El puente Santa Fe-Santo Tomé
Juan Manuel Pusineri
En los próximos días, convocada por Vialidad Nacional, se realizará una audiencia pública relacionada con una de las obras más importantes que se construirá en la región: el nuevo puente Santo Tomé Santa Fe.
Es un buen momento para efectuar algunas consideraciones desde la perspectiva de que esta conexión constituye una oportunidad de desarrollo urbano vinculado al crecimiento poblacional, el tránsito, el acceso a Rutas Nacionales, las oportunidades de radicación comercial e industrial y las soluciones habitacionales, todo lo cual es una demanda de la región a la que pertenecemos.
Para ello partimos de las siguientes premisas:
a) En principio la consideración de Santa Fe y Santo Tomé como dos ciudades independientes ya puede considerarse un anacronismo. La cercanía trae consigo la necesidad de acceso a los centros administrativos, educativos, de servicios, productivos, entre otros, resultando evidente que una polarización de tipo localista que además de oneroso es poco sustentable para la escala de Santo Tomé.
b) El gran crecimiento demográfico de Santo Tomé en los últimos veinte años obedece en gran medida a la afluencia de vecinos de Santa Fe.
c) De lo expresado se concluye que la relación entre las ciudades debe ser más que una contraprestación de servicios y utilidades, una asociación con fines comunes, con proyección de área metropolitana, profundizando la idea de región a la que se incorporan otras localidades, lo cual refuerza la capacidad de gestión en beneficio de los habitantes.
Desde esta óptica debe abordarse la cuestión de la localización del puente y en función de la que se elija, la necesidad de distintas obras complementarias.
Hace más de diez años se vienen proponiendo alternativas y argumentando sobre las fortalezas de cada una de ellas, las que como las caras de una moneda se convierten en las debilidades de las otras.
Incluso se han efectuado estudios técnicos con resultados dispares. Para resumir las posibilidades de conexión se localizan al Norte y al Sur de la Ciudad de Santo Tomé.
A favor de la primera se señala el menor impacto ambiental, la menor cantidad de expropiaciones que se requieren, la mayor facilidad constructiva y en consecuencia el menor tiempo de obra, la posibilidad de canalizar el tránsito pesado “por fuera de Santo Tomé” a través de obras complementarias que vinculan el puente con las Rutas 19 y 11 y también el menor costo económico de la obra que entendemos Vialidad Nacional ha tenido en cuenta. También se argumenta a favor de la traza Norte en su “versión” paralela a las vías del ferrocarril con ingreso sobre calle General López de la Ciudad de Santa Fe como de mayor practicidad que el acceso por calle Mendoza, al que hoy se llega por la autopista.
De la segunda, que la obra acompaña el crecimiento de Santo Tomé, que en consecuencia resuelve satisfactoriamente la fluidez del tránsito local, la ubicación distante de los otros puentes (el carretero y el de la autopista) lo que garantiza una segura utilización, la vinculación más directa con el resto de la región y quizá la de mayor importancia para aquella ciudad es que vuelca una gran cantidad de recursos económicos para el sector que más lo requiere aportando a una mejor integración urbana.
Se podrían agregar otros e incluso explayarnos sobre nuestra preferencia. Pero ello queda relativizado si se miran atentamente dos cuestiones que a nuestro modo de ver son determinantes. Una en lo que hace a la instancia de audiencia pública y otra que influye sobre la anterior, que es la urgencia en construir el nuevo puente.
Para ser honestos una contribución necesaria que a nuestro juicio Vialidad Nacional tendría que efectuar es manifestar antes de comenzar la audiencia si existen posibilidades reales de cambiar la traza seleccionada al Norte por la Sur. Y de ser así si se puede comenzar en forma inmediata con el proyecto de obra. En ello apelamos a la capacidad de los que tienen a su cargo la toma de decisiones.
Esta necesidad surge porque intuimos que ya existe una definición respecto de la ubicación, que más allá de alguna modificación en los ingresos a Santa Fe, no va a variar. Al menos lo actuado por parte del Organismo Nacional, Provincia y Municipios involucrados así lo indicarían.
Porque las distintas alternativas de conexión incluídas en los estudios de factibilidad licitados en 2010 hacen ver en forma evidente que no se privilegió la que su momento sí habían elegido los Municipios y la Provincia (la Sur). Ello se corrobora si se analizan los factores de referencia tomados para la evaluación técnica.
Y porque si la opinión ciudadana tiene influencia sobre la ubicación del puente, una secuencia lógica temporal hubiera sido que la audiencia se concrete antes del llamado a licitación para estudiar su factibilidad.
Por percepción, el nuevo puente es visto como vital y urgente, como una cuestión de transitabilidad relacionada con cosas tangibles y cotidianas como el trabajo, la escuela, el hospital, etc. y ante la disyuntiva referida a su emplazamiento, aparece la necesidad de una rápida concreción. Por esto también es necesario que quede claro que cualquier variación no traiga consigo una prolongación de los plazos y que el proyecto a licitar se puede confeccionar en forma inmediata.
Nuestra aspiración es que la audiencia sea una oportunidad para reflexionar sobre cuestiones básicas, algunas de las cuales creemos haber señalado y ciertamente que cualquiera sea el resultado no se retrase la construcción de la obra que esperamos pueda tener inicio el año próximo.




