Premio Príncipe de Asturias
Galardonan al “padre” de Mario Bros
El japonés Shigeru Miyamoto fue destacado por su papel dentro de la revolución del videojuego didáctico, formativo y constructivo.

Miyamoto, creador de videojuegos como Mario Bros, se alzó hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2012, por ser, según destacó el jurado, “el principal artífice de la revolución del videojuego didáctico, formativo y constructivo”.
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El japonés Shigeru Miyamoto, creador de videojuegos como Mario Bros, se alzó hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2012, por ser, según destacó el jurado, “el principal artífice de la revolución del videojuego didáctico, formativo y constructivo”.
El jurado, reunido en Oviedo, subrayó asimismo que los juegos creados por este trabajador de Nintendo desde hace 35 años carecen de violencia, como Mario Bros, Donkey Kong o The legend of Zelda, y también reconoció su capacidad de “innovar con programas y formatos que ayudan a ejercitar la mente”, como Brain Training, y el cuerpo, como Wii fit.
Carismático y visionario
“El padre del videojuego moderno”, como definió el jurado, entró por recomendación en Nintendo en 1977.
Sus creaciones demandan habilidad, pero no competitividad directa, ofreciendo un contenido y unos retos exquisitos que consiguen dar una vuelta de tuerca a una industria que se acomoda en la fórmula de repetición de las sagas de éxito.
Visionario y carismático, de su mente han nacido no sólo algunos de los personajes más icónicos de los videojuegos -ha hecho más de cien-, sino la consola Wii, que amplió de forma exponencial la audiencia del ocio interactivo. A raíz de Wii concibió Wii Fit, un sistema de ejercicio en casa que pretendía acabar con el prejuicio de que el ocio interactivo potenciaba la obesidad. Los competidores directos de Nintendo, Sony y Microsoft, se vieron obligados a seguir esa senda de popularización del ocio interactivo lanzando al mercado el mando Move y el sensor de movimientos Kinect, respectivamente.
Las consolas portátiles DS (la primera con dos pantallas) y Nintendo 3DS también forman parte de su currículum creativo.
Miyamoto considera que su objetivo en la vida es que sus videojuegos “sean capaces de ofrecer de manera continuada diversión y alegría a personas de todas las generaciones y en todo el mundo”. La Fundación Príncipe de Asturias hoy le ha dado la razón.
El héroe bajito y feo
Al conocer el premio, Shegiru Miyamoto, a través de un comunicado dijo estar “muy honrado” y recordó que ningún videojuego lo ha creado en solitario, por lo que cuando reciba el premio este otoño lo hará en representación de todos sus compañeros de trabajo.
En la misma nota, Miyamoto promete proseguir sus esfuerzos para que los videojuegos “no acaben siendo una moda pasajera” y que “sean capaces de ofrecer de manera continuada diversión y alegría a personas de todas las generaciones y en todo el mundo”.
Conseguir que un personaje bajito, feo y mediocre como Súper Mario sea uno de los héroes más queridos sin recurrir a la violencia de la que hagan gala otros videojuegos o impulsar la consola Wii de interacción y habilidad, y la Wii Fit para acabar con el prejuicio de que este tipo de ocio potencia la obesidad están entre sus méritos.
Una final pareja
A la votación final del jurado llegó Miyamoto junto a la agencia fotográfica Mágnum y el filósofo Edgar Morin y fue “muy justita” la mayoría que le dio al japonés el galardón, según apuntó un miembro del jurado.
La presidenta del jurado, la filósofa Adela Cortina, destacó el componente humanista de los juegos ideados por Shegiru Miyamoto, útiles por encima de barreras geográficas y étnicas.
Quien propuso a Miyamoto como candidato este año fue Iván Fernández-Lobo, quien dijo que del genial japonés se queda con su faceta soñadora: “Sueña el futuro, sueña historias y llega a una audiencia global que no tiene distinción de edad, de sexo ni de cultura”.
El premio está dotado con 50.000 euros, una escultura creada expresamente por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos.




