Edición del Martes 06 de setiembre de 2011

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Ciudades e ideas

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“El sueño de la Malinche”, de Antonio Ruiz.

Hay una historia rural y una urbana. José Luis Romero, en Latinoamérica estudia el papel que las ciudades cumplieron en el proceso histórico de nuestra gran región. La América indígena fue predominantemente rural; los españoles destruyeron urbes como Tenochtitlán; los propios indígenas destruyeron otras, como Cuzco, y otras fueron refundadas y reordenadas por los conquistadores, como en Tlaxcala, Bogotá, Quito, México y la propia Cuzco, transformándolas en poblaciones españolas. Romero comienza señalando la diversidad de concepción en los españoles y portugueses, ya que Portugal confió la tarea de la conquista a los señores que recibieron las tierras.

“El nuevo reordenamiento empezó a dibujarse en las últimas décadas del siglo XVIII, cuando el mundo latinoamericano recibió frontalmente el impacto de la ofensiva mercantilista. Entonces, altas burguesías y, en general, a los sectores sociales integrados, una vasta muchedumbre de marginales que hicieron inseparable de la imagen de la metrópoli moderna la de los rancheríos que la rodeaban. Era un inesperado desarrollo autónomo de las ciudades que revelaba la diversidad de funciones de la ciudad y las variantes de las relaciones entre la ciudad y la región; pero que, sobre todo, inauguraba una etapa de importantes cambios en la estructura social, económica y cultural de las sociedades urbanas”.

Latinoamérica en la expansión europea; el ciclo de las fundaciones; las ciudades hidalgas de Indias; las ciudades criollas; las ciudades patricias; las ciudades burguesas y las ciudades masificadas, son los distintos ejes en los que se expande el estudio de Romero.

Luis Alberto Romero, en el prólogo, señala que Latinoamérica ocupa un lugar clave dentro del proyecto historiográfico de José Luis Romero, y una exposición cabal de “lo que entendía por el ‘punto de vista histórico cultural’, una perspectiva que resulta de notable actualidad. En cada uno de los capítulos se recorren sistemáticamente las áreas principales de la vida histórica: la organización económica, la sociedad, el gobierno y la política; las formas de vida, las mentalidades y las ideologías. En cada caso, sin embargo, el orden es distinto, según el juego de las relaciones y las prioridades, pues lo que le preocupaba no era la taxonomía sino la articulación en un conjunto cuyo diseño total nunca se pierde de vista. Las más diversas cuestiones teóricas acerca de sujetos, prácticas, representaciones, dialécticas -que estaba sistematizando en La vida histórica- aparecen aquí en obra”. Publicó Siglo XXI.

 



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Martes 06 de setiembre de 2011
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