Habla la policía que capturó al presunto violador
Habla la policía que capturó al presunto violador
“Hay caras y miradas que no se olvidan”
La mujer policía reconoció el rostro del evadido de la subcomisaría 3ra. cuando viajaba como pasajero en un colectivo.
Danilo Chiapello
Hay caras y miradas que no se olvidan.
Con esta frase Natalia Insaurralde, la mujer policía que ayer capturó al evadido de la subcomisaría 3ra., explicó cómo fue que pudo reconocer al sujeto.
Natalia vive por hoy su minuto de gloria. Y no es para menos. Su intervención fue crucial para apresar al individuo más buscado de las últimas horas. De perfil bajo, esta oficial subayudante debió poner más que empeño para enfrentar los muchos medios de comunicación que fuimos a buscar su palabra.
Soltera, comentó que es policía desde 2004 cuando egresó como agente. Sus vínculos más queridos son sus tres hermanas (“dos de las cuales pertenecen a la institución policial y la restante es docente”). “Somos las cuatro muy unidas porque nuestros padres están fallecidos”, dijo.
Consultada sobre lo ocurrido ayer, poco después del mediodía, Natalia relató que “yo vivo en Santa Rosa de Calchines y trabajo en la subcomisaría 5ta. del paraje Los Zapallos, que son 13 kilómetros hacia el sur.
“Minutos antes de las 13 tomé el coche de la empresa Paraná Medio, que circulaba como viniendo para Santa Fe. Cuando voy por el pasillo del micro veo que viene este muchacho. Estaba sentado del lado de la ventanilla. Yo tomé el asiento del lado contrario.
“Y bueno..., disimuladamente comencé a observarlo. En un momento me pongo mis lentes de sol para que no se diera cuenta. Para colmo yo estaba uniformada porque iba a prestar servicio.
“Mandé un par de mensajes de texto con el teléfono. Disimuladamente llamé a mi jefe en la comisaría y le pedí que me esperen con un móvil en la parada, en la entrada a Los Zapallos donde yo descendía, para proceder a la detención.
“En el transcurso del camino subieron muchos chicos de la escuela, también un civil que se sentó al lado de este muchacho.
“Hubo un momento complicado que fue cuando este muchacho notó que yo lo observaba. Él también observaba mis movimientos. Yo observaba los movimientos de él. Se puso un poco inquieto. Esperé que descendieran todos los chicos de la escuela. Me levanto y le solicito a la persona que venía sentada al lado de él que por favor me diera lugar. Le pido al sujeto que me entregue una mochila que él traía, a lo que accedió. Después lo hice poner de pie y bajamos del coche. Le pedí la documentación y contestó que estaba sin documentos. Ya con una foto en la mano le solicité sus datos, le dije: dame tu nombre y apellido completo. “Entonces miró la foto y me dijo: Sí, soy yo. Juan Manuel Martínez”.
“Una vez que lo bajamos del colectivo, vio que no tenía ninguna opción. “Procedimos al cacheo correspondiente. Revisamos su mochila y vimos que no portaba arma blanca ni arma de fuego, ni ningún elemento contundente.
“En ningún momento ofreció resistencia. Una vez que llegamos a destino y advirtió todo el despliegue policial se entregó sin violencia”.
—¿Cómo es que pudiste conocerlo?
—Creo que todos hemos hecho un seguimiento de este caso desde que sucedió. Es un caso muy relevante que ha hecho mucho daño. La foto fue bajada en todas las redes sociales. Hay caras y miradas que no se olvidan.
Gracias a Dios salió todo bien. Porque en un momento pensé: ¿Uy y si este tipo no es? ¿Si lo hago pasar la vergüenza de su vida y es un error? Pero bueno, son riesgos que se tienen que correr. Ya cuando él empezó con sus movimientos, a ponerse inquieto en el asiento, ya el margen de error se fue achicando.
—¿Esto es lo más importante en tu carrera?
—Siento una gran satisfacción. Porque siempre le puse todo a lo que es el trabajo. Primero fui agente. No me alcanzó y me fui a la Escuela de Oficiales. Me recibí de oficial y estoy terminando mi carrera de licenciatura en Seguridad. Así es mi vida. Siempre para adelante y con ganas.
Por estas horas recibí muchas felicitaciones. El jefe de la provincia habló conmigo, también mi jefe inmediato y por supuesto mi familia y mis amigos.
—¿Qué pasó por tu cabeza cuando supiste que este tipo había escapado?
—Pensé que había que encontrarlo. Había datos que indicaban que podía estar en la zona. La gente de la unidad estuvo trabajando toda esa noche. En Saladero, Helvecia, etc., cabía la posibilidad de que esté en el departamento.
Todo lo que se dijo, por supuesto, me dolió mucho. Vos prendías la radio y decían barbaridades. Ponen a todos en la misma “bolsa” pero no es así. Hay policías buenos. Por eso cuando me enteré de la fuga fue como un juramento: “Hay que encontrarlo”, sentenció.
“Había que encontrarlo”. Desde que supe que había escapado, todo lo que pensaba era que había que encontrarlo. Era una obsesión”, dijo hoy Natalia. Foto: Danilo Chiapello