Crisis financiera

Anuncian una cumbre europea para enero

De la Redacción de El Litoral

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EFE

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, anunció hoy una nueva cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) para finales de enero o comienzos de febrero, que estará centrada en cuestiones económicas, la discusión de un tratado entre 26 países y el empleo.

“Esta mañana informé a los Veintisiete de que convocaré una reunión para finales de enero o principios de febrero”, anunció Van Rompuy en una conferencia de prensa tras la cumbre UE-Rusia que hoy se celebró en Bruselas.

La reunión de los jefes de Estado y Gobierno de los Veintisiete tratará la aplicación de las decisiones tomadas en las cumbre de octubre y diciembre, especialmente el “pacto presupuestario” y la elaboración de un nuevo tratado intergubernamental acordados en esta última cita, indicó.

A pesar de que el Reino Unido se quedó solo en la cumbre de la pasada semana sobre cómo plasmar por escrito el compromiso con la disciplina presupuestaria (se hará a Veintiséis por un tratado intergubernamental al no haber unanimidad para reformar los tratados), Van Rompuy insistió en que la nueva cumbre será a Veintisiete.

También recalcó que los líderes comunitarios mantendrán en su próxima cita una discusión que no pudieron tener en la última cumbre acerca de la competitividad, la economía y el empleo.

La Comisión Europea había elaborado un informe, que había sido distribuido a los dirigentes, pero la larga discusión sobre disciplina presupuestaria y tratados impidió debatirlo.

“En momentos de estancamiento, incluso de recesión, es muy importante tratar estos asuntos y no hablar solo de consolidación fiscal”, destacó el belga Van Rompuy.

Nuevo tratado

En tanto el gobierno irlandés informó hoy que la UE espera tener listo antes de que finalice este año un primer borrador del tratado de consolidación de disciplina presupuestaria.

Así lo dijo ante el Comité Parlamentario sobre Asuntos Europeos del Dáil, Geraldine Byrne-Nason, vicesecretaria general de la oficina del primer ministro irlandés.

Para Irlanda es clave tener pronto acceso a los contenidos de un eventual acuerdo para determinar si el texto obligará a su Gobierno a introducir cambios en su Constitución, en cuyo caso debería convocar un referéndum.

En este sentido, el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, ha apuntado que la celebración de un plebiscito sobre este asunto sería, en realidad, una consulta sobre el euro.

“Realmente todo se reduce en esta ocasión a una cuestión muy simple, si quieres continuar en el euro o no. Ante esa pregunta, creo que los irlandeses darían el sí en un referéndum”, declaró ayer.

Los partidos de la oposición irlandesa le han acusado de simplificar la situación para infundir miedo entre la población de cara la posible celebración de una consulta popular.

En el pasado, el condicionante constitucional irlandés ha dado, además, serios quebraderos de cabeza a Dublín y Bruselas y ha provocado diversas parálisis.

El electorado irlandés rechazó en 2008 en una consulta popular el Tratado de Lisboa, aunque un año después dio el “sí” a un texto modificado.

Lo mismo sucedió en 2002, cuando los irlandeses aprobaron en las urnas el Tratado de Niza después de haberlo rechazado un año antes.