Cuentos de nunca acabar

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“Once upon a time”: la maldición de la madrastra de Blancanieves recluyó a los amnésicos personajes de cuentos.

Más allá de las animaciones de Disney, los personajes de los cuentos de hadas han sido fuente de inspiración recurrente para el cine, y en 2012 habrá numerosos nuevos ejemplos. La novedad es que ahora también han llegado a la televisión, con una premisa que comparten con un consagrado cómic: viven entre nosotros.

TEXTOS. EMERIO AGRETTI.

¿Quién, en algún momento de su vida, no deseó vivir en el fantástico mundo diseñado por los cuentos de hadas, conocer a alguno de sus personajes o incluso protagonizar aquéllas clásicas historias? La obvia respuesta afirmativa convierte a la pregunta en retórica. Pero las cosas no están tan claras si la cuestión se plantease a la inversa: ¿a los personajes de los cuentos clásicos les gustaría vivir en nuestro mundo?. Y, por otra parte, ¿cómo nos caería eso a nosotros?

La indagación en torno a estos sencillos y atractivos interrogantes es lo que da razón de ser a un puñado de películas, series e historietas que, por otra parte, se valen del handicap de trabajar con protagonistas ya de sobra conocidos por el público -y cómodamente instalados en el inconsciente colectivo-, con el atractivo adicional de presentar versiones modernizadas, encarnadas por actores famosos o con prometedoras vueltas de tuerca. Nada de lo cual, por otra parte, releva del desafío de respetar la esencia del original.

Por cierto, la cuestión no es del todo novedosa, y hay numerosos ejemplos literarios o cinematográficos al respecto. En la pantalla grande, por caso, vale mencionar entre los antecedentes más recientes la muy divertida “Encantada”, con una introducción animada a la altura de los mejores clásicos de Disney y la irresistible actuación de Amy Adams. La novedad es que, recientemente, la televisión decidió incursionar de lleno en este campo, emulando el éxito de un cómic que ya supera los 100 capítulos, originó series paralelas y parece tener cuerda por un buen tiempo más. Mientras tanto, en 2012 desembarcan nuevas y modificadas versiones con actores de los cuentos más clásicos. A continuación, una incursión por los territorios mágicos que habitan nuestro mundo.

GRIMM

La serie, que en la Argentina se puede ver por cable a través de la señal Universal, encuadra en el formato de “procedimental”. Es decir, aquéllas en las que se resuelve un caso por episodio, y el desarrollo del mismo se cifra en la manera en que ésto se logra. La novedad estriba en la naturaleza de los sujetos involucrados, comenzando por el propio protagonista.

Y éste es el policía Nick Burckhardt (David Giuntoli), un hombre que está a punto de declararse a su novia Juliette y que empieza a ver cosas extrañas en las personas. Tras el asesinato y mutilación en medio del bosque de una chica que había salido a correr. Nick y su compañero Hank Griffin (Russell Hornsby) son asignados al caso.

La sorpresa se produce cuando, luego de un ataque de seres cuya extraña condición sólo puede ser vista por Nick, el protagonista se entera de que él es “un Grimm” -como los autores de los más famosos cuentos de hadas-, que sus padres murieron asesinados, y que pertenece a una estirpe de cazadores, cuyo propósito es mantener a salvo nuestro mundo de criaturas sobrenaturales.

Provisto con un lote de armas especiales y un libro que funciona como una especie de “guía de monstruos”, Nick tendrá que -cha chan cha chan- enfrentarse a su destino.

ÉRASE UNA VEZ

Más original y prometedora en su planteamiento es Once Upon a Time -que podría traducirse como “Érase una vez”, aunque hoy en día las series en el cable conservan sus nombres en inglés-, todavía sin canal ni fecha de estreno para Argentina, aunque en Estados Unidos se emite desde octubre pasado.

