Seminario sobre el sistema financiero

Para los economistas, “hay vida después del default”

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El vicepresidente electo, Amado Boudou; Joseph Stiglitz; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el designado ministro de Economía, Hernán Lorenzino. Foto: Télam

El Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, elogió las medidas tomadas por el país para reestructurar su deuda. Pidieron la creación de una organización de quiebra mundial.

 

De la Redacción de El Litoral

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EFE/DyN/Télam

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y el ministro de Economía, Amado Boudou, coincidieron en que “hay vida después del default”, y que se puede salir de la crisis aplicando políticas que van a “contrapelo” de las recetas recomendadas por los organismos internacionales de crédito.

Éstos fueron los ejes del discurso de ambos al participar del seminario “El vacío en la arquitectura financiera internacional y la reestructuración de la deuda soberana”, organizado conjuntamente por el Ministerio de Economía y el Banco Mundial.

Uno de los temas del seminario fue la salida de la crisis de Argentina, tras el colapso de 2001, que se ha convertido, a partir de la crisis financiera en Europa y Estados Unidos, en un punto de referencia para el debate internacional.

En su alocución, el Nobel estadounidense elogió la “innovación” argentina de los bonos atados al PBI, que se aplicaron durante los canjes 2005 y 2010.

A su juicio y con esta fórmula, “Argentina encontró la solución correcta al decir: compartamos el riesgo, si nosotros crecemos más, vamos a poder pagar más”.

“Defiendo la creación de una organización de quiebra mundial. El Fondo Monetario Internacional tuvo una mentalidad determinada por los acreedores y, aunque está cambiando, sigue en manos de los países acreedores. No queremos que el Citibank sea el juez en un tribunal de quiebras. Queremos un juez más imparcial”, planteó el Premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz.

Stiglitz también planteó los “excesivos castigos” que los acreedores quieren aplicar a los países deudores y señaló la necesidad de que se configure un sistema global que no imponga estos correctivos a las naciones que opten por ir a una reestructuración de su deuda.

Dijo que, de otro modo, por miedo a los castigos y los costos que deben afrontar los países que se declaran en mora para refinanciar su deuda, los gobernantes demoran sus decisiones agravando en definitiva el problema y, en muchos casos, optando por la vía incorrecta de endeudarse aún más.

“El incendio se hace más grande y se queman más casas”, indicó el Nobel, quien admitió que ir a una refinanciación tiene sus costos, “pero no reestructurar es aún más costoso”.

En este sentido, consideró que “Grecia no puede y no debería esperar más, debería estudiar sus opciones y avanzar rápidamente”.

Opiniones

“Ningún político va a decidir una reestructuración si alguien está dispuesto a darle dinero”, marcó Lee Buchheit, socio de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, al mencionar los planes de asistencia del Banco Central europeo.

El economista jefe del BM para Latinoamérica y el Caribe, el ecuatoriano Augusto de la Torre, apuntó que “no hay en la arquitectura financiera internacional un marco para resolver el problema de los ‘holdout’” (acreedores que rechazan ingresar a un proceso de reestructuración) y que “el mundo debe resolver quién está en capacidad de decir a los acreedores si su país está en capacidad de pagar su deuda y cuánto”.

En tanto, el economista griego Costas Lapavitsas, de la Universidad de Londres, consideró que Grecia deberá reestructurar su deuda con una quita mayor a la que aplicó la Argentina, de alrededor de 70%.

En este sentido, consideró que el gobierno de Grecia debe encontrar una solución “democrática y soberana” al problema de su deuda, y efectuarla acorde a las necesidades “de su pueblo y su país y no de los prestamistas y del sistema internacional” en el que el FMI domina la escena.

Opinó que para Grecia, “la situación es insostenible”, y que no hay otra forma de realizar una solución sustentable que aplicar una gran quita.

“La experiencia de Argentina para nosotros es siempre una referencia”, afirmó, agregando que él propone “la creación de comités de auditoría popular de deuda, como parte integrante del proceso de negociación de la deuda entre deudores y acreedores”.

A su turno, el economista de la Escuela de Negocios de Londres, Richard Porter, coincidió con el economista griego que “una disminución de 60% y 70% de la deuda con la instauración de los consentimientos de salida que reduzcan el incentivo de los holdouts es posible para Grecia”.

No obstante, Porter no considera que haya que seguir los pasos argentinos sobre el cambio de régimen monetario (la Argentina salió de la convertibilidad en 2001), señalando que “Grecia no debería salir del euro pues hay diferencias sustanciales entre ambos casos”, consideró.


Converge a cero la salida de depósitos

La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aseguró que “va convergiendo a cero la salida de los depósitos” bancarios. Dijo que están advirtiendo que en algunas entidades están volviendo y aseveró que la política de flotación administrada del tipo de cambio “está para quedarse” porque “demostró absoluto éxito ya que garantiza un tipo de cambio competitivo que protege la producción y el empleo, y garantiza certidumbre acerca de la evolución del dólar, quitando esos viejos fantasmas de la historia de nuestro país vinculada a las fuertes fluctuaciones”.

Asimismo, afirmó que “éste es otro modelo” distinto al de la década del 90 cuando cerca del 60 por ciento eran depósitos en dólares, y se financiaba en esa moneda en un país que no generaba dólares. “Hoy los depósitos en dólares representan apenas el 14 por ciento, y básicamente el financiamiento en Argentina está en pesos, y esos nos da una capacidad y una soberanía enorme para afrontar todos los cimbronazos”, concluyó.

Recuperar la agenda

El ministro de Economía, Amado Boudou, exhortó a “recuperar la agenda política” por encima de la discusión financiera que predomina en el mundo, para hacer frente a la crisis de deuda que enfrentan los países desarrollados.

Boudou volvió a cargar contra las calificadoras de riesgo, y se preguntó: “¿Existía el sistema financiero antes de las calificadoras de riesgo? ¿Era más o menos volátil? Era menos volátil y sin embargo parece que hay instituciones que no se pueden tocar, y pueden caer gobiernos, pero no puede quitarse el rol de las calificadoras en el sistema financiero internacional”, dijo.

El vicepresidente electo dijo que “la arquitectura financiera internacional empeoró en los últimos 25 años la asignación de recursos dentro de los países, pero también en términos globales los flujos de capitales entre los países”. Esta situación lleva a formular “gobiernos de banqueros” en países con tradiciones democráticas, “y esto va a seguir agravando el problema de deuda en Europa”, opinó. “Esta agenda política financiera oscurece la agenda económica que hace más difícil las soluciones, se agrava con el acompañamiento de grandes sectores de la prensa que no hacen más que imponer a la sociedad una agenda que no le son propias”, enfatizó.