Más allá de la reforma tributaria
La interna del PJ y el fuerte gasto del Frente Progresista
En el bloque mayoritario de Diputados se profundizan las diferencias entre los sectores. Las disputas que escondió el debate. Coincidencias en cuestionar la administración socialista de la provincia.
Mario Cáffaro
Mientras en la Plaza de Mayo, una multitud expresaba su bronca con el gobierno nacional y con la dirigencia política en general, a pocas cuadras, en la Legislatura, la Cámara de Diputados avanzaba en la discusión de la remanida reforma tributaria que cerca de la medianoche quedaría sancionada con el desempate del vicegobernador Jorge Henn.
El extenso debate en Diputados y la extraña votación en general y en particular dejó en la superficie dos aspectos no menores del panorama político provincial: la diáspora justicialista que parece agravada por la falta de conducción o de referencias firmes a nivel provincial y los agujeros cada vez más indisimulables en la administración del Frente Progresista agigantados por su fuerte gasto político y se escasa llegada de políticas a largas zonas del interior santafesino.
Con marcadas diferencias ideológicas y hasta personales, la mayoría justicialista de los 28 diputados dividida en 9 subbloques no se preocupó por mostrar en el propio recinto esas divergencias que -en otras cosas- difirió el tratamiento por siete días sin que durante ese período se produjera avance alguno en las posiciones asumidas sobre el tema impositivo. En el debate de la reforma quedó claro que la disputa por la Presidencia de la Cámara sigue abierta más allá de que Luis Rubeo se impusiera a María Eugenia Bielsa a principios de diciembre y sobre fines de abril y que ya está disparada la carrera para encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales del kirchnerismo para el 2013 con su lógica repercusión hacia adentro de la bancada.
Minutos antes de votarse la reforma tributaria, sorprendió Oscar Daniele (Encuentro Santafesino) al pedir la palabra. Hoy legislador, es empleado legislativo y uno de los titulares de la conducción del gremio de agentes, Apel, y siempre ligado a los sectores gremiales rosarinos. “Es la primera vez que en la Legislatura escucho que un aumento de impuestos tiene tintes revolucionarios”, disparó irónicamente. Le había precedido en el uso de la palabra Gerardo Rico (Movimiento Evita) quien enfáticamente defendió el modelo nacional por haber puesto a la economía bajo la órbita de la política y saludó la decisión de cobrarle impuestos a los sectores que él considera privilegiados como el campo y la industria. Incluso, cuestionó a gobiernos justicialistas anteriores que no cambiaron la matriz tributaria de la provincia y a sus pares que no acompañaron la suba de tributos a determinados sectores. Daniele aclaró al recinto: “No soy conservador, no soy revolucionario, soy peronista. No tengo ismos. Fui, soy y seré peronista”.
Tal vez sean las expresiones más elocuentes de las diferencias que cobijan los 28 diputados que llegaron detrás de María Eugenia Bielsa quien ganó las elecciones en la categoría de diputados. Hasta el momento, nadie fue capaz de sintetizar esas diferencias y fueron al fracaso los intentos del flamante presidente partidario, José Luis Freyre, quien se paseó -sin suerte alguna- por los pasillos y despachos en los últimos diez días. “Antes nos alineaba la Casa Gris”, recordó un veterano legislador memorando los 24 años de gobiernos justicialistas. La prueba del fracaso de Freyre es que el jefe de la bancada kirchnerista, Darío Mascioli, pidió abstenerse en la votación y ni siquiera siguió el debate en el recinto.
La llegada de Alejandro Ramos a la Secretaría de Transportes de la Nación le dio impulso a una eventual candidatura a diputado y a diferencias con los seguidores de Agustín Rossi, lo que también implosionó dentro del bloque.
Recursos que no abundan
En lo que sí parece estar de acuerdo gran parte del justicialismo es en cuestionar la política dispendiosa del gasto de la administración lo que lo llevó a administrar con déficit la mayoría de los ejercicios fiscales de Hermes Binner y ahora en el inicio a la gestión de Antonio Bonfatti. Hubo tres marcados ejemplos sobre el tema. Mario Lacava (Santa Fe en Movimiento) refirió a cómo aumentó el gasto de funcionamiento por encima de la pauta salarial; Ricardo Olivera (Santa Fe para Todos) ejemplificó cómo la Dirección de Deportes que estaba en la órbita de Promoción Comunitaria, hoy en Desarrollo Social, tiene siete direcciones para el mismo objetivo de antes. María Eugenia Bielsa (Encuentro), por su parte, cuestionó cómo en el ministerio de Economía intentaron violar la norma sobre el funcionamiento de la Junta de Valuación de Tierras con un observatorio. “Les piden esfuerzo a la gente cobrándole mayores impuestos, pero no hacen esfuerzos en achicar el gasto improductivo”, reiteró Lacava. “El déficit es por desmadre del gasto y no por la obra pública. Es alarmante la falta de control del gasto”, dijo Eduardo Toniolli (Movimiento Evita).
Y a la hora de gastar, el norteño Darío Vega (Ciento por Ciento Santafesino) recordó que el gobierno progresista mantiene en cien pesos mensuales la tarjeta Pass y con tres o cuatro ejemplos de carencias de atenciones y de servicios en su zona puso de relieve cómo el Estado está ausente en muchos puntos del territorio o bien que lo que programan los extendidos equipos de gobierno constituidos en Santa Fe y Rosario no alcanzan a ver las dificultades que atraviesan cientos de santafesinos a los que también -de una u otra manera- les llegará la suba de impuestos sancionada en la medianoche del jueves.






