Hasta Diego Maradona dijo que “El Trinche” era mejor que él...
Hasta Diego Maradona dijo que “El Trinche” era mejor que él...
Tomás Carlovich, ese bohemio que amaba jugar a la pelota

El “Trinche” hoy. Con muchas canas y varios kilos de más, pero viviendo el fútbol de la misma manera que hace 40 años.
Foto: El Litoral
Nació en Rosario, debutó en Central, es ídolo en Central Córdoba, y jugó en Colón un par de partidos en 1977. ¿Se acuerdan de él?
Alberto Sánchez
Cuando el mismísimo Diego Maradona llegó a Rosario para jugar en Newell's en 1993, un periodista lo recibió diciéndole: “Es un orgullo recibir en nuestra ciudad al mejor jugador de fútbol de todas las épocas”, pero el “Diez”, rápido y locuaz como siempre, respondió: “El mejor jugador ya jugó en Rosario, es un tal Carlovich”.
Lo dicho por el Diego resume cuán importante ha sido Tomás Felipe Carlovich para el fútbol argentino, aunque en la actualidad muy pocos se acuerden de él, y otros seguramente ni sepan de quién se trata. En 1977, aquel zurdo de excepcionales condiciones técnicas llegó a vestir la camiseta de Colón, pero no lo hizo más que tres partidos. Primero por las lesiones, y segundo por su conducta, algo con lo cual el “Vasco” Urriolabeitia, el técnico rojinegro en ese momento no negociaba, hicieron que el jugador emigrara a Central Córdoba de Rosario, la entidad que lo adoptó como hijo predilecto.
Sus padres yugoslavos llegaron a nuestro país en 1929. “El Trinche” (ni él sabe por qué lo apodaron así) nació en Rosario el 20 de abril de 1949. Es el último de siete hijos criados en el barrio Belgrano, en el oeste rosarino. A los 15 años se probó en Rosario Central y “quedó”, y a los 16 fue a préstamo al Sporting de Bigand (70 km al suroeste de Rosario). Volvió al “Canalla” siendo campeón de la Liga del Sur, para debutar en primera cuatro años después: “Jugué un solo partido frente a Los Andes, pero en esa época no había un lugar para mí. Era en el final de los '60 y el técnico, Miguel Ignomiriello, prefería otro tipo de jugador”, dice Carlovich.
En 1970 “pasó” cuatro meses por Flandria, para luego volver a Rosario para incorporarse a Central Córdoba, “su segunda casa”. Con el equipo “Charrúa” consiguió el título y ascenso a Primera B. Su campaña en el club de barrio Tablada se hizo en cuatro etapas: 1972-1974, 1978, 1980-1983 y 1986, jugando nueve temporadas, y sumando 28 goles en 236 partidos.
En 1976 viajó a Mendoza para jugar en Independiente Rivadavia, que por ese entonces disputaba, además de la Liga Mendocina, los Campeonatos Regionales clasificatorios a los torneos Nacionales. En 1977 se trasladó a nuestra ciudad para volver a incursionar en el fútbol grande, lo hizo vistiendo la camiseta de Colón, aunque solamente jugó dos partidos de manera oficial: “En Colón tuve mala suerte, porque las veces que me tocó entrar como titular, me lesioné”, contó el zurdo mediocampista.
Fue así realmente. Las lesiones le impidieron mostrar su talento. Primero un problema en la rodilla, luego un desgarro, y finalmente, la rotura del aductor: “Urriolabeitia, que era el técnico, desconfió de mi lesión y fuimos a una junta médica. Cuando me vieron la pierna morada, llena de sangre, se agarraron la cabeza. Me subí el pantalón y no volví más”, señaló el “Trinche”.
Una de las formaciones de Colón más recordadas del ese año, con el “Vasco” Juan Eulogio Urriolabeitia como entrenador, era: Andrada; Aráoz, Di Plácido, Mariano y Fernández; Villarruel, Roldán y Di Meola: Vega, Luñiz y Aricó. También alternaban Erni, Fertonani, Zimmerman, Báez, Leroyer, Rico, Juan Carlos López y Augusto Sánchez.
