Anoche

Arrancó la 10º Bienal de Arte Joven

Más de 3.500 personas se acercaron al Rectorado de la UNL. Dieciséis bailarines en escena, cantantes y proyecciones en la fachada fueron parte de la apertura. Palo Pandolfo vibró en el Paraninfo.

2_pa.jpg

Con dirección de Ariel Sosa, dieciséis bailarines desplegaron coreografías de grupo, dúos y solos en el más delicado abordaje de la llamada danza contemporánea. Foto: PABLO AGUIRRE

 

De la Redacción de El Litoral

[email protected]

La voz de Mercedes Sosa desborda en el aire de una noche inhóspita, jóvenes en bicicleta pueblan el escenario montado sobre la explanada de Rectorado de la UNL, las luces proyectadas sobre la fachada cambian el gris cotidiano del edificio. La 10º Bienal de Arte Joven, organizada por la UNL y la FUL, comienza a vivir sus primeros minutos de una semana que se extenderá hasta el sábado 15.

Con dirección de Ariel Sosa, dieciséis bailarines despliegan coreografías de grupo, dúos y solos en el más delicado abordaje de la llamada danza contemporánea. Sus movimientos van acompañados de una exquisita selección musical de la gran cantante argentina en los temas “Sólo se trata de vivir”, “Zamba del cielo” junto a su autor Fito Páez, y luego “Himno de mi corazón”, de los Abuelos de la Nada, esta vez a dúo con León Gieco.

La historia a contar es una fotografía de la juventud: la creatividad, la frescura, la rebeldía, la osadía, la audacia, el riesgo, la pasión. Sin lugares comunes, la danza es el hilo conductor y abre universos imaginarios a los espectadores.

Las voces de Sheila Vallejos y Rodrigo Troncoso protagonizan la escena con “Llegaremos a tiempo”, de Rosana y “Septiembre Joven” (una canción compuesta para el ciclo de arte joven que se desarrolla año tras año en La Rioja). En paralelo, las imágenes se suceden: el fuego en las antorchas, los contornos de las ventanas, la leyenda con el nombre de la Universidad, y para coronar se despliega el logo que identifica esta Bienal.

Con la acertada coreografía de Sosa, el profesionalismo de los bailarines y cantantes y el diseño de imágenes y sonido de Daniel Ulla, esta presentación revaloriza a la juventud y su fuerza expresiva y, por ende, invita a recorrer estos nueve días de arte joven.

Abriendo puertas

Luego de la performance, el rector de la Universidad, Albor Cantard, el secretario de Cultura, Luis Novara y la presidenta de la FUL, Cecilia Rodríguez Calderón, inauguraron formalmente la Bienal con el tradicional corte de cintas.

Al abrirse las puertas del Rectorado, la muestra de artes visuales fue el primer encuentro. Fotografías, pinturas, arte digital, instalaciones, objetos se exponen en el hall y en las galerías de los patios. También sobre el patio Este se montó la Feria de objetos y productos culturales. En el Paraninfo se esperaba el desembarco del ícono del rock nacional, Palo Pandolfo.

La Hermandad

Con un show de casi dos horas, Palo Pandolfo y su banda La Hermandad abrieron la Bienal. El recorrido por sus temas más conocidos y el estreno de cuatro nuevas canciones hizo vibrar a los seguidores de siempre y a otros mucho más jóvenes que descubrían a la banda.

Palo Pandolfo fue un comienzo representativo para estas diez ediciones de Bienal: el encuentro de distintas generaciones, la apuesta a lo genuino, y la continuidad de proyectos artísticos que comienzan en espacios como éste. Una gran dosis de buenas letras y buenos músicos para arrancar esta semana con el arte joven.

1_pa.jpg

Con un show de casi dos horas, Palo Pandolfo y su banda La Hermandad abrieron la Bienal con un recorrido por sus temas más conocidos y el estreno de cuatro nuevas canciones. Foto: PABLO AGUIRRE

Domingo

Para mañana está prevista, en el marco de la Bienal, la lectura del material del campo expresivo “Letras”. Será desde las 17 en el entrepiso del Foro Cultural, 9 de Julio 2150.

