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La defensa apeló ante la Cámara

Condenaron a 17 años de cárcel al asesino de Rodrigo Bettinelli

El crimen ocurrió en enero de 2006, cuando Ángel A. Miño atropelló con su auto al perro de los Bettinelli. Hubo una discusión entre el padre de la víctima y el conductor; este último se fue y minutos más tarde volvió para matarlos.

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La discusión se produjo la mañana del 14 de enero de 2006, frente a la casa de las víctimas. Foto: Archivo El Litoral

 

Juliano Salierno

jsalierno@ellitoral.com

El juez de Sentencia Nº 1, Norberto Nisnevich, condenó a Ángel Alberto Miño a la pena de 17 años de prisión, como autor responsable del homicidio de Rodrigo Bettinelli. La condena fue dictada el mes pasado, luego de que el imputado pasara cinco años prófugo. La resolución se encuentra apelada por la defensa, que pidió la absolución de su pupilo.

La historia de este crimen comenzó de manera fortuita el 14 de enero de 2006, cuando el joven Miño -que entonces tenía 25 años- atropelló con su auto al perro de la familia Bettinelli, cuando circulaba por las calles del barrio San José alrededor de las 7 de la mañana. El papá de Rodrigo Bettinelli estaba regando las plantas y barriendo la vereda cuando vio a su mascota pegar contra el paragolpes del Fiat Palio gris de Miño.

“Mirá lo que le hiciste al perro”, le reprochó Magín al conductor, que se había bajado del vehículo. “No tengo frenos”, habría sido la respuesta que recibió el dueño del animal que reaccionó pateando la chapa del auto y haciendo estallar el vidrio de la ventanilla del acompañante con un palo de escoba.

“Vas a ver lo que te va a pasar, te voy a matar”, lo amenazó Miño, que iba acompañado de una joven. Entre insultos y golpes la pareja subió al auto y abandonó el lugar donde se produjo el incidente.

“Mataron a mi hijo”

Pero lejos de dar por terminado el pleito, a las pocas cuadras hizo descender a la chica, a la que le dio plata para que se tomara un taxi o un remís, y regresó a la casa de los Bettinelli armado con una pistola calibre 22 largo.

En ese momento Rodrigo salía por el pasillo que da a la vereda en busca de la manguera y la escoba que su padre había dejado en la calle, con tanta mala suerte que el primer tiro que llegó desde la calle le impactó de lleno en su ojo izquierdo, provocándole una herida mortal. Su padre, que venía detrás, sufrió el roce de una bala en el antebrazo izquierdo, pero alcanzó a resguardarse del ataque.

“Mataron a mi hijo, mataron a mi hijo”, escucharon gritar a Bettinelli algunos vecinos que a esa hora de la mañana ya estaban despiertos.

El agresor se escapó del lugar y buscó refugio en la casa de una prima, en el barrio Pompeya, donde dejó el auto averiado.

Cinco años y dos meses estuvo prófugo el supuesto autor, que fue atrapado el 1º de abril de 2011 en Temperley, provincia de Buenos Aires. Una comisión de la Tropa de Operaciones Especiales santafesina le dio alcance cuando se dirigía a cobrar un giro postal de dinero que le enviaba su madre para poder subsistir.

En Tribunales

Durante los años de incertidumbre que siguieron al crimen, Magín Bettinelli dio una incansable lucha por conseguir justicia. Y a fuerza de denuncias, marchas y entrevistas con autoridades logró que su pedido para que atraparan al asesino de su hijo llegara a buen puerto.

Un día después de la captura el juez de Instrucción Séptima, Diego De la Torre, ordenó el traslado del preso a Santa Fe, donde le tomó la primera declaración indagatoria. Miño se abstuvo de declarar en esa oportunidad y recién el 14 de abril pidió realizar una ampliación de indagatoria donde contó su versión de los hechos, entonces asesorado por el abogado Daniel Rocca.

