/// el rincón de la lij (*)

Los niños de Dickens

María Luisa Miretti

Iniciando el ciclo 2012, nada mejor que Charles Dickens (Inglaterra 18121870) y los festejos del bicentenario de su nacimiento que lo reiteran como referencia ineludible en el tema de la niñez.

En el campo de la LIJ sería imposible iniciar su tratamiento sin antes reflexionar sobre este tópico -motivo permanente de discusiones-, que no es otro que su tema central ¿En qué sujeto pensamos a la hora de hablar de LIJ?

Las posibles respuestas llevan inexorablemente al mundo dickensiano. Abordar su obra requiere conocer previamente el contexto victoriano en el que creció y vivió (o sobrevivió), experimentando muchas de las vejaciones y humillaciones que luego supo trasladar magistralmente a sus personajes.

Al vivir en carne propia la problemática del trabajo infantil, la discriminación y la falta de afecto, Dickens sintió como nadie la necesidad de traducir esa desdicha en cada una de sus obras, a través de historias y personajes convertidos en referencias casi arquetípicas: David Cooperfield, Oliver Twist, Ebenezer Scrooge (Cuento de Navidad), Casa desolada, Los papeles póstumos del club Pickwick, Tiempos difíciles y numerosos cuentos. El comportamiento contradictorio de otros (Scroggie - Pickwick - Esther Summerson) permite transitar los extremos de una polaridad que van desde el clima de desdicha, temor e infortunio de niños abandonados, criados en orfanatos o en hogares ajenos, hasta los infinitos laberintos londinenses.

Criticado por algunas celebridades (Virgina Woolf, Oscar Wilde) por el tono lacrimógeno y sentimental de muchas de sus historias, su obra plasma con total nitidez las falencias de un sistema que nunca se ocupó de los niños. Su mayor aporte ha sido apostar a los nuevos valores, reivindicando la niñez.

Si bien el destino le permitió reencontrar el camino de la dignidad, no olvidó los avatares padecidos y cimentó toda su literatura con esas carencias, legitimando un género entre policial, fantástico y de misterio, próximo al romance gótico, sin perder de vista el realismo social.