La acción se dispara con la visita del pequeño Henry a su madre biológica, Emma Swann, que lo había entregado en adopción apenas nacido. La motivación del chico es bastante sorprendente, ya que irrumpe en la bastante disipada vida de la protagonista para imponerla de lo que ocurre en Storybrooke, el pueblo del que viene y que se encuentra habitado, nada más y nada menos, que por los personajes de los tradicionales cuentos de hadas que, hechizo de amnesia mediante, ignoran su condición. Para Henry, que viene provisto del consabido libro-prospecto, su madre -que a la vez, y aunque lo ignores, es hija de Blancanieves- tiene la clave para desactivar la maldición y rescatarlo de este lugar donde “no existen los finales felices”.

En el pueblo, dicho sea de paso, hay otras personas que también poseen de primera mano la misma información que intuye Henry: la malvada bruja madrastra de Blancanieves, responsable de la maldición y ahora convertida en alcaldesa, y -aparentemente- otro villano, el sinuoso Rumpelstiltskin, convertido en el hombre más poderosos de Storybrooke y en la inquietante piel de Robert Carlyle.

A partir de allí, y luego de la admirable secuencia del hechizo en plena boda principesca, cada episodio -normalmente centrado en un personaje- desarrollará la acción en dos tiempos-dimensiones: la de los cuentos y la del mundo real, funcionando como un rompecabezas que permite vislumbrar de a poco lo que ocurrió con cada uno de los habitantes del pueblito donde el tiempo se había detenido, hasta que llegó Emma.

Sobre esa base, cada capítulo presenta un desarrollo novedoso o una variante a las premisas de las viejas historias, ofrece a los personajes la oportunidad de descubrir o sospechar lo que está pasando -y de posicionarse al respecto-, a los espectadores el juego de adivinar de quién se trata en cada caso, y va armando una trama-rompecabezas cada vez más compleja, pero para nada inaccesible.

Para los que adviertan aquí similitudes con el esquema de la recordada “Lost”, valga decir que los creadores de “Once...” son los mismos de aquella serie, como además se encargan de remarcar con algunos “guiños” diseminados en la mayoría de los capítulos. Solamente en el primero, un primer plano del ojo de Emma (como el de Jack al despertar en la isla), una pegatina de la banda Geronimo Jackson (referencia permanente en la otra serie) en la parte de atrás de su coche, la hora del reloj de Storybrooke (8:15, como el vuelo 815 de Oceanic Airlines) y el número en el que vive la alcaldesa/Reina Malvada (el 108, suma de 4, 8, 15, 16, 23, y 42).

FÁBULAS

La serie recién comentada recuerda en su planteamiento al cómic de Bill Willingham “Fábulas” (Vértigo). En este, los personajes escapan de su hogar no por un hechizo, sino por una invasión del poderoso y enigmático “Enemigo”, y crean un gobierno paralelo al existente en Nueva York, que recibe el nombre de Villa Fábula. Como se irá viendo con el correr de los episodios, que ya superan largamente el centenar, el Príncipe Azul es un seductor y cazafortunas, el Lobo Feroz -con aspecto humano- es el sheriff y se enamora de Blancanieves, Pinocho tiene conflictos psicológicos con su eternizada niñez, los animales no están conformes con su reclusión en una granja en las afueras y las brujas conservan aquí muchas de sus viejas mañas y artilugios.

Como sea, el guionista -que había sospechado plagio en primera instancia, máxime cuando originalmente se había hablado de llevar a la TV la historieta de su creación- admitió que, más allá de la coincidencia en la premisa básica, las diferencias de “Once...” con su propia creación son mucho mayores que las similitudes. Y de paso, confió en que el interés por los personajes de los cuentos de hadas que pueda despertar el programa venga también en ayuda de la historieta que él escribe. Aunque en este caso, también hay que decirlo, el enfoque es más adulto y no siempre apropiado para los más chicos de la familia.

En esa cuerda, la historieta se permite jugar con diversos géneros (el policial, la sátira política, la historia romántica, la picaresca, el blockbuster de acción, la trama de misterio, la novela iniciática, la intriga palaciega, la épica fantástica, el episodio bélico y la comedia de enredos), con guiones tan creativos como ajustados y equipos artísticos de excepción. Un verdadero hallazgo de largo aliento, que no da muestras de agotamiento y que generó desprendimientos como las aventuras de Jack -el mismo de las habichuelas mágicas, convertido en un sinvergüenza en toda la línea- o la miniserie de Cenicienta, dedicada al espionaje.

