Unión sigue en carne viva...
Unión sigue en carne viva...
No para de perder aún haciendo algo bueno
César Pereyra, un ex tatengue, fue el verdugo en la calurosa tarde de la Docta. El equipo de Pumpido jugó una hora relativamente buena, pero a la primera de cambio se cayó y perdió.

Un duelo de “guapos”
Diego Barisone y el paraguayo Víctor Aquino mantuvieron un duelo entre dos jugadores fuertes, que no escatimaron esfuerzos para anularse. Más atrás, observa Bianchi, que en el segundo tiempo se fue expulsado. Unión estrenó atuendo en la víspera. Foto: gentileza La Voz del Interior
Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Córdoba)
Unión está lleno de miedos, de urgencias y de presiones. Cuando juega mal, pierde. Cuando juega aceptablemente un ratito y le convierten un gol, pierde. Cuando juega relativamente bien un rato largo (casi una hora como ayer) también pierde porque siempre le pasa algo que lo condena a la derrota. Le hacen un gol y no tiene fundamentos futbolísticos ni anímicos para salir a empatar el partido. Le está pesando el presente, lo sufre y es un martirio para todos, empezando por los propios jugadores. Están en carne viva y con heridas que no cierran. ¿Qué se necesita?: ganar, no caben dudas. Y alguna vez lo hará Unión, pero el tema no sólo es saber cuándo sino también saber si luego podrá sostener una racha medianamente buena que le permita aspirar a pelear su permanencia en Primera con cierta dosis de razonabilidad en cuanto a las posibilidades.
Es un desperdicio que Unión esté dilapidando su permanencia en primera luego de tanto que le costó. Y es un desperdicio también que un presidente como Luis Spahn, que llegó en un momento de crisis total, con jugadores y empleados del club que no cobraban, con piquetes en la puerta, con quema de cubiertas, con un partido que se jugó a puertas cerradas, con un fracaso deportivo permanente, sin rumbos ni esperanzas. Ese Spahn que capeó el temporal formando una comisión directiva y pretendiendo darle su propia impronta de empresario exitoso al manejo de la institución, hoy esté sufriendo por la sucesión de errores que dieron vuelta una historia que se presentaba muy diferente el año pasado, en el momento del ascenso.
Ese instante, el del ascenso, se presentó como la oportunidad histórica que Unión no supo aprovechar. El club estaba ordenado en lo económico, gozaba de la seriedad que hasta ese momento le había impuesto Spahn al manejo administrativo y acababa de conseguir el ascenso. La explosión se dio en no sólo en lo deportivo, sino también con un caudal societario que fue en aumento. Ése era el momento de pegar el gran salto y no se dio. Las decisiones tomadas en el renglón fútbol llevaron a una interna que fue agrietando la paz interior de la comisión directiva. Hoy, un año y pico después de ese momento, Unión es un club que ha perdido la estabilidad deportiva alcanzada y que tiene una comisión directiva diezmada, que no hizo más que “reverdecer” esa vieja historia de peleas e internas que alimentaron sin solución de continuidad la vida institucional del club a través de los tiempos.
La repercusión deportiva
Todo esto se fue transmitiendo hacia abajo y se ha formado un plantel que no da respuestas. Todos los que empezaron mal tuvieron su reacción, menos Unión. Le pasó a San Martín de San Juan con Perrone y también a Independiente con Gallego. Unión arrancó perdiendo cinco partidos con el técnico que hacía más de dos años que estaba en el club (Kudelka) y llevan siete partidos sin ganar con el técnico que lo sucedió y que por ser tatengue (Pumpido) tiene un conocimiento mayor que cualquier otro entrenador que hubiese llegado a la institución.
Ni siquiera jugando una hora relativamente bien como ayer le alcanza para traerse algo. Pumpido pateó el tablero para armar el equipo. Puso un “3” de volante por izquierda, lo tiró a Matías Donnet por derecha, metió un pibe (Chiapello) para que intentara ganarle a una zaga central tan fuerte como experimentada (Aveldaño-Pérez), frenó la subida de Velázquez por izquierda y lo anuló, hizo lo mismo con Zapata (aunque con una dosis mayor de dificultad) y estuvo concentrado ante la dupla de atacantes. Jara-Chiapello nunca habían jugado juntos, Lugo no venía haciéndolo y menos de volante por izquierda, pero sin embargo los cambios provocaron que Unión tuviese una postura ordenada y hasta se animara a preocupar a Olave en esa hora de juego de paridad en el resultado.
