Agua y desarrollo

Hidroelectricidad: una alternativa para atenuar la

crisis energética Fich-UNL

Además de producir electricidad, los aprovechamientos hidroeléctricos reducen la vulnerabilidad a inundaciones y sequías y almacenan agua para consumo humano, industria y riego. Los ríos de llanura pueden generar esta energía “limpia y barata”, pero su valioso potencial no es suficientemente aprovechado en nuestro país.

En 2010, la demanda máxima de electricidad registrada en el país fue cercana a los 111.000 GWh, consumiendo casi la totalidad de la potencia disponible en el Sistema Argentino de Interconexión: alrededor de 115.000 GWh. En 2011, el país importó energía eléctrica por casi 2400 GWh, destinados al abastecimiento interno que creció un 5 % en 12 meses.

Estos datos, suministrados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), evidencian la situación que atraviesa actualmente el sector en Argentina: una crisis en el modo de producción de energía, basado principalmente en el uso de hidrocarburos.

En efecto, según estimaciones de la Secretaría de Energía de la Nación, durante el primer cuatrimestre de 2011, el petróleo y el gas natural mantuvieron una caída de la producción en términos interanuales del 4 % y 2 %, respectivamente. Al mismo tiempo, la creciente demanda de estas fuentes de energía provoca que “el horizonte de reservas de gas se reduzca a 8 años y a 11 en el caso del petróleo. De manera que, de ser un país exportador de hidrocarburos, Argentina se está transformando en importador de estos insumos básicos para su matriz energética”, subrayó el Ing. José Rossa, docente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). En este sentido, el Ing. Eduardo Zamanillo, técnico de la Comisión Mixta de Salto Grande, dijo que “según la Agencia Internacional de Energía, la demanda mundial de petróleo aumentará de 84 millones de barriles diarios en 2005, a 116 millones en 2030, lo cual representa un incremento del 38 % durante este período. Por lo tanto, nuestro país no puede depender de un recurso que está declinando y que en el futuro se tendrá que importar a precios cada vez más altos”.

Frente a este panorama, donde la actividad económica crece al tiempo que demanda más energía de la que el sistema actual puede ofrecer, y donde más del 57 % de la generación de energía en la Argentina es de origen térmico y necesita consumir combustibles fósiles para funcionar, algunos especialistas encuentran en la hidroelectricidad una alternativa sustentable para atenuar la crisis. “Es necesario impulsar acciones tendientes a una diversificación de la producción energética, intensificando el uso de recursos renovables como el hidráulico, eólico y solar”, remarcó el Ing. Carlos Bacolla, docente e investigador de la mencionada casa de estudios.

Una fuente renovable con múltiples beneficios

Los aprovechamientos hidroeléctricos, cualquiera sea su magnitud, son reconocidos como una valiosa fuente renovable de energía.

Asimismo, son considerados “multipropósito” porque, además de la generación eléctrica, permiten almacenar agua para consumo humano e irrigación, contribuir al control de crecidas y a la protección contra inundaciones, entre otros beneficios. “Significa energía limpia y barata para hoy y mañana. Con un promedio de vida útil de entre 50 y 100 años, los emprendimientos hidroeléctricos son inversiones de largo plazo que pueden beneficiar a varias generaciones. Se pueden actualizar fácilmente con la incorporación de tecnologías más recientes y tienen costos muy bajos de operación y mantenimiento”, argumentó en un documento el instituto Mosconi.

Aprovechamientos hidroeléctricos en zonas llanas

De los 28 aprovechamientos hidroeléctricos concesionados por el Estado nacional en la década de los ‘90, una gran mayoría está ligada a ríos de montaña. Sin embargo, la hidroelectricidad no es una alternativa que sólo ofrece este tipo de ríos, sino también los cursos fluviales que surcan, por ejemplo, las áreas de llanura. “Estos ríos ofrecen un apreciable potencial energético que aún no ha sido suficientemente aprovechado. Si bien las pendientes topográficas son escasas, es factible plantear aprovechamientos de muy bajo salto y caudales apreciables, con centrales de pasada. La energía eléctrica que se puede obtener, que no es poca, sería perdurable”, aseguró el Ing. Héctor Prendes, docente e investigador de la FICH.

Decisión política y nuevos profesionales

En un análisis prospectivo realizado por el Instituto Mosconi para el período 2012-2023, los técnicos sostuvieron que, contando con un 40 % de generación hidráulica como supuesto de trabajo razonable, atender la proyección de la demanda con tasas de crecimiento medio entre el 4 % y 5 % anual implicará sumar una potencia cercana a 7.500 MW al final de dicho período.

Ahora bien, para lograr este o cualquier otro incremento de la participación de la hidroelectricidad en el sistema nacional se requiere una política de Estado que aliente la construcción de nuevas presas, en el marco de un plan de desarrollo basado en la transformación de la matriz energética a partir del aprovechamiento racional de recursos naturales renovables.

En los últimos años, el Estado hizo algunos esfuerzos para revertir el estancamiento que padece el sector, como la creación del Programa Nacional de Obras Hidroeléctricas y la selección de 12 proyectos de aprovechamientos, el primero de los cuales comenzaría a funcionar en 2014.

Al respecto, expresó el Ing. Rossa, “sería fundamental que el Estado crease agencias estatales nacionales conformadas por equipos técnicos altamente capacitados para la realización de estudios, proyectos, asesoramiento, auditorías e inspección de obras hidroeléctricas, en asociación directa con las provincias involucradas en los emprendimientos. También es de vital importancia la formación de recursos humanos en esta área, la cual presenta un déficit de profesionales especializados”.

La FICH, a través de la carrera Ingeniería en Recursos Hídricos, brinda conocimientos y herramientas técnicas adecuadas para responder a este desafío. De hecho, su creación, en 1970, estuvo ligada a un contexto nacional y mundial que demandaba recursos humanos calificados para responder a las exigencias planteadas por el desarrollo en la región y el país. Entre otros proyectos impulsados en esa época, se destacan emprendimientos hidroeléctricos como el Paraná Medio. “Este importante proyecto constituyó una valorable fuente de empleo y un atractivo para los jóvenes interesados en estudiar carreras de ingeniería. La posibilidad de participar en el proyecto de una obra como esta convirtió a carreras como Ingeniería en Recursos Hídricos en una oferta de estudio interesante, con una salida laboral asegurada”, recordó el Ing. Carlos Bacolla, quien se desempeñó además como gerente de este proyecto.

Hoy, al tiempo que recuperan ese conocimiento clave para el desarrollo estratégico del país, los Ingenieros en Recursos Hídricos incorporan en su formación paradigmas que promueven el desarrollo sostenible, lo cual les permite encontrar soluciones ingenieriles que prioricen el equilibrio entre las necesidades de la sociedad y las demandas de la naturaleza.

Los aprovechamientos hidroeléctricos, cualquiera sea su magnitud, son reconocidos como una valiosa fuente renovable de energía.

Es de vital importancia la formación de recursos humanos en esta área (la de hidroelectricidad), la cual presenta un déficit de profesionales especializados.