Al margen de la crónica
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Operación Santa
Lo que Shimaya Worthers más desea por Navidad no es un teléfono celular, ni una consola de juegos o una muñeca Barbie. Esta niña sorda, de siete años, nació sólo con una oreja, y lo que más desea es tener la que le falta. Ahora, su sueño se hará realidad gracias a la “Operación Santa”.
Con esta iniciativa del servicio estadounidense de correos, niños y adultos escriben sus cartas a Papá Noel, que luego son publicadas sin mencionar los datos del autor y, con un poco de suerte, encuentran respuesta en alguien que pueda financiar sus anhelos. “Es una tradición encantadora la de poder ayudar a alguien a quien ni siquiera conoces”, dice Richard Maher, de la central de correos en Los Angeles.
Los estadounidenses tienen muchas peticiones para Papá Noel, al que llaman Santa Claus o simplemente “Santa”. Cuanto más se acerca la Nochebuena, mayor es la cantidad de envíos postales que llegan a correos. En un total de 75 ciudades del país, niños y adultos pueden escribir directamente a “Santa” o a “Santa, Polo Norte” como única dirección. Sólo en Nueva York, la responsable del programa, Darleen Reid, espera este año hasta un millón de cartas.
Quien quiera hacer realidad un deseo, va a la oficina de correos, lee las peticiones, hace un paquete y lo entrega. El año pasado, en Los Angeles se encontró financiación para una de cada diez cartas, cuenta Maher. Entre los patrocinadores hay tanto personas particulares como empresas.
El Papá Noel de la pequeña Shimaya es en realidad una Mamá Noel: la cirujana plástica Sheryl Lewin regaló a la niña una segunda oreja con dos operaciones gratuitas. La madre de Shimaya, Mya, había decidido probar suerte con la “Operación Santa” el año pasado, porque no podía costearse las operaciones para su hija, explica Maher.
Entre las peticiones, escritas sobre todo por los más jóvenes, hay desde ropa hasta juguetes, pero también deseos aparentemente irrealizables. Pete Fontana, de la central de correos de Nueva York, recuerda las líneas de una niña: “Querido Papá Noel. Todo lo que quiero para Navidad es que le des un beso y un abrazo a mamá en el cielo”. A veces, uno tiene que hacer una pausa en la lectura de tanta tristeza, añade.
Para los trabajadores de las oficinas de correos, su labor extra como ayudantes de Santa Claus es costosa. A fin de proteger la esfera privada, se ocultan los datos personales de los autores de cada carta antes de que se publique una copia. Cuando los financiadores envían un paquete postal, son los empleados los que ponen la dirección. Por eso, en Los Angeles muchos carteros y trabajadores de correos llegan voluntariamente antes a trabajar, cuenta Maher. En Nueva York se contrata a 35 trabajadores temporales.
Pete Fontana lleva 16 años trabajando como ayudante de “Santa” desde noviembre a enero. Naturalmente, este hombre de 60 años ha recibido muchas llamadas telefónicas de niños que querían hablar personalmente con Papá Noel. Y Fontana responde, muy profesional: ‘Lo siento, Santa no se encuentra en este momento. Está muy ocupado en repartir los regalos a los niños‘.