A la misma hora comienzan los recitales en el patio este de Rectorado, con Delfino Flow, Abre, Minna Pratt, Electrocuerpo, Pocas Palabras, Infusión Kamachuí y Lemon Pié. A las 17.30 en el Patio de la Reforma se presentan Sin Retorno, Nimbus, Dicroica, La Terraza Funky Group, La Sonera Grupo, Chica Lunar y Mëdula.

A partir de las 19, en la sala Ateneo de Rectorado, se proyectará “(Des)Tiempos”, de Dionisíacos; “Amaranta”, de María Cecilia Piccioni, “Anatidaefobia”, de Mañana Producciones , “Chocolatines”, de José María Miller, “Clops clops”, de Ignacio Lillini, “Cuadrillas y galpones”, de Nahuel Beade y “De como...”, de Canejo.

A las 20, en el Foro Cultural se presentarán las obras “Mestizaje”, de Evelyn Perelló, “Circo y percusión”, una creación colectiva, “Marcas”, de Cecilia Romero Kucharuk, “En la noche... yo”, de Sofía Esper y Josefina Manso.

La libertad de la niebla

Ignacio Andrés Amarillo

[email protected]

Roberto “Palo” Pandolfo volvió a presentarse en un ámbito de la UNL, en ámbito, contexto y compañía diferente a aquella visita en solitario al Foro Cultural, acompañado sólo con su guitarra (por eso no faltó el agradecimiento a Florencia Russo, responsable operativa en este tipo de conciertos). Esta vez el lugar fue el Paraninfo (las inciertas condiciones climáticas volcaron el show desde el aire libre al espacio cerrado) y en el marco de la apertura de la 10ª Bienal de Arte Joven.

Y llegó de la mano de La Hermandad, a la sazón un combinado de músicos con los que viene tocando desde hace un año, con un par de figuras destacadas en calidad de invitados. Así sumó a Carlos Fernández en batería, Santiago Capriglione en bajo, Mariano Mieres en guitarra, Gerardo Farez en teclados y el músico y productor Charlie Desidney en guitarra. A ellos se sumaron el ex Karamelo Santo, Goy Ogalde, en guitarra y coros, y el ex Pez y Los Fabulosos Cadillacs, Ariel Minimal, también en las seis cuerdas.

Volvieron sus rulos, sus letras de dolor onírico y absurdo, su sudorosa hiperactividad, casi convulsiva al cantar con unas inflexiones que van del desgarramiento al engolamiento, mezcla de crooner y personaje de cartoon. Atravesando desde la canción más rockera al huayno punk, pasando por la cumbia y el candombe.

Enviado del sol

Quizás haya sido el cambio de lugar, pero desgraciadamente el sonido, que mejoró durante el show, nunca terminó de acompañar la propuesta desde el escenario. Que recorrió las casi tres décadas del particular creador, desde “Tanta trampa”, “Paloma” o “Guerra tras guerra” (en versión especialmente tropical) de los tiempos de Los Visitantes, a temas más recientes como “Carnavalonga”, “Soy el enviado” (con él en la única guitarra, acústica, en clave de candombe), “Tiempo cuerpo” o “Soy el sol”. Entremedio, una interpretación relativamente libre y en castellano de “Exodus” de Bob Marley, con Minimal aportando su guitarra.

El fluir del repertorio llevó a Pandolfo y compañía a temas celebrados de tiempos visitantes, como “Antojo” (“será esta noche una noche cualquiera/o será como una primavera”), apoyándose en Ogalde, “Playas oscuras” y “Te quiero llevar” (“Te corta la respiración/y se libera la pasión/sabes muy bien me voy amor”), mechando con un tema de Spinettalandia y sus Amigos: “La búsqueda de la estrella”.

Besando la almohada

“Ella vendrá” era el tema que todos estaban esperando, y fue coreado como ninguno (solitario besando mi almohada/solitario quemando mi cama/solitario esperándote), a la vuelta de la consabida despedida falsa antes del tramo final. Y de ahí todos a saltar (al menos en la butaca) con “Sapo sapo”, para la despedida con una versión particularmente altiplanar de “Estaré”, también en las gargantas de todos (“Estaré, estaré a donde salga el sol./Beberé, beberé la luz de todos los colores cantando”).

Ahora sí, no era joda, el adiós era en serio, y la invitación era a seguir recorriendo la muestra estática de la Bienal, esperando por más sonidos, los que llenarán esos patios en los días venideros.