de Downton Abbey, una grandiosa y espléndida mansión en un grandioso y espléndido parque. Tan sólida parece, que sugiere que el estilo de vida que representa durará otros mil años. No es el caso”. Es su presentación lacónica para esta producción majestuosa ambientada en 1912, que retrata la convivencia de amos y criados como sujetos de un rígido sistema jerárquico y prisioneros de rituales complejos, en un cruce permanente de unos con los otros que remite a “Gosford Park” y, si se tiene memoria, a la ingenua y encantadora serie “Los de arriba y los de abajo”.

Después del primer plano de un telégrafo nervioso, los diarios llegan a Dowton Abbey con una noticia que conmociona a los duques de Grantham: se ha hundido el Titanic con unos cuantos conocidos de su clase, aunque la desaparición de un primo tiene un significado especial para la propiedad: son los herederos programados de la imponente mansión solariega Dowton Abbey, por una cláusula testamentaria que impide el acceso al patrimonio a las tres hijas mujeres de los Crawley, duques de Grantham. Con ese primo confiable en el fondo del mar, se abre un abismo de incertidumbre a los pies de la familia, ya que el sucesor será un pariente lejano y desconocido.

El enorme castillo es el protagonista y no sólo como el patrimonio que los Crawley y sus criados quieren conservar, sino porque en la mansión se refleja el ecosistema social de una época. En sus escaleras, áticos, dormitorios, cocinas y pasajes laberínticos, señores y criados se mezclan en intrigas, conspiraciones y disputas de poder: una telenovela suntuaria que reconstruye magníficamente la era eduardiana, o sea un rubro donde los ingleses son difíciles de superar.

En su elegancia de clase, los diálogos conservan la altura de las buenas costumbres de los personajes, pero ninguno de ellos se priva de decir lo que piensa o siente, y con sus gotas de sarcasmo y agresividad: todo el tiempo se están esmerilando unos a otros, con flema pero sin piedad.

INVENTOS MODERNOS

El personaje de la condesa viuda de Grantham, madre de Crawley, el propietario del castillo, fue escrito especialmente para Maggie Smith, que también participó en “Gosford Park”. En la implacable anciana se encarna la agonía de una época y la resistencia a los cambios de los nuevos tiempos, que por ejemplo, han llegado con el nuevo invento de la electricidad. “¡Oh querido, cuanta luz!” se queja a su hijo, cubriéndose la vista. “Me siento como si estuviera en el Gaiety”, agrega, refiriéndose al famoso teatro de moda en esos años por sus musicales y al cual seguramente la condesa no concurría.

—Es muy práctica -le contesta su hijo, acerca de la luz eléctrica.

A un millón de libras por capítulo, el año pasado esta serie o miniserie fue un gran éxito en su país y provocó una segunda temporada, ya para introducirse en la Primera Guerra Mundial. Y en Estados Unidos fue tan bien recibida, que los actores que integran el elenco ya son mirados con interés por Hollywood, incluyendo una revalorización de la olvidada Elizabeth McGovern.

Se anticipa que en el segundo capítulo aparecerá el heredero casi desconocido. Es un abogado, o sea que los duques deben prepararse para vivir una pesadilla: la irrupción de la clase media.