Sorpresiva decisión de Mario Sciacqua al renunciar al cargo de entrenador sabalero...
“Seguir no es lo mejor para el club”
“Me duele en el alma”, “no es fácil dirigir en la ciudad cuando uno es de acá” y “no hay ningún problema con los jugadores”, fueron algunas de las frases. A su lado, estuvo Gabriel Omar Batistuta, el secretario técnico, quien participó de inmediato, junto al presidente Lerche, en la contratación de Roberto Sensini como flamante entrenador sabalero. Se hizo cargo hoy.
La última imagen de Sciacqua como entrenador de Colón. Fueron apenas algunos pocos minutos los que “aguantó” Marito antes de quebrarse. El técnico que sacó segundo al equipo y que sumó 31 puntos en el último torneo, se emocionó, se levantó y se fue. Foto: Luis Cetraro
Enrique Cruz (h)
Fue todo sorpresivo. El llamado de Pedro Eusebio, allá por las 17 aproximadamente, convocando a conferencia de prensa. Los motivos que empezaron a filtrarse más allá de la firme decisión dirigencial de que sea el mismo involucrado quien diga el “qué” y el “por qué”. La llegada de Mario Sciacqua —acompañado por Gabriel Batistuta— para decir lo que casi nadie esperaba. Y el estupor que no impidió que de inmediato se empezara a trabajar en pos de saber quién iba a ocupar su lugar. De tener un técnico firme, más allá de un arranque que no fue bueno, Colón pasó a buscar en apenas dos fechas otro entrenador para hacerse cargo de un equipo que hace un par de meses gozaba de 31 puntos, de un segundo puesto, de una de las cinco o seis mejores campañas desde la vuelta a Primera hace casi 17 años y de la “cuasi-clasificación” para jugar la quinta copa internacional, que se materializó en el transcurso de este año. Mario Sciacqua había renunciado a su cargo. Y la noticia, sin dudas, causaba sorpresa y revuelo. ¿Por qué?, ¿qué pasó?, ¿amenazas?, ¿razones extradeportivas?, ¿qué ocurrió entre el sábado a la noche y el lunes a la mañana, cuando empezaron las charlas con los dirigentes?, ¿por qué Sciacqua pasó de estar totalmente convencido en “rectificar” el rumbo a dar un paso al costado? Esas preguntas sin respuestas eran las que generaban esa alta cuota de sorpresa que gobernaba el ambiente en la tormentosa tarde de feriado en el hotel de campo.
Habló hasta que se quebró
El primero en hablar fue Mario Sciacqua, quien suspendió sus respuestas a los pocos minutos cuando se quebró emocionalmente, pidió disculpas, dijo “buenas noches”, se levantó y se fue ante la sorpresa del propio Batistuta, quien hizo un esbozo para detenerlo pero permitió que el ya ex técnico se alejara del recinto.
Antes de ese momento, Sciacqua dijo lo siguiente:
* “En ningún momento me pidieron que dé un paso al costado. Tanto Germán (por Lerche) como Gabriel (por Batistuta) me apoyaban. La decisión de renunciar fue algo consensuado con el resto del cuerpo técnico”.
* “Analicé el partido con All Boys más tranquilo, el domingo, y llegué a la conclusión que con todo lo que se está viviendo, me parece que lo mejor es dar un paso al costado por el club y por los jugadores. Lo ideal, entiendo, es que venga un técnico con otro mensaje”.
* “Mi continuidad no era lo mejor para el club”.
* “No es fácil dirigir en la ciudad donde uno vive y no es fácil dirigir un plantel de Primera. La decisión es personal, está involucrada la familia y la salud del club del cual soy hincha. Con los jugadores no tengo ningún problema”.
* “En el fútbol están los que apoyan y los que no. Me sorprendió el canto de la gente en estos dos partidos. Me hubiese encantado sacar campeón a Colón con esta dirigencia y con Batistuta de secretario técnico. No pienso en el futuro, estoy asimilando la decisión que tomé...”. Y allí se quebró, se levantó y se fue. Fueron sus últimas palabras como entrenador de Colón.
“Situación rara”
Se notaba en el mismo rostro de un tipo “de mundo” y que ha vivido situaciones límites desde todo punto de vista, como Gabriel Batistuta, el estupor por lo que decidió, por lo que dijo y por la reacción de Sciacqua. Y también habló:
* “El técnico que venga tiene que comprometerse con el proyecto en todo sentido y debe llegar con muchas ganas de trabajar”.
* “No conozco tanto a Santa Fe, pero el otro día dije que la situación es rara y admito que es difícil dirigir en la ciudad de uno”.
* “No creo que haya una sola cosa que haya derivado en esta decisión de Marito. ‘Él era parte de este proyecto y la idea quedó trunca con su alejamiento. Por eso digo que el que venga tiene que hacerlo con la convicción de seguir adelante con lo que está planificado desde arriba”.
En soledad
Así quedó Batistuta, solitario en el estrado cuando Sciacqua, quebrado emocionalmente, se levantó y se fue. Contestó preguntas que, en su mayoría, se referían al futuro entrenador.
Foto: Luis Cetraro
La imagen como club
Fue interesante ver a los máximos responsables del fútbol de Colón sentados uno al lado del otro y enfrentando a la prensa. Si la salida de Mario Sciacqua hubiese sido traumática y violenta en la relación con la dirigencia, no consensuada o producto de un despido, probablemente la reacción pública de los involucrados sería diferente.
