Broncas que cierran con sangre
Muerto a tiros en Pompeya

Gran cantidad de uniformados y vehículos policiales se concentraron en el lugar del suceso, en San Juan y Azcuénaga.
La víctima tenía 22 años y recibió un disparo en el pecho. Ocurrió esta mañana en San Juan y Azcuénaga.
Danilo Chiapello
Esta mañana una andanada de disparos despertó sobresaltados a los vecinos de barrio Pompeya.
Eran cerca de las 8 cuando estalló “la tormenta”.
Los estampidos provenían de la zona de Azcuénaga al 3600 (esquina San Juan), un sector donde se mezclan las calles de tierras con algunos precarios mejorados.
Los involucrados en el incidente eran dos grupos de personas los que ya cuentan en su haber con anteriores encontronazos, todos dirimidos de manera violenta y con armas de fuego mediante.
Y lo de hoy no escapa a esa cuestión.
La balacera duró varios minutos. Pero todo se puso más dramático cuando un joven cayó en el lugar acusando un impacto de bala. Sus manos se tomaron el pecho, indicando el lugar preciso donde el disparo había hecho impacto.
Lo que siguió fueron escenas de angustia. Entonces allegados al herido tomaron sus teléfonos y comenzaron con sus desesperados llamados pidiendo por una ambulancia.
Para esta parte ya varias unidades policiales (que habían sido advertidas del incidente) habían arribado al lugar. Dada la gravedad de la situación fue una camioneta policial la que cargó al baleado y lo trasladó al hospital Mira y López donde ingresó en estado desesperante.
A poco de practicarle algunas curaciones el infortunado fue derivado hasta el hospital Cullen donde quedó alojado en la sala de Shock Room. Finalmente cerca de las 10, se produjo su deceso.
La víctima fatal resultó ser Rubén González, de 22 años, quien vivía a pocos metros del lugar del incidente.
Voceros confiables indicaron que el nombrado es un ex-presidiario que actualmente gozaba del beneficio de las salidas condicionadas.
Según trascendió, el ahora fallecido, días atrás habría tomado parte de otro conflicto en Pompeya, en una incursión desde donde salió con una herida de arma de fuego en una pierna y un roce de bala en el cuello.
A poco de ocurrido el hecho la policía se volcó en gran número a la zona. Gran cantidad de uniformados y vehículos policiales recorrieron el sector en búsqueda de los autores del suceso.
Para dicho trámite los pesquisas tomaron el control de varias manzanas y requisaron no menos de tres inmuebles, aunque con resultado negativo.
“Esto es una guerra de familias”. La expresión corresponde a varios vecinos entrevistados en el lugar y que dieron su parecer sobre lo sucedido.
Ocultos detrás de puertas y ventanas hombres y mujeres se quejaron amargamente porque el barrio parece librado a la buena de Dios.