EN EL CINE

Mientras tanto, la pantalla grande (y habría que decir en 3D, ya que son muy pocas las que escapan a la tiranía del nuevo y costoso formato) será testigo durante el año del desembarco de muchos proyectos basados en nuevas versiones de cuentos clásicos.

Si en 2010 Tim Burton fascinó con “Alicia en el país de las maravillas” y en 2011 le tocó el turno a una poco convincente revisión de Caperucita Roja, en 2012 tendremos a Blancanieves por partida doble, y con atractivas contrapartes malignas. Así, Julia Roberts será la bruja madrastra en “Espejito, espejito” (se estrena a fines de marzo), más apegada al original y con Lily Collins (la hija del músico Phil Collins) en el protagónico. En tanto, Charlize Theron se enfrentará a una protagonista reconvertida en guerrera, en la piel de Kristen Stewart (“Crepúsculo”), en “Blancanieves y el cazador” -rol este último que ocupa Chris Hemsworth (el de “Thor”)-, con estreno previsto para mediados de año.

Para 2013 se pasó el estreno de “Hansel y Gretel: cazadores de brujas”, que bien podría definirse como una secuela adulta del cuento, ya que la acción transcurre 15 años después del “incidente” de la casita de caramelos, con los hermanos protagonistas dedicados a perseguir brujas por dinero. Como Hansel está Jeremy Renner (“Vivir al límite”, “Misión imposible 4”, Ojo de Halcón en la inminente “Los vengadores” y el nuevo Bourne, en reemplazo de Matt Damon) y como Gretel, Gemma Arterton (“Príncipe de Persia”, “Furia de titanes”), en un reparto que incluye a Famke Janssen (“X-Men”).

Otros proyectos, con distintos grados de avance, involucran a Pinocho (de Guillermo del Toro), el Mago de Oz (de Sam Raimi), Cenicienta, Maléfica (“La bella durmiente” contada desde el punto de vista de la bruja villana), Jack matador de gigantes (de Bryan Singer) y Peter Pan que, además, y luego de varias incursiones en el cine, desembarcó también en la TV con una miniserie que narra los acontecimientos previos a la historia de James Barrie (algo que en la historieta también hizo el francés Loisel), en “Neverland”.

En versiones clásicas o aggiornadas, con variantes realistas o paródicas, con actores de carne y hueso o dibujos animados, los personajes e historias de los cuentos de hadas que nos maravillaron de niños parecen dispuestos a seguir acompañándonos en la vida adulta. La novedad es que ahora también están aquí. Y, a juzgar por el éxito que cosechan y los proyectos que se suman, no parece que se vayan a ir.

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Grimm en televisión: un policía con antiguo linaje, puesto a resolver casos mágicos.

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La chica de la capucha roja, en una desteñida y acrepusculada versión estrenada en 2011.

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Robert Carlyle le pone el rostro y la gesticulación al siniestro Rumpelstiltskin, uno de los personajes más interesantes de “Once upon a time”.

CARTELERA

- Grimm: lunes a las 21, por Universal.

- Once upon a time: se estrena este año, por Sony.

- Espejito, espejito: estreno a fines de marzo.

- Blancanieves y el cazador: se estrena en junio.

- Jack, el matador de gigantes: se estrena en junio.

- Hansel y Gretel, cazadores de brujas: postergado hasta enero de 2013.

- Fábulas: 16 tomos (más especiales), editados en castellano por Planeta.

- Los hermanos Grimm, Encantada y La chica de la capucha roja: disponibles en DVD.

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Varios años después del episodio de la casita de chocolate, Hansel y Gretel son cazadores de brujas.

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Una princesa, encantada de estar en el mundo real; o al menos, en la versión Disney.

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“Blancanieves y el cazador”, con una princesa de armas tomar (la “bella” Kristen Stewart) y Charlize Therón como villana, una de las apuestas para este año.

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Julia Roberts será la madrastra malvada de la hija de Phil Collins, en “Espejito, espejito”.