Festejó el Día del Niño

“Jugando a las carreras”

José María “Pechito” López, recordando su infancia en Río Tercero, se sentó en “su autito” (el Ford Focus del PSG 16) y ganó la carrera en el difícil autódromo de Rafaela. El “Bebu” Girolami, con el Peugeot 408, terminó segundo y es el nuevo líder del campeonato. El santafesino Ardusso completó el podio.

“Jugando a las carreras”

¡Largaron! “Pechito” López en la delantera, que en el “templo de la velocidad” no abandonó más hasta el banderazo final. Foto: Gentileza/Prensa STC 2000


Daniel Monticelli

(Enviado especial a Rafaela)

[email protected]

Desde muy pequeño su padre —“Pecho”— lo llevaba a las carreras donde él competía y precozmente ya se subió a un karting y después su historia continuó y es bien conocida. Esa pasión que abrazó desde chiquito hoy es su medio de vida y este cordobés que tantas veces habrá jugado en su más tierna infancia con “autitos de carrera”, esta vez fue como que hizo un “Déja Vu”. Se acordó de lo que hacía en Río Tercero y cómo festejaba el Día del Niño ganó con el Ford Focus del PSG 16 por tercera vez consecutiva en el Súper TC 2000, que en su séptima fecha se desarrolló en el óvalo (con dos chicanas), del Atlético de Rafaela. En segundo lugar finalizó Néstor Girolami, quien además se fue de la Perla del Oeste, con la punta del campeonato ante el abandono de Mariano Werner con el Toyota Corolla. En tanto que tercero arribó el recordman, Facundo Ardusso, dándole el 2-3 a la escuadra Peugeot, con los modelos 408.

La verdad es que en el fin de semana de los récords —recordemos que el viernes, Facundo Ardusso se quedó con la plusmarca en promedio por vuelta, registrando 264,817 km/h. y que Gabriel Ponce de León, registró la velocidad máxima jamás alcanzada de 306,3838 km/h—, y más allá de lo sensacional que sonaron esos impresionantes motores V8 de la factoría británica R.P.E. y sus más de 420 HP de potencia en el óvalo atletiquense, fue una pena que los neumáticos no hayan aguantado la exigencia.

Claro, convengamos que en todos los casos defeccionó la goma que recibía la mayor demanda: la delantera derecha. Es que en un trazado de más de 4,6 km. donde se va a fondo prácticamente durante el 85/90% de la vuelta, no es tan fácil que el caucho resista.

La carrera arrancó con “Pechito” López cuidando todo para que nadie le arrebate su primer lugar logrado el sábado (4ta. pole consecutiva). Emi Spataro intentó por todos los medios achicarle la diferencia con el Renault Fluence, y después Vivian y los Toyota de Rossi y Werner buscaban arrimarse. A todo esto, Ledesma con el Cruze rozaba un Fluence y se tocaba con su coequiper Canapino.

Problemas de motor acuciaron al 408 de Muñoz Marchesi y el pelotón de punta daba espectáculo en el óvalo. En la vuelta 10 (de 24), a Werner se le rompió la dirección hidráulica y después anduvo como pudo con el Corolla —“manejaba hasta con las rodillas”, apuntó—, intentando sumar alguna unidad, algo que de hecho hizo porque se llevó 4 puntos, aunque perdió la primera colocación del torneo. En el giro siguiente, explotó literalmente la goma derecha del Fluence de Spataro cuando estaba segundo (después se le desprendió el capot). Mientras, López sacaba más y más ventajas en su favor.

El giro 13 fue lapidario para Franco Vivian y Christian Ledesma. Ambos destrozaron el neumático delantero, a raíz de lo cual debió neutralizarse la carrera para sacar todo tipo de suciedad que había quedado por el golpe del marplatense contra el paredón.