En el año del Mundial en Argentina, en 1978, Tomás Carlovich regresó a Mendoza, pero esta vez para jugar en Deportivo Maipú. En el “Cruzado” mendocino jugó dos años; en 1980 (y hasta 1983), retornó a Central Córdoba. En “su casa” logró su segundo ascenso en 1982 y, después de tres años de inactividad, volvió para retirarse definitivamente en 1986, con 39 años de edad.
Hace poco, con 56 años, le implantaron una prótesis en la cadera derecha a raíz de sufrir osteoporosis. Gracias a diversos medios periodísticos y en especial al programa “La vida por el fútbol” (La Red Rosario), más La Iglesia Maradoniana, sus amigos e hijos, desde el Ministerio de Salud llegaron los 20.000 pesos para la operación, que se realizó en el hospital Clemente Álvarez.
Luego de un tiempo como manager deportivo de Central Córdoba, dejó el cargo para instalar una escuelita de fútbol en Punta Chacra, un barrio abierto ubicado en Roldán, a 20 km de Rosario: “Pero tengo la intención de volver en cualquier momento, extraño el club. El ‘Negro' Palma (técnico de Central Córdoba) me dijo que vuelva”.
Tuvo ofertas del Cosmos de Pelé, del Milán y de algún equipo de Francia, pero no se concretaron. Posiblemente, Tomás Carlovich estaba condenado a ser una leyenda local, una de esas figuras que se agigantan con el paso de los años, cuando la memoria se transforma en épica. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos. Quizás por eso, el “Trinche” no llegó a la cima suprema de la gloria.
Lo que dicen del “Trinche”
* César Luis Menotti: “Fue uno de esos pibes que desde que nacen, tienen a la pelota como único juguete. La pelota lo llevaba a él, había una relación muy fuerte entre los dos”.
* Jorge Valdano: “Su leyenda se convirtió en un símbolo de un fútbol romántico que ya no existe. Bielsa me contó que durante cuatro años fue casi todos los sábados a verlo jugar”.
* José Pekerman: “Tenía mucha elegancia y habilidad, era un artista encerrado en una jaula. Al Trinche le interesaba más disfrutar del juego que otra cosa, está en mi equipo ideal”.
* Juan Carlos Montes: “Era de esos jugadores líricos que ya no se encuentran, le gustaba más jugar que ser profesional. Tenía todo para ser un gran jugador, pero lamentablemente no se dedicó”.
* Enrique Wolf: “Un jugador de potrero, era de esos jugadores que tenían tierrita en los bolsillos. Tenía mucha personalidad, mucha técnica, y un gran dominio del balón”.
* Alfredo Obberti: “Cuando agarraba la pelota era muy difícil sacársela, hoy no hay con quién compararlo. Los entrenadores y todo el mundo sabía como jugaba, pero él te colmaba la paciencia”.
* Carlos Aimar: “Tenía movimientos que iban en contra de la ley de gravedad, lo veías y decías: ¿cómo hace eso? Cuando era joven, pensábamos que iba a tener una proyección muy importante”.
* Mario Killer: “Si no jugó mucho tiempo en primera división fue porque él no quiso. El Trinche se divertía, no le interesaba tener un compromiso o una presión”.
* Mario Zanabria: “Era el resumen del potrero. Tiraba caños dobles, sombreros dobles, no se la podían sacar. Era desfachatado y pachorriento. Jugaba como si estuviera en el patio de su casa”.
* Roberto Fontanarrosa: “El Trinche era un atorrante, pero un fenómeno. Hacía cosas que nadie esperaba. Coincido con los que dicen que fue uno de los mejores jugadores argentinos”.
* Darío Grandinetti: “Típico jugador de barrio con calles de tierra, un Fernando Redondo, pero más elegante. Recuerdo una zurda mágica, te hacía un caño y te esperaba para hacértelo de nuevo”.
Jugaba Unión.
Unión, con la premisa de sumar puntos para asegurar su permanencia en la categoría, recibía hoy a un apremiado San Martín de San Juan que está entre los que lucha por la zona de Promoción. El partido comenzaba a las 18.10 en el 15 de Abril con el arbitraje de Toia.
/// EL DATO