Colón despertó de la mano de Sensini: 3-1

Del infierno al Olimpo

Del infierno al Olimpo

Con un golazo de Higuain, un testazo justo a tiempo de Moreno y otro gol histórico del “Bichi” Fuertes, el sabalero dejó atrás una semana complicada.

 
Darío Pignata

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Deber ser cierto que después de la tormenta siempre llega la calma. Es que la semana que Colón cerró anoche festejando el 3-1 contra Olimpo fue “de película”. Y entre tantas emociones, se vio una escena de cada género: terror, suspenso, drama, acción y un poco de comedia. Todo rápido, adaptado a un Colón Express 2012.

Y en ese combo, al delivery sabalero no le faltó nada. Pensar que de un partido —derrota en Floresta— al otro, sólo pasaron siete días. El lunes, la bomba de Sciacqua con su renuncia. El martes, rápidamente, la presentación de Sensini. El miércoles, el desahogo de Lerche con sus declaraciones más fuertes desde que es presidente de Colón, reclamando “un poco más” de los jugadores. El jueves, la respuesta de algunos de los jugadores. El viernes, rumores de todo tipo, incluyendo una supuesta dura reunión del manager Batistuta con los referentes del plantel. El sábado, por fin, llegó el fútbol.

Todo lo que pasó de sábado a sábado pareció durar un mes por la importancia de lo que ocurrió en sólo siete días. Y justo en la antesala de un partido que desde hace 100 años siempre marca un antes y un después para cada uno de los dos hijos pasionales preferidos en esta ciudad de Garay.

¿Qué pudo haber hecho Sensini con entrenamientos que ni siquiera llegaron a los dedos de una mano? Si es por lo que marcan los libros, poco, casi nada. Si es por lo que se vio en la cancha, bastante más de lo que se esperaba. Porque en tiempos de tantos reclamos “actitudinales”, se vio claramente un fuerte compromiso de los jugadores. Pero en este punto quiero ser muy claro —sería un pecado no serlo después de 22 años escribiendo esta columna de los comentarios—: no es que los jugadores se comprometieron porque ahora está Sensini y no está más Sciacqua. Nada que ver, todo lo contrario.

Ayer, los jugadores de Colón se comprometieron con ellos mismos. Está claro que no se vio al Barcelona en Santa Fe, pero Colón lo ganó porque siempre lo buscó ganar. De principio a fin. Se puso firme en hacer los deberes y escribió mil veces la misma frase: “Hay que ganar, hay que ganar, hay que ganar...”. Se sabe, en la vida no hay nada más fuerte que el deseo y el poder de la palabra. Entonces, Colón fue feliz después de mucho tiempo.

No voy a hablar de los goles. Es que los tres goles están hoy en todos los compactos, en cada web, en las redes sociales y ya los gastó la tele. Pero Colón fue feliz en ese caño del “Pipita” Higuain como si estuviera jugando al fútbol “5” como cualquiera de nosotros en el Ateneo, pisando la pelota y haciéndola pasar entre las piernas de un rival. Y también fue feliz con Bastía, que siempre rasca, cuando quebró cintura y gambeteó. O cuando el siempre cuestionado Maxi Caire cambió —en base a esfuerzo y constancia— esos silbidos/reproches por aplausos.

Ningún equipo del mundo puede explicar el porqué del cambio de actitud con la sola llegada de un entrenador que ni siquiera logró desarmar el bolso en el hotel. Pasa en Colón y en cientos de equipos más. Lo preocupante, para la profesión de los entrenadores y para el bolsillo de los dirigentes, es que esto pasa cada vez más seguido con los planteles de fútbol en la Argentina. Conclusión: ¡marche un psicólogo!.

En el dibujo de 4-4-2 que eligió Sensini quedó en claro que Higuain tiene más cosas de enganche que de delantero y es algo que le viene como anillo al dedo a la hora de generar juego. Y, más allá de la técnica que tiene el rápido zurdo, Graciani por derecha parece madurar mucho más rápido como carrilero que Luque por izquierda.

Hoy, Pellegrino-Garcé no juegan de memoria como sí lo hacían Pellegrino-Raldes pero es cuestión de tiempo y rodaje. Se notaron algunas fisuras que se corrigieron con oficio.

No hubo revolución táctica ni limpieza de nombres a granel. Pero se vio otro Colón, con menos nervios, con más convicción, con menos ansiedad a pesar de los gritos. Así, en siete días, quedó atrás una semana de película.

Y Colón, gracias a noventa minutos y por un resultado, pasó del infierno al Olimpo.

/// SÍNTESIS

COLÓN 3

OLIMPO 1

Colón

/ Diego Pozo: Maximiliano Caire, Maximiliano Pellegrino, Ariel Garcé, Bruno Urribarri; Gabriel Graciani, Sebastián Prediger, Adrián Bastía, Martín Luque; Federico Higuaín y Esteban Fuertes. Director técnico: Roberto Sensini.

