al margen de la crónica

La genialidad no tiene edad

Son varios los que sueñan cómo serán sus hijos. Incluso mucho antes de toparse con el resultado positivo de un test de embarazo.

No obstante, aún cuando cada niño es un pequeño misterio, nada podría haber preparado a Matthew y a Sofía para la sorpresa que el destino tendría preparado para su hija.

La niña en cuestión se llama Heidi Hankins, una británica de tan sólo cuatro años que ingresó en la asociación de superdotados “Mensa”, el club de las personas más inteligentes de todo el mundo, tras obtener en un examen un coeficiente intelectual (IQ) de 159.

Su coeficiente es más alto que el del 98 por ciento de la población británica. Y a este resultado se llegó mediante el denominado test ‘Wechsler‘, un método que ha desarrollado pruebas de inteligencia específicas para niños.

Según sus jóvenes padres, Matthew un profesor de la Universidad de Southampton y una artista llamada Sofía, cuando Heidi tenía tan sólo unos meses de vida ellos notaron que era especial. Comenzó a articular palabras y al cumplir un año ya utilizaba oraciones completas para comunicarse.

‘Siempre supimos que Heite era bastante inteligente‘, dijo Matthew Hankins, que trabaja como científico en la universidad de Southampton, en declaraciones al diario Hampshire Chronicle.

La niña aprendió sola a leer con apenas dos años, también fue entonces cuando abordó la tarea de realizar cálculos sencillos como sumar y restar.

Meses más tarde Heidi era capaz de contar hasta 40, dibujar personas, recitar poemas y leer libros destinados a niños de siete años.

Pese a sus capacidades, la mamá dice que es una niña muy normal. “Le gusta jugar con sus Barbies y Legos pero también la puedes ver sentada leyendo un libro”, comentó en la web del Daily Mail.

A pesar de la extraordinaria capacidad de Heidi, ella no es la menor más joven en ingresar en la organización británica Mensa. En 2009 lo hizo Elise Tan Roberts que con dos años y medio entró en este exclusivo club con un coeficiente intelectual de 156.

Los test de inteligencia, que son diferentes según en que partes del mundo, son polémicos y muy difícilmente comparables.

En Estados Unidos, por ejemplo, las pruebas son diferentes actualmente y se puede llegar a un puntuación máxima de 190, mientras que en Alemania, sólo a 150.

En Argentina, la base de ingreso es de 148 puntos dado el requisito es encontrarse entre el 2 % más destacado de la población mundial.

Sin embargo, en Mensa Argentina, sólo pueden calificar personas de 16 años en adelante. Por lo cual, si sospecha que su hijo es un pequeño genio, deberá esperar a que llegue a esta edad para que pueda tomar la prueba de admisión.