Apuntes de polÍtica provincial

La agenda estratégica del país

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Hermes Binner y Cristina Kirchner en la última visita de la presidenta a Rosario.

Foto: Información Pública

Teresa Pandolfo

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Poco a poco, el gobierno nacional está virando su posición respecto del campo aunque no lo mencione como colectivo para designar esa red de actividades primarias, industriales y de servicios fuertemente impactada por la tecnología, que es la base de la economía del país. Se sigue hablando de “industrializar la ruralidad”, no aludiéndose al gran camino ya recorrido, pero todo va a llegar.

Días atrás, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, al dar a conocer las metas del Plan Estratégico Alimentario tuvo dos expresiones concretas: una la de aumentar en 10 años, en un 50% la producción de granos con lo que se llegaría a 2020 a los 160 millones de toneladas y la segunda cuando ubicó a la Argentina como un país “productor” de alimentos.

Obviamente que estos mensajes sólo señalaron metas; no establecieron cursos concretos de acción pero, sin dudas, si se los toma como punto de comparación con marzo de 2008 cuando estalla el conflicto con el campo, hay una gran diferencia en el mensaje que transmite el gobierno nacional. En el medio quedan muchas cuestiones pendientes de resolución: unas muy puntuales como la intervención de los mercados de maíz y trigo o otras de carácter estratégico como la construcción de la logística del transporte; las condiciones para producir legumbres; la industrialización más cercana a los lugares de origen de la producción y la organización del comercio hacia el futuro.

Logística

La Argentina puede extender su frontera productiva en un 40% fundamentalmente hacia el NOA y el NEA pero para ello también se requerirá un gran esfuerzo en infraestructura.

Un reciente informe sobre la ganadería en el país elaborado por Raúl Milano para la Bolsa de Comercio de Rosario indica que en los últimos 10 años, la expansión de la agricultura tomó 14 millones de hectáreas ganaderas con destino a siembra.

Los caminos construidos en la década del ‘30 (o antes), en el siglo pasado, deberán convertirse rápidamente en autovías no sólo por cuestiones económicas (el costo de los fletes) sino en primer lugar por seguridad de las personas que transitan esas rutas no preparadas para la circulación constante de camiones. Pero, fundamentalmente, se requerirá de la rehabilitación del ferrocarril para las cargas provenientes del NOA y de más puertos operativos sobre la hidrovía Paraná- Paraguay.

En esta semana, el diputado Agustín Rossi aludió a las obras previstas en el proyecto de presupuesto nacional 2012. Enhorabuena de que se hayan previsionado partidas para el ensanche de las rutas nacionales 33, 34 y 11; para los puertos y el gasoducto NEA, que en una primera etapa tendría que estar llevando gas entre Desvío Arijón a las cercanías de la ciudad de Vera.

Son noticias que de concretarse cambiarán el mapa económico y productivo de Santa Fe. Sin embargo no debería dejar de insistirse con el ferrocarril como un transporte prioritario para el crecimiento estratégico del que habló la presidenta.

Biocombustibles

Asimismo, a la producción de la región pueden interesarle los incentivos impositivos previstos en el presupuesto nacional para los biocombustibles. Argentina ha pasado a ser el país que más los exporta y, según datos oficiales, en tres años podría duplicarse la capacidad instalada y llegar a 6 millones de toneladas anuales de producción.

A propósito de los biocombustibles como otro eje de las perspectivas de Argentina en el mundo, el Ing. Gustavo Grobocopatel, cuando disertó el mes pasado en la Bolsa de Comercio de Santa Fe, refirió que algunos países europeos, como por ejemplo Alemania, buscaban seguridades de que los biocombustibles se hacían en forma responsable -sin dañar el medio ambiente y a la sociedad- y exigían “un certificado de biodiésel responsable” por el cual pagan una prima.

Grobocopatel recomendó integrar la cadena de valor con más información hacia el consumidor final. Que sepa que se daña el medio ambiente ni la salud y que se trata de una producción sustentable. “Debemos ver cómo lo estimulamos; no sólo desde las leyes sino desde el mercado”, dijo en esa oportunidad.

El Clarín Rural editado ayer informa que por primera vez en el país, las empresas Los Grobos y Molinos lograron un plus de precio por un biodiésel certificado. La nota firmada por Sergio Persoglia indica que el combustible fue comprado por Shell para mezclarlo con gasoil en la Unión Europea.

“Logramos por primera vez el grano y los productos derivados industriales tengan el sello de soja responsable”, dijo Grobocopatel al matutino porteño. “Lo bueno de esto, entre muchas otras cosas, es que el sistema agrícola es responsable y que hay consumidores dispuestos a pagar por ello, lo que significa que hay mercado y, por lo tanto, sustantibilidad”, completó.

Los Grobos hace 15 años que trabajan en dirección de alcanzar los mayores estándares exigidos por la Unión Europea y ahora están obteniendo los resultados.

Por estos días, resulta difícil hacer previsiones sobre cómo se desarrollarán los mercados compradores de la Argentina pero resulta evidente que alimentos y combustibles siempre serán demandados y ahora más por los países emergentes.

Estos son los temas, entonces, que debían figurar más frecuentemente en la agenda de la política para que se puedan alcanzar los acuerdos internamente necesarios. Son las materias de la economía real, que en una integración creciente entre producción primaria e industria, le cambiarán la vida al interior del país. Resulta mucho más interesante escribir sobre ellos que respecto del contrapunto de Cristina Kirchner con Hermes Binner, una estrategia de campaña a todas luces armada para desprestigiar al mandatario santafesino.