llegan cartas
Paros docentes
Luis Emmer.
DNI. 12.355.357. Ciudad.
Señores directores: No tengo absolutamente nada contra los maestros, pero me preocupa mucho la metodología de presión que ejercen para conseguir nuevos beneficios laborales. Parar las escuelas, la no concurrencia de los chicos a clase, la pérdida de horas y días de educación, las jornadas de capacitación que siempre se hacen en días de clase.
Yo me pregunto: en vez de estar formando alumnos, ¿no se estarán formando una nueva clase de dirigentes expertos en realizar paros y reclamos? Paro por salarios, para por jubilación, ¿y después? ¿por más vacaciones?
No se olviden de los chicos, a los que se les debe un ejemplo desde la casa y luego desde la escuela, que debería ser su segunda casa como lo era hace muchos años. Claro que yo soy una persona mayor que iba todo el año a la escuela; no existían los paros ni las jornadas de capacitación, y lo más importante, las maestras eran nuestra segunda madre. Ahora me consta que hay profesoras/es que en algunos casos no conocen el apellido de sus alumnos, porque dan una clase de 40 minutos, luego se van a otra escuela y así sucesivamente.
Pero de algo estoy muy seguro: no todos los maestros piensan igual, y a ellos les digo que es hora de que demuestren esto ante sus dirigentes gremiales, y si no quien comprometerse, que no concurran a las asambleas, de esa forma estarán contribuyendo a que las cosas cambien un poco. Aunque no den clases, vayan a la escuela y muestren su honestidad haciendo acto de presencia, aunque sea sentados en la puerta. Y si los presionan, denuncien. Caso contrario, indirectamente están avalando el paro.
Los paros se hacen, porque los gobernantes no tienen la suficiente capacidad de decir basta, acceden a todo lo que se pide porque están de paro. Así se esta perdiendo la educación y crecen los expertos en paros.




