Señal de ajuste

Venecia con tí

1.jpg

Jorge Rial y la Niña Loly en su luna de miel a la italiana. Foto: Gentileza Revista Caras

Roberto Maurer

 

En ganador, con un saco que resulta difícil describir, Jorge Rial volvió a “Intrusos” preguntando: “¿Pasó algo?”, consciente de que durante unos días había sido el foco de la atención nacional junto con YPF. “¡Dale campeón, dale campeón!”, lo aclamaban sus empleados, a la par que se soltaba alguna ocurrencia tal como: “¿Hiciste ejercicio?”, o sea una ironía sin refinamiento relacionada con su luna de miel a la italiana con la Niña Loly. “Estuve en el Vaticano, con el Papa”, bromeó Rial.

MISTERIO

Es un misterio que un romance o apareamiento más en la farándula haya adquirido tanta dimensión mediática, a la vez que se lo debatía con singular intensidad. Rial es un adulto separado, o sea que no existió transgresión, lo que resta puntos a la discusión. La diferencia de edad tampoco ofrece flancos al escándalo, y fue bendecida por Samuel Gelblung, que aplicó lo que se podría enunciar como “la ley Chiche de la divina proporción’’ de la mitad más siete. Eso supone que la diferencia entre la edad de un hombre y su pareja puede ser hasta de la mitad de los años que le lleva, más otros siete.

EL BLIM BLIM

Tal vez el interés desatado por el episodio amoroso encuentre explicación en cuanto fue protagonizado por alguien que, de repente, había roto con una prédica de muchos años. Aún viviendo del fango, a través de un discurso episcopal sobre la institución familiar, Jorge Rial supo mantenerse a distancia del ámbito prostibulario habitado por una legión de trolas en el cual había fijado su domicilio laboral. Por eso, pudo ser una sorpresa que haya elegido a la Niña Loly, especialmente si se considera que su más intenso amor clandestino había sido con una artista plástica y bailarina clásica, hija de intelectuales, que en ningún caso puede ser confundida con la chica con cara de sartén (1) con quien se fue a Venecia.

¿La reacción pública se debió a la historia del cazador cazado, como se dijo? Otra explicación sería el poder mediático de Rial y sus asociados, que no es tanto: un canal y una revista de muy relativo alcance. Tanta trascendencia tuvo el paso dado por Rial que hasta se discutió quién inventó a la Niña Loly, como si se tratara de la penicilina. Tal creación es atribuida al propio Rial, Rinaldi, Tinelli y Sofovich, un ex amigo que declaró que “son tal para cual” y que ella una vez le dijo que haría cualquier cosa por la fama. “Loly empezó como cuponera mía”, recordó.

Sofovich puede ser tomado en serio. ¿Acaso alguna vez el mismo Rial no la bautizó “Niña Troli” y dijo que su actual enamorada cambiaba sexo por dinero. A su vez, ella declaró en esa época:

—Si te gustan los viajes, el blim blim y el Rolex... ¡te bancás cualquier cosa! -así conoció Venecia.

Resulta casi imposible analizar en profundidad la causa de semejante impacto en la opinión pública, salvo que se opte por dejar de lado el pensamiento racional cuando se trata gente insana, lo que incluye a la opinión pública.

DEVOLUCIONES

En su reaparición, Rial satisfizo largamente a sus compañeros, contestando preguntas que fueron desde el primer beso a hoy. Su discurso fue el de un hombre virtuoso, aunque con algunos resentimientos, uno provocado por un tweet de Mercedes Morán, por ejemplo, a quien negó autoridad para opinar sobre cuestiones de moralidad.

—Le robaste el marido en la misma obra de teatro a su compañera de trabajo. No podés hablar Mercedes...

Daniel Gómez Rinaldi, que había dicho que una de las hijas de Rial había “somatizado” la separación, recibió lo suyo: “La verdad, Rinaldi, sos un sorete. Te metiste con mi hija. Yo no hablé de tu enfermedad y tu sexualidad, no te victimices, sos apenas un boludo”.

No todo fue odio. Viviana Canosa (2) se apartó de antiguos rencores y no quiso aprovecharse recibiendo a la ex de Rial, que daba vueltas buscando dónde echar su vómito. Jorge Rial agradeció el gesto de grandeza de su rival.

(1) Solamente se quiere significar que la Niña Loly no se destaca por nada en particular. Eso sí, cualquiera quisiera tenerla sentada en las rodillas.

(2) Sus enemigos la llaman ‘‘Viviana sarnosa’’.