EN BUENOS AIRES
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Los rostros de la guerra

Télam
Juan Travnik explica que con este ensayo ha tratado de presentar en el campo del arte y la cultura el tema de la Guerra de Malvinas. No para dar explicaciones sobre una guerra -“creo que es absolutamente inexplicable”-, sino con el afán de promover alguna forma de reflexión sobre lo que pasó en nuestra historia reciente.
“Y sobre todo -afirma- cómo marcaron estos hechos a quienes participaron de manera directa, especialmente a los que eran conscriptos en aquel momento”.
Los primeros registros datan de 1994, cuando el fotógrafo se acercó a los grupos de ex combatientes: “Fue a causa de la fuerte impresión que me provocó la guerra y para cambiar la visión de los que no estuvimos allá, y de la sociedad que, en general, tenía una imagen difusa, diluida en un colectivo o encarnada en alguien que vendía revistas por los trenes”, describe.
“Si la foto otorga identidad, la idea con estos retratos es que se individualice a cada uno, que podamos confrontar con estos rostros y preguntarnos acerca de la huellas, para intentar entender qué había pasado”, agrega Travnik, maestro de fotógrafos y director de la Fotogalería del San Martín desde 1998.
En 2006, recibe la beca Guggenheim para continuar este ensayo fotográfico, y fue entonces que el autor pudo viajar a las islas para hacer este registro.
Abriendo puertas
“Necesitaba alguna referencia concreta del paisaje -cuenta el artista-, quise fotografiar la misma luz, el mismo clima y los mismos lugares que estimaba habían visto aquellos ojos que había retratado”.
“Viajé en mayo, el mismo mes de las batallas, pero 25 años después, buscando las huellas de la guerra, y de alguna manera intentando completar el círculo”.
El artista no sólo encontró ese paisaje silente del extremo sur, como la posición argentina de Monte Longdon, sino que se topó con los restos de la extrema violencia.
En ese 2007, en Goat Ridges encontró pedazos de cajones de municiones británicas regados al sur del monte Dos Hermanas, en la Pradera del Ganso, fragmentos del fuselaje del avión del capitán (PM) Fausto Gavazzi y un lago que se formó en el cráter que dejó una bomba.
Hay sólo dos tomas que se exponen en esta muestra que los soldados no pudieron ver, y que sí registró el fotógrafo tiempo después: el Cementerio argentino de Darwin y el monumento de la Victoria que hicieron los británicos para conmemorar la capitulación del 14 de junio.
Este trabajo se completó hacia 2008, con la exhibición en el Centro Cultural Recoleta y la publicación de un libro. “No sabía -antes de inaugurar la muestra- cómo lo iban a tomar los protagonistas retratados y otros veteranos. Tenía una especie de pacto, que si de algún modo se sentían afectados, me avisaban y yo abandonaba el trabajo, por suerte se sintieron reconocidos”, afirma este artista curador y ensayista nacido en 1950, que también fue fotoperiodista.
El director del espacio que funciona en la ex Esma, Eduardo Jozami, comentó acerca de la muestra que “el arte siempre abre puertas y posibilita la elaboración de los sucesos oscuros de nuestra historia”.
En esa tónica, recordó las palabras del filósofo Walter Benjamin, cuando describió a los soldados que regresaban de la Gran Guerra, que se habían quedado sin habla. En este caso afirmó que “cuando los soldados volvieron de Malvinas la sociedad no quiso o no pudo escuchar”.
“Malvinas. Retratos y paisajes de guerra” ilumina la manera en que restos y rastros de la guerra perduran hasta nuestros días. Se puede ver hasta el 20 de mayo en el Centro Haroldo Conti, avenida Libertador 8151 (Buenos Aires), con entrada libre y gratuita.
“Malvinas. Retratos y paisajes de guerra”, un ensayo fotográfico de Juan Travnik que se exhibe en el Centro Cultural Haroldo Conti, reúne 63 retratos de ex combatientes y 12 paisajes de las islas, para reflexionar acerca de la violencia de aquellos días.

La muestra fue exhibida en Santa Fe hace dos años, en el museo Sor Josefa Díaz y Clucellas.
FotoS: ARCHIVO EL LITORAL