EXPOSICIÓN EN BUENOS AIRES

Malvinas: en las entrañas de la memoria

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Emplazada en la calle y en dos pisos del Palais, la muestra inicia su recorrido interno con un registro fotográfico de Rafael Wollmann, cuyas imágenes ofrecen un panorama histórico y conmovedor del conflicto.

En el Palais de Glace se expone una muestra que logra, a través de múltiples estilos, trasladar sensaciones.

 

Télam

Curada por Diana Wechsler y organizada por la Universidad Nacional de Tres de Febrero y la Fundación Taeda, la muestra “Malvinas. Arte, documento, historia, memoria y actualidad” -recién inaugurada- reúne fotografías, obras artísticas, material de archivo gráfico, música nacional, instalaciones y videos, que permanecerán en exhibición hasta el 22 de abril en Posadas 1725, Buenos Aires.

“El propósito más amplio de esta muestra es reponer imágenes visuales, auditivas con distintos niveles sensibles de Malvinas que circulan por nuestro imaginario social”, dice la curadora. La especialista explica que cuando empezaron a desarrollar el proyecto, “lo primero que apareció es lo que a cada uno le evocaba decir Malvinas. Surge pensar en la situación del conflicto o el dibujo en el mapa y esto sirvió para ir alimentando la idea de la exposición que, por esa razón, empieza de afuera hacia adentro”.

Emplazada en la calle y en dos pisos del Palais, la muestra multidisciplinar inicia su recorrido interno con un registro fotográfico de Rafael Wollmann del 2 y 3 de abril de 1982, cuyas imágenes ofrecen un panorama histórico y conmovedor del conflicto bélico, que se adentra en las entrañas de la memoria.

El itinerario continúa con espacios que relatan lo ocurrido a través del fotoperiodismo, con hemerotecas, en formato digital y papel, del período de la guerra y la transición a la democracia.

Los olvidados

La figura de los jóvenes combatientes es la piedra angular de esta exposición, que visibiliza “a aquellos que han sido olvidados”, destaca Wechsler.

Aparecen los jóvenes combatientes diez años después de la guerra, fotografías en grandes formatos que también reflejan distintas condiciones sociales. Imágenes que se transforman en otras, en la ausencia a través de la tristeza o los cementerios en las islas.

“Los muertos de Malvinas son otros desaparecidos de la dictadura y a su vez el reponer su imagen supone también resituarlos en el tiempo”, explica la curadora de la muestra que llevó un proceso de investigación de más de un año, con el aporte de académicos como Camila Juárez, que se encargó de la recopilación musical, Talía Bermejo y Judith Gociol, entre otros.

“Queríamos recuperar el tema de Malvinas desde la dimensión más territorial, humana, simbólica”, destaca la curadora. Por esto, en el recorrido perimetral por la planta baja se suceden imágenes que permiten descubrir el territorio, sus habitantes, el modo de vida, la flora y la fauna: datos que no tenemos presente.

Para Aníbal Jozami, rector de la Universidad, “las exposiciones tienen la virtud de generar efectos de alto impacto sobre la sociedad reincluyendo presencias, debates y abriendo otras perspectivas para seguir pensando”.

Más allá del plano fotográfico, Teresa Pereda y Daniel Ontiveros proponen con sus instalaciones repensar, respectivamente, en torno a la cuestión integral del territorio con la participación del público, y a observar a partir de la experiencia personal de artista y ex combatiente, en las “marcas indelebles” -como señala el propio Ontiveros- de un recuerdo que sensibiliza desde la simplicidad. “Nos pareció interesante la dimensión estética con la dimensión documental e incluimos la instalación “Trompe l’oeil de Ontiveros”, que interviene su uniforme, crea una situación como de paisaje marino pero además un par de livings a los costados con revistas de época que son parte de su colección”, cuenta Wechsler.

Visibilizar

Bajo la premisa de traer al presente y evocar las islas Malvinas en diferentes planos, la exposición hace hincapié en el rol de quienes la visitan, para que aporten sus recuerdos. Como la consigna “Me acuerdo”, donde los espectadores tienen un espacio para escribir y rescatar imágenes relacionadas con Malvinas. Así también hay un espacio que se sumerge en una esfera más artística, aunque muy representativa del contexto. “Recuperamos el corpus de obra de lo que formó parte del Museo de Arte de Malvinas, que se convoca a principios de abril, en donde los artistas espontáneamente donan obra y este conjunto nunca llega a exhibirse como tal y fue donado en el ‘87 al Museo de Arte Moderno”, explicaron los organizadores.

“Colección de urgencia”, piensa Wechsler sobre ese sector que por primera vez enlaza obras de Guillermo Kuitca, Marta Minujín, Raquel Forner, Renata Schussheim y Rafael Bueno, entre otros.

A la muestra se le añade una zona con imágenes que descubren y visibilizan a los ex combatientes, a partir del registro y la investigación sobre ellos, de Juan Travnik. Y completa este conjunto un video de Ricardo Cinalli, que es una alegoría de la historia nacional y de la solución diplomática de sus conflictos.

Por último, la puesta en escena de la investigación de Judith Gociol sobre humor gráfico, que pone en diálogo caricaturas publicadas en la Argentina y en Inglaterra en forma simultánea.

“Entonces se ven cosas comunes -el lugar de Margaret Thatcher como el objeto más recurrente- pero también se ve la política. Se rescataron caricaturas inéditas porque fueron censuradas o ponían en duda la victoria argentina o ironizaban sobre los militares”, explica Wechsler.

Según Jozami, “la exposición se propone resituar no sólo la problemática colonial y geopolítica en disputa, sino también instalar en nuestra sociedad imágenes de ese territorio, tramos de nuestra historia y situaciones de nuestra sociedad, vinculados con las Malvinas”, concluye.

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Cuando empezaron a desarrollar el proyecto, lo primero que apareció es lo que a cada uno le evocaba decir Malvinas. Por eso, surgió la idea de plantear la exposición de afuera hacia adentro.

Fotos: Télam