Con la lengua afeitada

Cuatro años muy breves

Betocas

El sábado pasado juró por un nuevo período de gobierno la Presidente Cristina Fernández de Kichner. Pienso que quienes no la votaron (mos) tendrán que admitir que ganar una elección con el 54% de los votos, luego de un pésimo inicio de la gestión tiene que tener sus razones. Si bien le he criticado su poca adicción a las normas republicanas, su falta de preocupación por la corrupción, la ausencia de un claro de desvelo por la seguridad y su personalismo exacerbado, se deberá reconocer que algunas cosas buenas tiene que haber hecho. Tal vez no con los mejores procedimientos y seguramente con muchas contradicciones, su mensaje y su accionar sobre la mejora de la distribución de los ingresos y el apoyo al desarrollo productivo y tecnológico, para mencionar algunos hechos, ha impactado a una mayoría notable de la población y ello no admite discusión. Ha llegado la hora de que la oposición, que hasta ahora sólo ha mostrado indecorosos resultados, aproveche los próximos cuatro años para reflexionar. Tendrá tres enormes tareas por delante: la primera es encontrar un líder con ideas y con carisma que no le será fácil, la segunda es diseñar un proyecto alternativo y mejor del que está en vigencia, cosa que durante más de dos períodos presidenciales no ha logrado y la tercera, con pocos medios a su alcance, tendrá que demostrar que es capaz de ejercer el poder y gobernar, materia en la cual la historia no la ayuda. U opta por la positiva sin más excusas o seremos testigos de un nuevo fracaso, lamentos y reproches dentro de un tiempo que es muy breve para todo lo que debería hacer.