Olimpo

/ Matías Ibáñez; Eduardo Casais, Federico Mancinelli, Emir Faccioli, Juan Pablo Scheffer; Emiliano Romero, Ariel Rosada, David Vega, Martín Rolle; Andrés Franzoia y Néstor Bareiro. Director técnico: Héctor Rivoira.

Goles en el primer tiempo: 15 min Higuaín (C); 18 min Franzoia (O).

Goles en el segundo tiempo: 28 min Moreno y Fabianesi (C); 49 min Fuertes (C).

Cambios: en el 2do tiempo, al inicio Juan Alberto Mauri por Romero (O); 11 min Leandro Gracián por Luque (C); 15 min Iván Moreno y Fabianesi por Prediger (C); 21 min Marcos Litre por Vega (O); 30 min Tomás Costa por Graciani (C); Julio Furch por Scheffer (O).

Árbitro: Alejandro Toia.

Cancha: Colón.

Iván, el cerrajero

Tiene de hijo a Olimpo / Cuando debutó Gamboa, Moreno marcó en el Carminatti de Bahía Blanca. Ayer debutó Sensini y Moreno volvió a festejar. Incluso, había logrado el único tanto del 1 a 0 en la primera rueda. El testazo de Iván Moreno abrió el cerrojo de un partido complicado. Y en medio de tantas piernas y de tantas corridas, apareció el “Torero” con su capacidad goleadora. El sello que distingue a este todocampista. Foto: Luis Cetraro

Del infierno al Olimpo

Moreno de cabeza

Para poner el 2 a 1 de alivio / Se empezaba a complicar el trámite, porque Colón buscaba y Olimpo se cerraba. Hasta que Caire cruzó toda la cancha, inventó un centro, Pellegrino la “ensució” en las alturas, salió mal el buen arquerito de Olimpo y Moreno no perdonó de cabeza. Después, en la corrida, llegó el ritual del “Torero” de frente a la platea Este para desatar el delirio de las 25.000 almas. Foto: Luis Cetraro

Del infierno al Olimpo

Fuertes de derecha

Para sellar el 3 a 1 final / No había tenido una gran noche el goleador histórico de los sabaleros. Sin embargo, es de esos jugadores tocados por una varita mágica futbolera. Porque la noche se moría y el “20” mató con la última bola de la noche, en una contra generosa de Higuain. Enganchó, le hicieron penal pero decidió sacar ventaja desde el piso y la empujó al fondo de la red. Cerca de los 40 (años) y de los 140 (goles). Foto: Luis Cetraro

BAJO LA LUPA

POZO (5): no tuvo demasiado trabajo puntual de atajadas ante un Olimpo híbrido en ataque. Dio la impresión de que pudo dar un par de pasos adelante e intentar cortar el centro del gol visitante.

MAXI CAIRE (7): ya en el primer tiempo, habilitando un par de veces a Graciani, mostró una faceta mejor de la habitual. En el complemento, redondeó su mejor juego: marcó a la perfección, no perdió nunca y tiró el centro del segundo gol.

PELLEGRINO (6): bien de abajo y muy bien de arriba. Su mérito fue ir a buscar y presionar en el centro de Caire, forzando el error rival que posibilitó el cabezazo de Moreno.

GARCÉ (5): no es bueno para un futbolista cambiar tanto de puestos, aún en la misma línea del equipo. Por momentos, el partido no era apto para jugar tan “light”, pero es el estilo del “Chino”.

URRIBARRI (6): si bien arrancó con una falta de precisión para los centros, se lo vio bien por izquierda, ofreciendo alternativa para ser salida y abriendo la cancha.

GRACIANI (6): juega bien para adelante, pero además tiene criterio para sus obligaciones hacia atrás cuando Colón pierde la pelota.

BASTÍA (7): un verdadero “pulpo” en la mitad de la cancha, quitando muchos balones, llegando a cada relevo y metiendo un pressing asfixiante en la zona de medios.

PRÉDIGER (5): era obvio que iba a estar condicionado por el tema de la amarilla, pero sin embargo no estaba haciendo un gran partido con la pelota al momento de lesionarse.

LUQUE (5): una mala noche la puede tener cualquiera. Debe corregir, jugando en el carril, el retroceso, porque Casais apareció libre a tirar el centro donde debía estar él.

HIGUAÍN (8): marcó un golazo con el sello de los pocos jugadores que pueden hacer algo distinto. Después, le sirvió el tercero a “Bichi”.

FUERTES (5): estaba para el aplazo. ¡Si hasta el mismo “Bichi” se agarraba la cabeza por el mal cierre de un par de jugadas! Pero siempre tiene un gol en la mochila y salvó su noche. Interminable.

GRACIÁN (5): por más que se recueste en las bandas, es el típico enganche. Nadie va a cuestionar sus condiciones, pero necesita fútbol y partidos.

MORENO (6): ya había atropellado en un centro de Higuaín y no fue gol de milagro. Su mérito fue meterse en el área con decisión y meter el frentazo para el 2-1. Entró bien y fue determinante.

COSTA (-): un poco de aire fresco con Colón ganando. Se tiró un par de veces al piso para cortar.