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Concierto en la Escuela de Música

La solista Música en los lagos

En el concierto, Germán Clavijo abordará la 1º Sinfonía y las Romanzas Op. 40 y 50 de Ludwig van Beethoven, en las cuales se contará con la participación como solista de Julieta Astudillo. Fotos: Pablo Aguirre

 

Ignacio Andrés Amarillo

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En el marco del Curso de Práctica Orquestal, Clases Magistrales para Cuerdas y Clases de Música de Cámara a cargo del maestro Germán Clavijo, se realizará el concierto de cierre en la Escuela de Música Nº 9.901 Orquestas Sinfónicas de Niños y Juvenil de Santa Fe. Será hoy a las 21, en el Salón Principal de la citada escuela (Gobernador Candioti 1954, Santa Fe) dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura.

En el concierto se abordará la 1º Sinfonía y las Romanzas Op. 40 y 50 de Ludwig van Beethoven, con la participación de la violinista Julieta Astudillo como solista.

Trayectoria

Germán Clavijo es un reconocido violista argentino actualmente radicado en Londres integrando la London Symphony Orchestra. No es un dato menor: es el primer argentino en ser nombrado miembro estable de esa formación, a la que pertenece desde el año 2009. Toca un instrumento construido por Carlo Ferdinando Landolfi en 1765.

Nacido en La Plata, comenzó su formación con Ljerko Spiller en Buenos Aires y más tarde en la Guildhall School of Music & Drama de Londres con Jack Glickman y Rachel Podger, música de cámara con David Takeno y miembros de los cuartetos Vellinger, Takacs, Melos y el desaparecido Cuarteto Amadeus.

Fue galardonado en la Chartered Surveyors Company String Quartet Competition, el Dorothy Adams Prize, la Gerard Heller String Quartet Competition y el Pyramyd Award otorgado por el Deutsche Bank. Ha grabado para Classic FM y la BBC en el Reino Unido, ha participado en el American Pioneers Festival.

Durante casi una década ha sido solista de viola de la Orquesta Ciudad de Granada, España. Además colabora habitualmente con la orquesta de la Royal Opera House de Londres como asistente de solista.

“Llevo 20 años fuera del país, afirma con tono ibérico”, contagiado de su esposa española y sus tres hijas. “Estuve estudiando en España y después hice toda mi carrera universitaria en Londres. Luego me aburrí de Inglaterra y me fui a trabajar a España. A los pocos años formé un grupo de música de cámara con la cual estuvimos de gira en Buenos Aires y Rosario, el Ensamble Instrumental de Granada.

En 2008 concursé para entrar en la London Symphony, después de un período de prueba bastante complejo. Preseleccionan a varios, y te van probando a lo largo de años”.

—¿Quién fue tu maestro?

—Fundamentalmente Ljerko Spiller, profesor de cuatro o cinco generaciones de los que estamos dando vueltas.

—¿Él te impulsó a irte?

—No, era bastante celoso en cuantos a los alumnos; yo tenía 18 años y no llegué a Europa para conquistar nada, sino para aprender muchas cosas. Pasaron tres años, decidí que prefería seguir estudiando antes de integrarme a una orquesta profesional y me fui a Londres.

—¿Cómo trabajás con el Ensable de Granada a la distancia?

—Seremos una quincena. Dependiendo del repertorio, del presupuesto y las posibilidades de cada uno nos juntamos, intento conectar la gente que forme la mejor química. Ésta es la tercera gira latinoamericana, vinimos con cuarteto de cuerdas y piano.

Tocamos de todo, desde madrigales de Monteverdi hasta siglo XX, pero sobre todo música clásica y romántica: Mozart, Beethoven, Brahms, Shostakovich.

Preparación

—¿Qué están trabajando en este curso?

—Dos partes: una es música de cámara y técnica individual de cuerdas, con cuarteto y noneto. Y la otra parte grande del proyecto con la Orquesta Juvenil, la Primera Sinfonía de Beethoven y las dos Romanzas para violín con Julieta Astudillo como solista.

Yo la conocí hace diez años, cuando vine a hacer un proyecto similar, era alumna de la Escuela. Es interesante ver el camino: tenía una gran capacidad y mucho potencial por desarrollar; y en estos años ha hecho lo que tenía que hacer.

—¿Qué diferencia aporta esta experiencia camarística (tocar en grupos de cuatro, seis, nueve) diferente al de la orquesta?

—En el caso de las cuerdas hay ocho o diez primeros violines, que tocan la misma parte. Hay un trabajo de equipo, pero no es solística la forma de tocar, tenés que acoplarte al grupo, y hay jerarquías entre el primer atril y el último.

Cuando se trata de un cuarteto cada parte es única y solista. Implica la misma preparación que deberíamos tener cuando nos sentamos a tocar en una orquesta, pero hay una responsabilidad diferente, y un sonido diferente, generando sonido para una sala grande. Si es un cuarteto con piano, el pianista tiene que tener en cuenta a los otros instrumentos.

Procesos

—En el concierto se verá el resultado...

—Preparo las violas de orquestas de diferentes universidades: estuve preparando las de la Joven Orquesta del Mediterráneo, que no es un nivel tan alto pero que en tres días podían tocar “Vidas de héroes”, de Strauss. El proceso me interesa tanto o más que el resultado final.

El problema es la geografía, seguimos sin tener acceso a cómo se trabaja en otros lugares, el compromiso de alumnos y profesores. Los chicos de llegar a último momento empiezan a entender que esto va en serio, y se entusiasman con ser protagonistas del resultado final.

La solista

“Verlo dirigir es lo interesante, que venga a compartir con los chicos: para mí es un placer y también una oportunidad. Me encanta estar en la Escuela, que siempre fue mi casa. Ahora estoy dictando unas horas extracurriculares de música de cámara”, afirma Astudillo.

—Ahora tenés que estudiar para este concierto...

—Es parte del trabajo; se me complica un poco porque entré en las dos orquestas (Santa Fe y Entre Ríos).

—También estás como docente guía en la Camerata Juvenil Municipal. ¿No será mucho?

—Ahora viene el momento de ver con qué sigo, que me haga bien y que me deje tiempo para seguir estudiando, porque es necesario.

La solista Música en los lagos

Música en los lagos

Clavijo es parte también de una actividad formativa en Villa La Angostura: “Básicamente, es un festival de música de cámara, que se hace en la región de los Siete Lagos, incluido el Frutillar, en Chile. Hacemos una parte didáctica y pedagógica con chicos entre 8 y 25 años; no es un nivel demasiado alto, por debajo del de la Juvenil.

“Hemos hecho dos ediciones, siempre las últimas semanas de enero, primeras de febrero. Está destinado principalmente a chicos de la zona, pero estamos pensando en ampliarlo, porque viene mucha gente importante de Europa y un entramado familiar, 20 alumnos, cuatro o cinco profesores y una pianista. Es una versión muy pequeña y en sus comienzos, de lo que fue el Camping Musical de Bariloche”.