¿Qué pasó?, que Zielinski puso a Carranza primero y a Pereyra después, y todo se desplomó. En el banco, Belgrano tenía los hombres capaces de provocar el desequilibrio. En apenas cuatro minutos, todo se echó a perder. Primero, por la torpe infracción de Bianchi (patada alevosa a Carranza) que le valió la roja (por doble amarilla); y después, por la aparición fantasmal de Pereyra para cabecear un centro de Aquino y reflejar una vez más aquella vieja historia futbolera que se da en llamar “la ley del ex”.
Desde ahí en adelante, se repitió lo de Lanús y San Martín: pelotazos, confusión, falta de claridad y de paciencia. Todo eso agravado por el hecho de haber jugado con uno menos durante casi media hora. Y de haber ligado en contra dos golpes tremendos que, a esta altura de las circunstancias y con la “mandíbula frágil” de este equipo, resultan lapidarios: la expulsión de un jugador propio y, tras cartón, el gol ajeno.
Belgrano está tercero, jugó de local, no brilla y hace gala de un orden que ayer, durante muchos pasajes, también lo tuvo Unión. Quizás disponga, individualmente, de cierta jerarquía que Unión no tiene. Pero los que parecen más desequilibrantes están en el banco (Pereyra, Mansanelli, Carranza). Jugando igual que Unión, Belgrano tuvo lo que le faltó al rival. Ésa fue la gran diferencia en el partido de ayer. Aunque el análisis de por qué Unión está como está, vaya mucho más allá de 90 minutos.

La presión duró una hora
Aquino domina la pelota, mientras que Bruna y Bianchi lo persiguen ante la atenta mirada de Farré. Fue en el primer tiempo, cuando Unión tuvo pasajes de mucha presión y buena recuperación de pelota. Foto: Télam
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Con firmeza
Así va Barisone a disputar la pelota ante el juvenil Melano, que salió al término del primer tiempo producto de haber llegado algo lesionado de su incursión por la selección. Foto: Télam
/// SÍNTESIS
Belgrano 1
Unión 0
Cancha: Belgrano.
Árbitro: Diego Ceballos.
Belgrano: Juan Carlos Olave; Gastón Turus, Lucas Aveldaño, Claudio Pérez, Juan Quiroga; Jorge Velázquez, Guillermo Farré, Esteban González, Martín Zapata; Víctor Aquino y Lucas Melano. DT: Ricardo Zielinski.
Unión: Martín Perafán; Bruno Bianchi, Diego Barisone, Nicolás Correa, Mauro Maidana; Pablo Míguez, Matías Donnet, Nicolás Bruna, Maximiliano Lugo; Diego Jara y Federico Chiapello. DT: Nery Pumpido.
Gol: en el segundo tiempo, a los 21 min César Pereyra (B).
Cambios: en el segundo tiempo, al comenzar, César Carranza por Lucas Melano (B); a los 14 min César Pereyra por Jorge Velázquez (B); a los 20 min Ricardo Mazacotte (U) por Donnet; a los 25 min Alemán (U) por Lugo; a los 27 min Márquez por Víctor Aquino (B) y a los 32 min Galván (U) por Bruna.
Incidencias: a los 19 min fue expulsado Bianchi (U) por doble amarilla.
16
partidos
Es la racha que arrastra Unión sin ganar un partido. El último fue ante San Lorenzo, el 19 de mayo de este año con el gol de Barisone. Desde ese momento, acumuló 7 empates y 9 derrotas.
12
partidos
Son los que lleva Unión sin ganar de visitante, con cuatro empates y ocho derrotas. La última fuera del 15 de Abril fue el 24 de marzo ante Racing (3-0).
20
años
Son los que lleva Unión sin poder ganarle a Belgrano en Córdoba. El último triunfo fue en el Clausura 92 en Primera, cuando venció 2 a 0 con goles del Pelado Centurión y el Flaco Saiz, con Pumpido de arquero.
10
partidos
Son los que lleva Belgrano sin perder ante Unión, con 6 victorias y 4 empates. El último triunfo rojiblanco fue en la B Nacional, en la temporada 2007-2008, cuando lo derrotó por 1 a 0.