EDITORIAL
EDITORIAL
El escenario económico
El debate sobre qué ocurrirá con la economía argentina el próximo año se instaló fuertemente apenas finalizado el proceso electoral que ratificó la continuidad del kirchnerismo, y se profundizó después de la tirantez que se generó entre el gobierno y Hugo Moyano por cuestiones de poder. La influencia de la crisis financiera mundial, y su alto impacto sobre la economía de los países ricos, será un componente esencial de cualquier análisis, toda vez que modificó de manera contundente el escenario mundial. Si bien hoy se habla de un impacto neutro sobre algunas economías emergentes, y Argentina es indiscutida en los foros internacionales, los que vivimos en esta parte del continente comenzamos a advertir que ya aparecieron algunas sombras en el horizonte.
Un estudio de la Universidad Austral anticipó que la inflación trepará 23,5% durante el 2012, la inversión subirá 5% y el consumo, 2,6%. Pero la economía argentina se desacelerará y crecerá 3,7%. También habría caídas en los valores nominales de exportaciones e importaciones, de U$S 85.200 a U$S 77.500 millones y de U$S 73.000 a U$S 68.900 millones, respectivamente. Es que la desaceleración de la economía global ya está impactando en la Argentina, vía el menor crecimiento de Brasil, la caída de las exportaciones más sensibles -como los autos- y con los precios de los commodities más flojos que en 2010-2011. A esto se agregan las incertidumbres cambiarias, una cierta fatiga del consumo y un mal clima de inversión que se manifiesta en un riesgo país que cuadruplica el promedio de los países latinoamericanos sensatos y que se acentúa ahora con la “súper secretaría” creada para Guillermo Moreno para controlar el comercio exterior y el interior con su habitual discrecionalidad.
Otro componente que potencia las perspectivas de desajustes económicos para el 2012 es el retiro de los subsidios nacionales, que generan preocupación entre los consumidores, los que no dudan que la diferencia se trasladará a las tarifas.
En cuanto a la crisis externa y sus repercusiones en el país, el documento de la UA advierte que el Gobierno “tiene hoy menos herramientas que en 2008 para moderar el impacto. Ello ocurre por la menor calidad del balance del Banco Central, por tener un déficit fiscal del orden de 1% del PBI, por el resultado casi nulo del balance de pagos y por la tensión entre tasas de interés y tipo de cambio que puede reaparecer periódicamente”. Pero hay un contrapeso importante: es probable que el mundo no atraviese una fase recesiva tan intensa como en 2008-09. Si esto ocurre evitaríamos la historia, que habla de lo cíclico que resultan las crisis en nuestro país.