Ideas equivocadas sobre las funciones de la Luna

Mito y realidad se confunden, y es así como se atribuyen al satélite de la Tierra condiciones imposibles de corroborar. En esta nueva entrega de la serie que ofrecemos durante julio, varios interrogantes para reflexionar.

TEXTOS. JORGE COGHLAN - CODE/LIADA.

Ideas equivocadas sobre las funciones de la Luna
 

Van Gogh representó, en tamaños exagerados e irreales, a la Luna, Venus y varias estrellas en la posición exacta en que se encontraban en aquella noche despejada.

Los primeros en abusar de la Luna son, naturalmente, los cultivadores de la astrología y de la astromedicina, que hoy en día se presentan bajo las formas de superstición y superchería, con que engañan a no pocos incautos. Los abusos a que aludimos aparecen, por lo común, unas veces en ideas equivocadas respecto de las funciones que desempeña ese astro como luminar, y otras veces en forma de creencias erróneas sobre el influjo que ejerce nuestro satélite en las condiciones terrestres. Estudiaremos estos dos aspectos de abusos, dejando para otro capítulo la tarea nada fácil de deslindar los campos y examinar cuidadosamente las deducciones sacadas por investigadores de reconocida competencia científica.

Las ideas equivocadas respecto de las funciones que la Luna desempeña como luminar terrestre resaltan de una manera especial en escritores, literatos e historiadores, que se complacen en introducirla en tiempo y parajes donde no podía estar presente bajo las circunstancias señaladas. Así, no es raro ver cuadros que representan escenas nocturnas alumbradas por la Luna en una fase incompatible con la hora: por ejemplo, una Luna en cuarto creciente, en lugar de una Luna en cuarto menguante. Tampoco son raros los casos de artistas representando escenas iluminadas por la Luna llena, cuando en la época a que se refiere el asunto del cuadro se hallaba nuestro satélite invisible, por ser tiempo de Luna nueva. Un ejemplo de ello son las escenas de carnaval en Luna llena, cuando carnaval tiene lugar en Luna nueva.

Ni qué hablar del tamaño generalmente desmedido con el cual se representa a la Luna en las pinturas, casi siempre en fase de llena; un tamaño enorme e irreal ocupando varios grados de cielo, cuando en la realidad solo ocupa medio grado.

Estas incoherencias de los pintores se observan asimismo en los escritores. Por ejemplo, cuando en un relato sobre batallas históricas se presenta a la Luna llena iluminando con su pálida y melancólica luz un campo de batalla en una noche de Luna nueva. En el mismo error incurrieron famosos poetas en sus relatos de episodios históricos relacionados con determinados próceres, cuando decían: “A la pálida claridad de los rayos lunares”. Al leer éstas y otras expresiones de los literatos diríase que los tales escriben como si supiesen que la Luna brilla constantemente sobre el horizonte de la Tierra y que, en cualquiera oportunidad, es posible hacerla intervenir para dar colorido a sus descripciones y relatos. Sobre todo tratándose de hechos históricos, antes de hablar de la Luna debieran informarse si, en las circunstancias del relato, era o no visible nuestro satélite, ya sea por su fase como por las condiciones climatológicas (cielos nublados o tormentosos).

Otro abuso de la Luna se refiere a supuestas influencias sobre los seres vivos. Así, entre los muchos que pudieran aquí aducirse, cabe mencionar el influjo atribuido a la locura, a la erisipela, al sexo de los recién nacidos, y a un sinfín de dolencias y enfermedades del cuerpo y de la mente. Se dice también que los rayos lunares ejercen efecto pernicioso y de descomposición sobre las sustancias orgánicas; que ocasionan la ceguera si, estando dormido, hieren los párpados de alguien, y hasta que determinan la hora de la muerte de los hombres.

AFIRMACIONES SIN EXAMEN PREVIO

Estos y otros muchos desatinos son creídos por gente “común” y por letrados. Incluso, no faltan en el mundo docentes catedráticos que hablan a sus alumnos del influjo de la Luna en ciertas afecciones, y que recomiendan el uso de medicinas en éste o en el otro cuarto de la Luna para combatir los progresos de enfermedades. Al saber que gente docta fomenta la creencia en los influjos lunares, ¿podrá alguien maravillarse de que en este siglo de tanto desarrollo tecnológico y científico perduren ideas y prácticas propias de pueblos atrasados?

El hombre, como ser racional, antes de formar juicio o de formular una teoría sobre cualquier asunto, debe -por dignidad y decoro- reunir pruebas y testimonios abundantes y exactos, capaces de inspirar confianza y seguridad en los hechos afirmados.

Y ahora podríamos preguntar: los que con tanto aplomo aseguran que la Luna ejerce marcado influjo sobre los individuos atacados de enajenación mental, ¿han entrado alguna vez en un manicomio para comprobar si los internados en él manifiestan alternativas de lucidez o de locura que coincidan con determinadas posiciones de la Luna en la bóveda del cielo? Los que sostienen que el sexo de los recién nacidos depende de la posición y fase de la Luna, ¿se han tomado la molestia de examinar con las estadísticas en las manos la realidad de tales afirmaciones?

Tal vez, en ninguna otra materia como en ésta, se observa mayor ligereza y despreocupación en dar por cierto dichos y hechos sin aplicarse lo más mínimo a examinarlos. Por ejemplo, eminentes físicos y biólogos han demostrado plenamente que la Luna no ejerce ninguna influencia sobre el crecimiento y desarrollo de las plantas y, no obstante, no faltan gobiernos que mandan a cortar maderas de los bosques durante la fase de luna creciente, y otras tareas normales en los campos cultivados.

EN LA WEB

Más información sobre éste y otros temas relacionados con el espacio en:

http://obscode.liada.net/

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SIMPOSIO

Para el próximo 17 de noviembre está previsto el 1º simposio de Cuerpos Menores del Sistema Solar. Será en la sede del Code (Almirante Brown 4998 de nuestra ciudad). Toda la información, en: https://sites.google.com/site/simposioiberdecuerposmenores/