Sciacqua no se está “yendo” (porque en el club se queda) de la conducción técnica del equipo por la puerta chica, sin respaldo y con las manos soltadas por parte de la dirigencia. En cualquier otro club, su alejamiento podría darse en la más absoluta de las “soledades”. Y el secretario técnico se sentaría para presentar al técnico que viene y no para escuchar a un técnico que se va. Y máxime si es a través de una renuncia, situación que esgrime de mayores explicaciones al resto porque es la decisión personal que se respeta y punto.
Batistuta debía dar explicaciones si la decisión era dirigencial. No cuando la decisión fue personal del técnico, materializada en una renuncia. Por eso —y con razón— la mayoría de las preguntas al secretario técnico apuntaron al futuro y no al presente. Se encaminaron a saber con cuáles técnicos se había hablado en ese rato desde la última reunión hasta la conferencia, y no a lo que había ocurrido con Sciacqua.
Esto también cuenta a la hora de definir la imagen institucional que se está transmitiendo y que no sólo se demuestra en el crecimiento en cuanto a infraestructura, sino también en el terreno de las decisiones que atañe a lo más importante que tiene Colón, que es su fútbol.
51
por ciento
De los puntos obtuvo Mario Sciacqua en su gestión durante los 21 partidos que se jugaron en esta temporada, donde totalizó 32 puntos.
Segundo
puesto
Logró su equipo en el torneo Apertura, igualando las mejores campañas que se dieron, con idéntica posición, en el Clausura ‘97 y Clausura 2000, con Ferraro y Piazza de entrenadores. Además, ganó un partido de Copa Argentina y clasificó para la Sudamericana.
Sensini y Batistuta vuelven a juntarse
A la izquierda, Gabriel Batistuta piensa, la Brujita Verón sonríe y Roberto Sensini mira con su mano izquierda enyesada producto de una lesión en el partido con Japón por el Mundial de Francia de 1998. Fue en plena disputa de ese torneo, cuando militaban en la selección de Passarella. Abajo, los dos en el palco de Boca viendo un clásico entre Boca y River en el 2000. Fotos: Efe y DyN
Resultadistas y doctrinarios, abstenerse
Enrique Cruz (h)
Cada cual está en su derecho de opinar como quiera, pero me veo en la tentación y obligación de decir que no encuentro razones valederas para explicar el detonante de la situación de Sciacqua, que no sea la locura o la exacerbación llevada hasta límites muy poco analíticos de algunos que se han dedicado a insultar, amenazar, degradar y a crear una imagen de caos y pánico que hasta sorprendieron al propio Batistuta.
Sería bueno que expliquen cómo puede ser que obliguen a renunciar a un entrenador que acaba de sacar segundo al equipo, que superó la barrera —pocas veces alcanzada en 17 años— de 30 puntos y que clasificó a la Copa Sudamericana. Que expliquen los resultadistas, los que pregonan que a los técnicos los echan o los confirman las derrotas o las victorias, qué se le podía reprochar a Mario Sciacqua.
Supongamos que no sean los resultadistas, sino los “doctrinarios”, los que opinaban que “el equipo no jugaba a nada”, que expliquen en qué contexto, comparado con quién y bajo qué argumentos. ¿Acaso lo comparan con el Barcelona? Si es así, nadie “juega a nada” en el fútbol argentino. Constituyéndose, además, en un concepto rebatible bajo la sencilla óptica futbolera que no hay equipo que pueda conseguir tantos puntos de suerte o de casualidad. Es no sólo discutible, sino hasta imposible de sostener la teoría de que un equipo que “no juega a nada” pueda salir segundo. ¿Se podía jugar mejor?, seguramente. ¿Hubo partidos malos?, ¡claro que los hubo! Pero también hubo partidos buenos (Belgrano, San Lorenzo, Godoy Cruz, Banfield), otros que se lucharon y eso alcanzó para no perderlos (contra Estudiantes en una de las noches más tremendas que vivieron Sciacqua y los jugadores) y otros en los que fue suficiente con algunos pasajes interesantes para ganar o empatar (por ejemplo, el segundo tiempo con Arsenal en la primera rueda).
Acá se puso en la hoguera, se “crucificó” y se alcanzaron niveles de hostilidad pocas veces visto con un técnico de la ciudad, de la casa, laburador, honesto y capaz. Un tipo que jamás vendió humo, que fue correcto en todo, que supo manejar un plantel con mucha gente grande, de trayectoria y varios de ellos figuras, que no tuvo niveles de conflicto en la convivencia, que hizo una muy buena campaña y soportó embates que en otros tiempos y con técnicos que anduvieron mal o peor que él, jamás se habían visto.
Como santafesino, duele que otro santafesino tenga que decir que “es muy difícil dirigir en la ciudad de uno”; y duele que ese santafesino, hincha de Colón, capaz, laburador y obsesivo, haya sufrido amenazas, gritos hirientes y “advertencias” maliciosas porque cometió el “grave y terrible pecado” de perder un clásico, sin que esos mismos le reconozcan luego el enorme mérito de un segundo puesto. El tiempo lo pondrá en su lugar.