Anoche
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Homenaje al amigo
Miguel Cello y el Coro de la UNL, dirigido por Jorge Céspedes, encabezaron una velada a un año del fallecimiento de Eduardo Baumann, junto a varios invitados y con la presencia de buena parte de la escena cultural santafesina

El Coro al frente, entonando canciones para recordar a su compañero y guionista; al fondo, una de las imágenes que lo mostraron en distintos momentos de su vida. Foto: Pablo Aguirre
De la redacción de El Litoral
Al cumplirse un año de su partida, los amigos y compañeros de Eduardo Baumann, decidieron recordarlo como él se lo merecía: con una noche de música, recuerdos y palabras a la que nadie podía faltar. Y no faltaron; diversas personalidades de la cultura y los medios se dieron cita en el Centro Cultural Provincial para ser parte de este tributo al amigo entrañable, en una sala colmada. La entrada era libre y gratuita, pero se solicitó la colaboración de un artículo escolar que será entregado al Movimiento Los Sin Techo.
Tras las palabras iniciales de Miguel Cello (quien compartió micrófono y estrado con el “Gringo” Eduardo Fessia) comenzaron los números musicales. Así, se representó un fragmento de Mercado.com, el espectáculo que Baumann creó en 2001 para el Coro de la UNL, que así se hizo presente bajo la dirección de Jorge “Chaleco” Céspedes (uno de sus amigos más entrañables).
Entre los invitados que pasaron estuvieron el Quinteto Vocal Santa Fe, Natalia Pérez, Rubén Carughi y Carlos Joannas con Pepe Díaz (con Cuenta conmigo), quienes luego volvieron a dar lugar al Coro en distintas formaciones vocales, acompañados por músicos como Juan Candioti (cello), Eduardo Bavorovsky (batería y percusión), y Fabián Rosa (teclados), entre otros: así pasaron desde “El reino del revés” de María Elena Walsh hasta una interpretación instrumental de “Libertango”, de Astor Piazzolla.
Celebrando la vida
En varias ocasiones, las canciones fueron acompañadas por la proyección de diversas imágenes de Baumann: como niño, padre, esposo, conductor radial, integrante del coro, deportista, viajero, y compartiendo festejos con los numerosos amigos que cosechó a lo largo de su vida.
Hacia el final, luego de que el Coro interpretó “Dale alegría a mi corazón”, de Fito Páez, hubo un cerrado y extendido aplauso por parte de la concurrencia para celebrar la vida del homenajeado, mientras en la pantalla, junto a una imagen de su rostro sonriente, se leía la frase de Ángeles Mastretta: “La vida valdrá la pena mientras haya en el mundo seres capaces de hacer magia cuando profesan una pasión”.