Juicio oral

El fiscal pidió 15 años de cárcel para el padrastro

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El de Espinoza es el tercer juicio oral que se lleva a cabo en los Tribunales de Vera en lo que va del año.

FOTO: Archivo El Litoral

De la Redacción de El Litoral

Esta mañana concluyeron los alegatos por el juicio oral contra Juan Carlos Espinoza, un hombre que habitaba junto a su familia en un campo del Paraje Km 101 en el departamento Vera. Está preso desde agosto de 2010, acusado de abusar de su hijastra cuando tenía once años.

Durante la tercera jornada, el fiscal Nº 2 de Vera, José García Calvo, pidió una pena de 15 años de prisión para el acusado, a quien le atribuyó los delitos de “abuso sexual con acceso carnal reiterados, agravados por ser encargado de la guarda y la situación de convivencia preexistente; y estupro agravados por ser encargado de la guarda y la situación de convivencia preexistente”.

Por su parte, el abogado Claudio Villasboas, planteó la absolución de su cliente por los delitos de violación; y en cuanto al último hecho cometido pidió que se califique su conducta como “estupro agravado por ser encargado de la guarda de la menor”, aplicándosele el mínimo legal para ese delito, que va de los 6 a los 10 años.

El juicio está a cargo del tribunal pluripersonal integrada por el juez de Sentencia Nicolás Muse Chemes, y sus colegas Eduardo Fabbro -juez Correccional- e Ireneo Berzano -juez de Instrucción.

La sentencia se conocerá recién el miércoles 30 de mayo, a las once de la mañana, día y horario en que el tribunal notificará la resolución a las partes.

La estrategia

El juicio que comenzó este lunes contra Juan Carlos Espinoza, tiene su origen el 12 de agosto de 2010, cuando se presentó una denuncia en su contra por la violación de su hijastra. Los hechos investigados ocurrieron en el Paraje Km. 101, también conocido como “Pozo de los Indios”, ubicado a unos 70 km de la ciudad de Vera, cerca de Fortín Olmos.

En aquella oportunidad Espinoza quedó detenido por la denuncia de su concubina a raíz de “violaciones reiteradas” que venía sufriendo su hijastra desde los once años.

El primer día de audiencias el imputado se dirigió al tribunal, y ante los magistrados “reconoció que tuvo relaciones con la menor pero fue después de que tuviera 13 años”, sostuvo el abogado Villasboas al término de la audiencia.

Una extracción de sangre con ADN positivo confirma que el hijo de la menor lleva la misma sangre que el imputado, por lo que la defensa adoptó la estrategia de lograr la condena menos gravosa para el reo. No obstante, el abogado aprovechó para denunciar que su cliente “se negó a la extracción de sangre y se la hicieron compulsiva”.

Los testigos

La víctima, ahora de 15 años y madre de un bebé de 6 meses, fue impedida de declarar en el juicio ante un pedido formal del abogado que el Estado provincial puso a su disposición. Según las fuentes consultadas, la menor “no se encontraba emocionalmente en condiciones” de enfrentar el acto y por ende se atuvieron a la recomendación de las psicólogas.

En cambio, su madre reiteró las acusaciones, muchas de las cuales habrían sido constatadas por los cuatro médicos que la examinaron y fueron citados como testigos-peritos. La dueña del campo donde vive la familia no aportó mayores datos puesto que ignoraba la relación incestuosa hasta ocurrida la detención; y prestaron testimonio los policías del destacamento de la zona que recepcionaron la denuncia.