Reanudada la carrera, López era el líder, Rossi quería pero a 5 giros del final fue otra de las víctimas del neumático y terminó relegado. “Se sabía que iba a ver dificultades con las gomas”, acotó el “Granadero”. Allí nomás heredó el segundo lugar Girolami, escoltado por Ardusso.

Y se bajó el telón de este paso del Súper TC 2000 por Rafaela, con victoria para José María López, quien con el Focus “jugó como un niño en el primer lugar” durante toda la competencia.

En helicóptero

Ni bien terminó la carrera, Matías Rossi (12º), Guillermo Ortelli (9º) y Christian Ledesma (abandonó) partieron raudamente vía aérea rumbo a Capital Federal, para sumarse a “Un Sol para los chicos 2012”, campaña que lleva adelante Canal 13 de Buenos Aires, para recaudar fondos para Unicef. El Súper TC 2000 en su conjunto, aportó 100 mil pesos.

/// el dato

3

Victorias consecutivas

Desde que se sumó al equipo PSG 16 (Por Siempre Guido, recordando al malogrado Falaschi) en la cuarta fecha de San Juan, José María López no se bajó del primer lugar del podio en General Roca, Oberá y ayer en Rafaela.

¡Fuerza “Lichi”!

Ni bien había comenzado la carrera de la Fiat Abarth Competizione, el santafesino Lisandro Masía estaba peleando por las primeras posiciones y fue tocado por el auto del ex futbolista Bruno Marioni. Su máquina terminó prácticamente incrustada contra el paredón del curvón norte. Con la premura del caso, el piloto nacido en Desvío Arijón fue socorrido por los servicios de rescate de la categoría y a raíz de los golpes recibidos perdió el conocimiento. Por lo tanto se decidió trasladarlo a un nosocomio local, donde se constató que tiene tres pequeñas fracturas en la muñeca izquierda y golpes en la rodilla.

Anoche, en contacto telefónico con El Litoral, Masía apuntó. “Aquí estoy (en el Sanatorio Nosti), dolorido pero con la tranquilidad de saber que no tengo grandes golpes, a pesar de que pudo ser muy grave. Mañana (por hoy) y de acuerdo al Dr. Gonzalo Peralta —también de nuestra capital, quien es el responsable médico de la Asociación Argentina de Volantes—, me trasladarán a Santa Fe, donde me intervendrán la muñeca y me enyesarán la rodilla”.

—¿Qué te acordás de la maniobra?

—Estábamos en el mixterío, salí hacia la chicana 2 y Bruno (Marioni) agarró un charco de agua; cuando estábamos girando a la derecha en la chicana del curvón norte ví que a él “se le cayó el auto del piano”, justo en el momento en que yo lo iba pasando. Entró de costado hacia la pista y ahí me pegó con todo a la altura de la trompa y me fui contra el paredón. Sentí el golpe y como una explosión; noté el fuego que salía del capot, quise abrir la puerta pero con la mano izquierda no podía (la fracturada). Cuando pude hacerlo, me tiré al suelo y después perdí el conocimiento.

“Quiero agradecer a todos mis compañeros de categoría, porque cuando terminó la carrera vinieron a verme, hasta (Pablo) Melillo que ganó la carrera vino. Por su parte Marioni me llamó, pero lo atendió mi señora (Vanesa), porque a mí me estaban haciendo estudios. Con Bruno está todo bien porque son cosas de las carreras. Ahora a pensar en arreglar el auto, que es muy caro y mis compañeros me dijeron que entre todos me van a ayudar”, destacó. “Después vino el Dr. Bressi y me dijo que más o menos tengo para dos meses sin correr. Pero bueno, voy a ver si llego para la carrera de Santa Fe (14 de octubre)”, deseó.

Por la cadencia y la violencia del impacto del Abarth de Masía contra el paredón, puede considerarse un afortunado de no tener males mayores. Ahora quedará como una anécdota que le podrá contar a sus hijos Joaquín (de 2 años y 8 meses) y a Bruno, que viene en camino y nacerá en noviembre venidero.