En terrenos del Ejército

Fosa común revela atrocidades de la dictadura en Tucumán

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Los restos de personas asesinadas y quemadas donde funcionó el mayor centro de concentración y exterminio en Tucumán. Foto: Télam.

Los despojos de no menos de quince personas asesinadas y quemadas fueron hallados en una fosa ubicada en terrenos de un ex arsenal del Ejército.

 

DyN

Una fosa común con restos de desaparecidos en la dictadura fue descubierta dentro del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga del Ejército, donde funcionó el mayor centro clandestino de detención y exterminio de la provincia de Tucumán, informaron fuentes judiciales.

La excavación realizada en el predio castrense encontró “restos óseos calcinados” así como “cuerpos completos en diferentes posiciones, varios de ellos atados en las extremidades superiores, algunos con presencia de proyectiles de arma de fuego y vainas asociados directamente”.

Especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), con colaboración del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán, llevaron adelante esta pericia en el marco de la causa penal 400443/84) que sustancia el juez federal Raúl Daniel Bejas.

“Los cuerpos hallados se encontraban ubicados como cayeron”, consignaron las fuentes y estimaron que “la fosa habría sido de quema atento la presencia de círculos de neumáticos y rastros de combustión en los cuerpos, pero la misma no habría concluido por razones desconocidas”.

Hasta el momento se encontraron “restos óseos correspondientes a un mínimo de 15 (quince) individuos esqueletizados parcialmente quemados”, además de “elementos asociados a los restos óseos, tales como proyectiles de armas de fuego, restos de ropa y calzado”.

Los investigadores judiciales presumen que esa tumba colectiva contiene restos de personas secuestradas, muchas de las cuales fueron ejecutadas en persona por el fallecido represor Domingo Bussi, quien solía disparar en la nuca a los prisioneros, y por sus subordinados de la represión ilegal.

Desde 1975, durante el llamado “Operativo Independencia” y la dictadura, en el Arsenal funcionó un campo de concentración y exterminio copiado de los construidos por los nazis durante el III Reich, con barracas para prisioneros, doble alambrada perimetral y torres de vigilancia.

Hasta allí solía ir Bussi y encabezaba algunas ejecuciones sumarísimas de prisioneros con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda: un gendarme arrepentido confió que el entonces gobernador de facto asesinó a la adolescente Ana María Corral, de 16 años.

Restos del senador en una media

Marta Cárdenas, la esposa del senador provincial justicialista Guillermo Vargas Aignasse, secuestrado y asesinado durante la última dictadura militar, destacó hoy que el hallazgo de restos óseos del legislador en una fosa común en Tucumán “da un poco de paz” a sus cuatro hijos y a ella “dentro del horror”, tras una “búsqueda” de 35 años.

Además, resaltó que “nunca” entendió el “comportamiento social” de la provincia norteña porque la mayoría de la ciudadanía eligió como gobernador del distrito para el período 1995-1999 a Antonio Domingo Bussi, fallecido recientemente y condenado en 2008 a prisión perpetua junto al también represor Luciano Benjamín Menéndez por el crimen de Vargas Aignasse. Cárdenas, además, se mostró esperanzada en que el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), que halló ayer “en una media huesos del pie” de su esposo, encuentre más restos óseos de su marido para poder darle “una sepultura cristiana al lado de su hijo fallecido”.

“Esto ha sido un shock muy grande para mí y para cuatro hijos. Es muy difícil asimilar una noticia que tiene su lado positivo y su lado trágico y terrible”, enfatizó Cárdenas al analizar el hallazgo de los restos de su marido y completó: “Esto nos da un poco de paz dentro del horror después de muchos años de búsqueda”.

Luego, recordó que su esposo fue secuestrado “en la noche del golpe” de Estado del 24 de marzo de 1976, cuando con 35 años fue “sacado de su domicilio”, al tiempo que rememoró que la última vez que vio con vida a Vargas Aignasse fue poco después de la asonada militar, en una cárcel.