La hidrocinética y el caudal enorme pero sereno del Paraná
Sin represas, el río puede ser
una fuente de energía limpia
Un experto de una empresa estatal -única en el país y dedicada al diseño y construcción de sistemas tecnológicos complejos-, la rionegrina Invap, abrió un panorama novedoso. Lo escuchó con atención un auditorio de más de cien personas.
De la Redacción de El Litoral
Producto del desarrollo nuclear de la Argentina, en 1976 nació la empresa Investigaciones Aplicadas, una sociedad del Estado, cuya única accionista es la Provincia de Río Negro.
El primer contrato que Invap (ahora su nombre oficial) llevó a cabo con éxito fue el desarrollo de una Planta de Producción de Esponja de Circonio, un metal que tiene una propiedad extraordinaria: es muy baja su captura de neutrones. Es un componente clave para construir reactores nucleares.
Días atrás, invitado por la Fundación Centro y el Sindicato de Luz y Fuerza -con el propósito de hablar sobre energías alternativas- estuvo en Santa Fe el ingeniero Hugo Brendstrup, el investigador que tuvo a su cargo la dirección técnica de aquel proyecto que inició las actividades de Invap, hoy reconocida en el Mundo por su producción científica aplicada en material nuclear, industrial, aeroespacial, de radares y sistemas médicos.
Brendstrup es gerente de Tecnología Industrial y Energía Renovable del Invap. Ante una auditorio nutrido y variado, compuesto por dirigentes políticos, militantes barriales y expertos en energías, habló sobre un campo que recién en la última década comienza a explorarse -en términos económicos- en el país: la energía hidrocinética, es decir aquella que se genera a partir del movimiento de los líquidos.
Históricamente, en nuestro país, la fuerza de los ríos fue usada para mover piedras de moler granos, para el trapichado del oro o de otras materias primas, en zonas serranas, donde las aguas (aunque escasas) bajan veloces. La novedad es que también los serenos pero muy profundos e inmensos caudales de los ríos de llanura, como el Paraná, pueden también producir energía.
Hasta un 25% de la demanda
Los estudios para aprovechar las mareas, la corriente de los ríos de montaña, de los canales de riego o los cursos de llanura aparecen como un desprendimiento de otros estudios sobre energía eólica, es decir, aquella que se produce por efecto del viento.
Según el ingeniero Brendstrup, a nivel nacional el potencial eólico y de otras energías alternativas podría llegar a cubrir hasta un 25% de la demanda. Pero -según señaló en la conferencia- los potentes aires patagónicos tienen un contraviento: las tasas de interés para la financiación de proyectos de largo alcance. Brasil -e incluso Uruguay- tienen peores condiciones naturales, pero mejores tasas para la inversión: por eso quienes viajan a ambos países ven con más frecuencia molinos de generación eléctrica junto al camino.
Ambas naciones subsidian las tasas al 5%, en cambio en la Argentina “están más bien cerca del 10%, de ese aspecto -clave para el recupero y la amortización de las inversiones energéticas- se ocupa un proyecto de ley del diputado nacional Oscar Martínez (PJ-Santa Fe), que presentó al orador (ver aparte).
La Patagonia posee el mejor campo de vientos sobre tierra del orbe. Otros países, como España, han debido crear instalaciones sobre el mar para la generación eólica.
Y aún así se trata de inversiones convenientes: los costos de mantenimiento y producción son bajísimos. En comparación con las demás fuentes energéticas, la eólica es una de las más económicas, sólo es más rentable (pero ambientalmente más costosa) la hidroeléctrica de grandes represas.
Una alternativa
“La posibilidad de generar energía hidroeléctrica sin embalses, con la corriente natural de los cursos de agua o las mareas es algo bastante menos explorado: lo lógico es que donde hay posibilidades de construir una represa se la ejecute, pero lo cierto es que estos sitios se van agotando. Una alternativa es la turbina hidrocinética”, dijo el experto.
La investigación “está desarrollándose y es aún muy incipiente su desarrollo industrial”. Más aún, por ahora no hay productos comerciales. Nadie vende turbinas hidrocinéticas, sino que los desarrollos existentes son producto de trabajos puntuales para tales cursos o canales, de muy determinadas características.
Por ahora, “en esta modalidad de generación hay que hacer un traje a medida. Deben diseñarse las máquinas para las condiciones particulares de cada curso de agua”.
Invap, en Río Negro y la Patagonia, trabaja con ríos cuyas pendientes tienen varios metros por kilómetro. Aquí en el Litoral “son pendientes de centímetros por kilómetro, son condiciones muy distintas. Allá tenemos dos o tres y hasta cuatro metros por segundo, y aquí -tal vez- cerca de uno. Pero aquí, en cambio, hay profundidades muy importantes, caudales muy grandes, y 800 kilómetros de costa del Paraná más los cursos internos en el caso de la provincia de Santa Fe. Vemos que hay un buen potencial”, comentó.
Subrayó que no debe pensarse en hidrocinética como un área de megadesarrollos, como fue Yaciretá, por ejemplo, sino en la posibilidad de instalar muchas de estas máquinas (unas turbinas cuyas aspas se mueven sólo con el paso libre de las aguas, casi siempre dentro de un cono que hace las veces de un embudo) que cosechen energía de pequeños aportes: de medio megavatio o un poquito más cada una, pero que logre sumar -en grandes cantidades- en conjunto, unos 7 megavatios por km.
Son micro o mini-centrales que podrían sustituir a grupos electrógenos de algunas pequeñas poblaciones cercanas a ríos.




