EDITORIAL

Tecnología para proteger escuelas

Primero fueron los barrotes en cada una de las ventanas. Luego, el refuerzo en las puertas que dan a la calle. Poco a poco, gran parte de las escuelas ubicadas en distintos barrios de la ciudad de Santa Fe se fueron transformando en fortalezas supuestamente preparadas para repeler a los delincuentes. Sin embargo, y a pesar de algunos esfuerzos desesperados, estas medidas de seguridad pocas veces dieron resultados positivos.

Durante los últimos años, los asaltos a establecimientos escolares se transformaron en noticias tan reiteradas que, poco a poco, se fue perdiendo la capacidad de asombro. Tanto es así, que los casos sólo comenzaron a impactar en la opinión pública cuando los delincuentes se atrevieron a asaltar o dañar a docentes, alumnos o familiares de los estudiantes.

El 15 de setiembre del año pasado, por ejemplo, la comunidad educativa de la escuela Monseñor Zazpe se declaró en “estado de alerta” luego de que tres delincuentes asaltaran con un arma de fuego al portero del turno tarde. Después de golpear a la víctima, se llevaron sus escasas pertenencias y hasta parte de su vestimenta.

Cuando el portero llegó a la seccional policial del barrio, le dijeron que no contaban con móviles para recorrer las calles en busca de los asaltantes. Dos días antes de este atraco, los porteros del turno mañana habían sufrido un hecho similar.

El problema de la inseguridad en las escuelas trasciende, incluso, a esta ciudad. El 10 de noviembre del año pasado; alumnos, padres y docentes de la Escuela Técnica María Sánchez de Thompson, de Rincón, realizaron un abrazo simbólico al edificio para reclamar contra los constantes actos de vandalismo y robos en el establecimiento.

Durante los fines de semana, delincuentes suelen ingresar al predio, arrancar las rejas de las ventanas, provocar todo tipo de destrozos e, incluso, arrasar con las aulas.

En este duro contexto, durante los últimos días se produjo un hecho alentador: gracias al sistema de alarmas que son monitoreadas desde la Municipalidad de Santa Fe, se logró evitar un robo en la escuela Camila Cáceres de Ballarini, ubicada en Hipólito Vieytes 5345. Los sensores detectaron la presencia de intrusos, la policía llegó a tiempo y logró detenerlos mientras recorrían diferentes áreas del edificio.

Actualmente, alrededor de 40 establecimientos de la ciudad cuentan con este sistema de alarmas. Las mismas son controladas desde la Sala de Monitoreo que funciona en el edificio municipal donde, además, se realiza un seguimiento del sistema de cámaras ubicadas en distintos puntos del micro y macro centro de la ciudad.

Las autoridades aseguran que el número de hechos delictivos se redujo desde que estos mecanismos comenzaron a funcionar.

En Santa Fe existen alrededor de 300 edificios escolares, por lo que aún resta mucho trabajo por hacer. La tecnología, en este caso, demostró ser más eficiente que los barrotes y las puertas reforzadas.

El proceso de intalación de alarmas deberá continuar. Educar y aprender con miedo, es imposible.