El 12 de mayo de 2011 De la Torre dictó el procesamiento de Angel Alberto Miño por los delitos de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y tentativa de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego, en concurso real”. La medida fue apelada por la defensa y el 15 de junio del año pasado fue confirmada por la Sala Penal I de la Cámara de Apelación.

La fiscal del caso, la Dra. Mariela Jiménez, formuló el requerimiento de elevación a juicio adoptando como propios los argumentos y la calificación penal por la cual fue procesado y el caso pasó al Juzgado de Sentencia Nº 1 de Norberto Nisnevich.

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Magin Bettinelli (74). Recibió un disparo en el antebrazo el día que mataron a su hijo.

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Ángel Alberto Miño (31). Estuvo 5 años prófugo y fue detenido el año pasado en Buenos Aires.

Foto: Archivo El Litoral

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Rodrigo Bettinelli (28). Lo asesinaron de un tiro en la cabeza, en la puerta de su casa de barrio San José. Archivo El Litoral

Pedido de la fiscal

Una vez clausurado el período de prueba, la fiscal Jiménez sostuvo la postura incriminadora y pidió una pena de diecisiete años de prisión. Por contrapartida, los abogados Horacio Paulazzo y José Ignacio Mohamad, que tomaron el caso tras el procesamiento, pidieron al juez la absolución de culpa y cargo de su defendido.

El 18 de junio pasado el juez Nisnevich dictó la sentencia condenatoria para Ángel Alberto Miño, actualmente de 31 años de edad.

“Resulta elocuente que la agresión fue cobarde, certera y a traición, no dándole ninguna posibilidad de defensa ni al occiso, ni al herido, aunque este tuvo mayor fortuna”, sostuvo el magistrado en los considerandos.

El fallo -que no está firme-, recorre diversas aristas a lo largo de 49 páginas, en la que se descarta por ejemplo el encuadramiento de la legítima defensa. “No existe ningún presupuesto para considerar que se da la figura penal de legítima defensa”, afirmó Nisnevich.

Para el juez “no había motivo para detenerse y regresar luego de haber recorrido una apreciable distancia desde el lugar donde se encontraban los Bettinelli. Pudo utilizar otros medios para requerir la reparación de su vehículo”, consideró.

“Persona violenta y agresiva”

Al momento de analizar la pena, el magistrado antepuso una “sentencia condenatorio anterior” de Miño (declarado reincidente), a quien describió como “persona violenta y agresiva”, de la que “no se le conoce actividad laboral alguna, aunque tendría una actividad moralmente repudiable, que transita por la cornisa de lo ilícito”. Tampoco “tiene cargas de familia, estuvo prófugo durante un prolongado tiempo” y “quitó la vida de una persona que es irrecuperable”.

Bajo esos argumentos, sumados a “la larga espera y el peregrinar de Magín Alberto Bettinelli en su búsqueda de atemperar de algún modo el dolor por la irreparable pérdida de su hijo Rodrigo, nos lleva a imponer a Angel Alberto Miño la pena de diecisiete años de prisión”, con vencimiento el 1º de abril de 2028.


La vida y el dinero

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Norberto Nisnevich: “La agresión fue cobarde, certera y a traición”, dijo el juez en su fallo.

En un pasaje del fallo, el juez Nisnevich sostuvo que “nos encontramos frente a la existencia de dos bienes jurídicos que se encuentran contrapuestos, uno es la lesión que padeció el can y el otro los daños en el vehículo de Miño; es decir que uno configura el valor sentimental, en una palabra lo afectivo, el otro el valor material, el gasto traducido en dinero”.

Y continúa: “Evidentemente, Miño hizo prevalecer el suyo con la posterior e irracional agresión con arma de fuego que provocó el deceso de Rodrigo Bettinelli; lo suyo era reparable, la vida de Rodrigo Bettinelli no, el dolor a Magín Bettinelli tampoco puede tener equivalencia de bienes protegidos, incluso la lesión al can tenía prevalencia sobre los daños al vehículo, la faz económica y material no justificaba tal agresión”.



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