El secretario general de la CGT se muestra hiperactivo

Moyano almorzó con los leales e insistió con planteos al gobierno

Pidió un gesto de responsabilidad a los dirigentes gremiales para enfrentar al gobierno nacional. Los reclamos expuestos en una carta a la presidenta.

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Moyano invitó al asado para saber cuántos aliados le quedan en la CGT. Gastronomía y política en la mesa.

Foto: Lucas Cejas

 

De la redacción de El Litoral

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DyN

El jefe de la CGT, Hugo Moyano, profundizó sus diferencias con la Casa Rosada al reunir a sus aliados de la central obrera en un almuerzo de camaradería, vincular con el gobierno nacional con políticas neoliberales y profundizar su reclamo, en particular, la normalización de las obras sociales.

Moyano reunió a representantes de unos 70 gremios, en una demostración de fuerza en la que habló durante más de una hora para brindar un detallado informe acerca de la relación con el gobierno nacional, el contenido de la carta que el envío a la presidenta Cristina Fernández y la reiteración de los viejos reclamos. Según informaron a DyN participantes del almuerzo que se realizó en el quincho ubicado en el último piso del edificio, Moyano pidió un gesto de responsabilidad a los gremialistas para enfrentar el cortocircuito con el gobierno nacional y remarcó que la unidad de todos los sectores será un factor fundamental. Antes de ingresar al encuentro y sin evitar, como en los últimos tiempos, a la prensa, el jefe de la CGT lamentó que los reclamos presentados al gobierno nacional no hayan tenido respuestas y afirmó que responder a declaraciones de funcionarios oficiales es “como pegarle al muñeco del ventrílocuo”.

Moyano negó haber perdido poder tras sus cruces con el gobierno e ironizó: “Me di cuenta, en Huracán, de que no la pude llenar a la cancha”, azuzó el jefe gremial sobre el acto en el que se conmemoró el Día del Camionero, al tiempo que admitió que aparentemente no coinciden hoy las agendas del gobierno y de la CGT, “porque lo que hemos reclamado no hemos tenido respuesta”‘, señaló.

De puño y letra

Previamente, el líder sindical difundió una carta que le envió a la presidenta, en la que le recordó los reclamos “que son preocupación permanente” de esa central obrera y a los que el gobierno todavía no respondió. En la misiva, que aclaró se hizo “por mandato” del Consejo Directivo de la entidad sindical, Moyano ratificó el pedido para que la Casa Rosada defina la elevación del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, la universalización de las asignaciones familiares y la actualización de la asignación por ayuda escolar, además de incluir medidas especiales para eliminar el trabajo no registrado y la situación de subcontratados y tercerizados.

Pero -como ocurrió en el acto de Huracán- dedicó un capítulo de la carta a un detallado y extenso informe sobre la situación de las obras sociales que atienden “a más de 20 millones de argentinos”. Luego de repasar la historia de esta actividad que es -dijo- “un gran compromiso social que el movimiento obrero llevó adelante a través del tiempo” y ni siquiera detuvo durante la crisis de los años 2001-2002, Moyano ratificó a la jefa del Estado las medidas para que el sistema pueda continuar funcionando.

En la carta, Moyano vincula a la gestión de Fernández de Kirchner con las “políticas neoliberales” seguidas por los gobiernos de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa.

Durante el almuerzo en la CGT, explicó el contenido de la carta, de sus últimas declaraciones, de la relación con el gobierno nacional y la lista de reclamos. “Sólo habló el secretario general y ratificó todo lo que viene diciendo en los últimos días”, afirmó a DyN uno de los dirigentes presentes del asado en la sede de la CGT.

Plaini

El sindicalista Omar Plaini afirmó que el jefe de la CGT, Hugo Moyano, “no desafía a nadie” y admitió que hubo un deterioro de la relación entre la central obrera y el gobierno kirchnerista. “Moyano no desafía a nadie. Él ha sido muy coherente. Ha estado siempre en el mismo lugar defendiendo con las mismas convicciones las reivindicaciones de los trabajadores”, añadió Plaini. El jefe del gremio de vendedores de diarios admitió también que con el gobierno “hubo deterioro de la relación, eso no se puede ocultar”.

Barrionuevo

El jefe del gremio gastronómico nacional, Luis Barrionuevo, señaló que “la presidenta (Cristina Fernández) no nos quiere” a los sindicalistas y resaltó el cambio del trato con dirigentes del peronismo tras la muerte de Néstor Kirchner.

Además, señaló que “con la plata de los sindicatos estamos subvencionando el sistema de las obras sociales”. Agregó que “en el gobierno han tomado esa caja como han hecho con otras porque no les cierran los números”.

El dirigente remarcó que “marzo es el límite que tiene el consejo directivo de la CGT que fue socio de este gobierno”. Además, en tono coloquial del box sostuvo que “la presidenta le sacó el banquito a Moyano, no Moyano a la presidenta” y, acotó que antes “Moyano levantaba el teléfono y se hacían pipí los ministros y ahora no lo atienden. Esa orden la dio la presidenta”.

/// análisis

Ahora, a esperar

Walter Schmidt (DyN)

Hugo Moyano está decidido a permanecer en un carril diferente al del gobierno nacional y a dar pelea por la conducción de la CGT en junio próximo. En las últimas 24 horas Moyano realizó una demostración de fuerza para marcarle la cancha al gobierno nacional: vinculó a la administración de Cristina Fernández con prácticas menemistas y neoliberales, reunió a unos 70 gremios y le envió una carta a la presidenta con un detalle de los reclamos sobre los que todo el arco sindical está de acuerdo.

Y, por si algo faltara, envió un mensaje hacia adentro: “la unidad de todos los sectores” será un factor fundamental. ¿Qué tiempos? Los de la confrontación con el gobierno. No obstante, cerca del jefe de la CGT fueron claros. “Ahora la pelota la tiene el gobierno. Nosotros por ahora no vamos a profundizar con paros o manifestaciones. Por ahora”, advierten. Sabe el moyanismo que hay gremios pequeños, como el del taxista Omar Viviani, que le rehuye a un enfrentamiento con la Casa Rosada. No es el único. Y también sabe que necesita un buen número de aliados primero para reformar los mecanismos de elección de autoridades, de manera de desbancar la hegemonía de sindicatos como los de los gordos Armando Cavalieri (mercantiles) o Carlos West Ocampo (Sanidad).