SERRAT Y SABINA
Dos pájaros contraatacan
Vuelven a la Argentina después de cinco años de su encuentro como “Dos pájaros de un tiro”. En Rosario actuarán el 24 y 25 de marzo.

De la Redacción de El Litoral
Télam
Los cantautores españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven juntos a los escenarios con “La orquesta del Titanic”: once canciones inéditas compuestas a cuatro manos, con las que encararán una nueva etapa de la llamativa y exitosa yunta que los trajo a la Argentina hace cinco años.
A priori, y más allá de ser dos maestros de la palabra que le han puesto melodía a las vivencias y sentimientos de varias generaciones de iberoamericanos, Sabina y Serrat parecen dos artistas de carácter diferente. La combinación entre la aparente sobriedad del catalán y la explícita desmesura del andaluz propuso un singular juego de diferencias para asumir los temas “del otro”, y la alquimia fue un éxito de público.
Al calor de una imponente gira ya armada, estos dos artistas sorprenden asumiendo un repertorio inédito que, como parte del juego de complicidades establecido, no revela autorías y figura como “letra y música de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina”.
Con la única presencia familiar de Antonio García de Diego (histórico violero y ladero de Joaquín), el material fue grabado por el reputado Javier Limón y Salomé Limón y es tocado y cantado por músicos que no provienen de los universos estéticos de los trovadores para ubicarse en una zona de canción prolija, tan elegante como contenida, más cercana al jazz que a las palmas.
Las melodías que suenan sobre el Titanic y a las que Sabina y Serrat se suman soplando el kazoo, hasta permiten las participaciones de Alejandro Sanz y Antonio Carmona.
Sobre ese soporte sonoro, que a la altura de las trayectorias de ambos artistas resulta menos protagónico que las palabras e ideas que se deslizan sobre él, la dupla despliega un temario enfocado en amores abordados desde un tono triste e irónico a la vez.
Después de los despueses
El viaje musical comienza con el tema que da título a la placa y que anuncia: “Recuerdo que tenía/un corazón alérgico a los pólenes/La muerte no existía/Eramos asquerosamente jóvenes”) y sigue en tono cercano en “Después de los despueses” (“Fue más urgente el aguardiente del mañana/que el pan caliente de hoy/cuando el contestador dijo no estoy/bajamos la persiana”).
En “Idiotas, palizas y calientabraguetas” hay una oscura y despiadada crítica a los integrantes de ese trío, mientras que en “Canción de Navidad” convidan al mismísimo diablo porque “Satanás es un capo llevando el compás/infiltrado en el supermercado de la Navidad”.
La desazón también impera en “Quince o veinte copas” (“Y aunque no conseguí/olvidarme de ti/sin pasión ni reproche/decidí envejecer/ Cuando vuelvo a beber/ya no se hace de noche”) y mejor aún en “Acuérdate de mí” (“Acuérdate de mí cuando me olvides/que allí donde no estés iré a buscarte/siguiendo el rastro que en el cielo escriben/las nubes que van a ninguna parte”).
Más directa que metafórica “Hoy por tí, mañana por mí” hasta cita unos versos cantantes de “Te quiero”, del uruguayo Mario Benedetti, y Joan Manuel avanza en catalán con “Dolent de mena”, cuya traducción al español es “Malo por naturaleza”.
De lo más logrado se aprecia en “Martínez”, la historia de un hombre que enfrenta varias veces a la muerte (“Y aunque nadie daba un duro por el tipo/Martínez tampoco entregó el equipo”) y también en la romántica “Cuenta conmigo”, donde convidan a una dama a varias formas de perpetrar un encuentro capaz de dejar huella.




