Edición del Sábado 22 de diciembre de 2012

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Calorías líquidas: el enemigo silencioso - Edición Impresa - Revista Nosotros Nosotros

Calorías líquidas: el enemigo silencioso

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¿Cuántas calorías representa la bebida que consumimos en las cenas de Navidad y Año Nuevo? Haciendo un promedio de lo que puede ser el consumo de bebidas alcohólicas de una persona durante la noche del 24 y del 31 de diciembre, obtenemos los siguientes resultados:

- Aperitivo: Dos vasos de cerveza (que representan medio litro), contienen 300 calorías, dos vasos de aperitivo tipo vermut (100 mililitros por vaso) contienen 200 calorías. Considerando que se tomen dos vasos de una u otra bebida, la ingesta previa a la cena alcanza, en promedio, las 250 calorías.

- Durante la comida: Dos copas de vino que hagan un total de total 400 mililitros, contienen 360 calorías. Un vaso de fernet con bebida cola (considerando 100 mililitros de fernet puro por vaso) contiene 270 calorías. Por lo tanto 400 mililitros de bebida cola sumarían 360 calorías más.

- Brindis: Una copa de champagne de 200 mililitros contiene 150 calorías. La sidra tiene un valor calórico menor.

Si sumamos todos estos consumos en una sola cena, tenemos en promedio cerca de 1400 “calorías líquidas” provenientes del alcohol.

A eso se le suma la comida en sí misma, que aporta un nivel similar de calorías. Si tomamos en cuenta que una persona tipo tiene un gasto promedio de 2.000 calorías por día, acá estamos prácticamente cubriendo más de las dos terceras partes del valor calórico necesario para una jornada, sólo con la bebida de una noche.

La sobreingesta calórica del alcohol

El valor calórico de la bebida varía según la graduación alcohólica de la misma. Las destiladas siempre aportan más calorías porque tienen más alcohol. Además, hay otras que tienen azúcar, como los vinos dulces o los espumantes, que suman otras tantas calorías también.

La cerveza, a pesar de que contiene hidratos de carbono, no es la bebida que más calorías aporta debido a que es de menor graduación alcohólica (promedio 5-6 º de alcohol/100 ml); lo que incide en este caso es que se toma en mayor cantidad. El whisky, por ejemplo, tiene un promedio de 250 calorías en 100 mililitros.

Otra opción que se presenta mucho en las fiestas son los tragos de jugo de fruta con vodka. Esta bebida aporta unas 130 calorías cada 100 mililitros, sin contar el azúcar de la fruta. Al ser ésta tan dulce, se siente menos el gusto del alcohol y se toma más cantidad.

¿Cómo funciona la absorción de estas calorías?

Debemos saber que gran parte del alcohol que ingerimos se absorbe a nivel del estómago, mientras que el resto se absorbe a nivel del intestino delgado, por lo tanto el aporte calórico del alcohol -que son 7 calorías por cada gramo- se produce antes que el aporte calórico de la comida en sí misma, ya que a la comida le lleva más tiempo la digestión.

Cuando el cuerpo tiene disponibles antes las calorías del alcohol, va utilizando primero esa fuente calórica. Por ende, después ya no necesita usar las calorías que vienen de las comidas (de los hidratos de carbono y las grasas). El alcohol se transforma entonces en un sustituto de fuente calórica y por lo tanto no se usa la grasa como combustible, produciéndose entonces el almacenamiento de grasa que se guarda como tejido adiposo.

Por eso está el famoso dicho “el alcohol fija las grasas”, en realidad el organismo usa las calorías del alcohol en lugar de utilizar la grasa corporal.

Recomendaciones

De ninguna manera estamos cuestionando la ingesta de alcohol en forma medida, pero sí sugerimos la posibilidad de que uno pueda ingerir la menor cantidad de calorías líquidas durante los festejos, por sus consecuencias negativas para el organismo.

En ese marco sugerimos la implementación de alguna gaseosa light o una copa de vino que no sea tan completa (dos tercios de la copa) y dejar la cuota de alcohol para el brindis. Es conveniente evitar toda la previa y todo lo que es fernet con bebida cola y tragos.

Hay que sumar al panorama la tendencia que las personas se predisponen a que las fiestas son noches en las que se programa el desborde. Esta situación se acentúa en diciembre porque tenemos todas las despedidas de año. La persona promedio está teniendo, como mínimo, una sobreingesta de alcohol por semana. Esto es realmente bastante agresivo para nuestro organismo.

Se pueden hacer jugos riquísimos multivitamínicos, lo que no quiere decir que sean bajos en calorías porque está concentrada el azúcar de las frutas. De todas maneras es mucho más sano y se puede usar esa variante diluida con agua o con hielo. Y lo ideal es no mezclar, ya que ésta suele producir más daño hepático y más molestia digestiva.

Resumiendo, hay que hacerse la idea de sacarse la sed con bebidas sin azúcar, dejar la parte de alcohol para un acompañamiento de la comida, tomar mucha agua en medio de las comidas, y hacer una buena depuración al día siguiente. Es un desafío a la disciplina y a la voluntad, reconocemos que no es nada fácil. Pero por lo menos podemos decir “voy a tomar menos que la vez pasada; esta vez me voy a medir”. Esto ya es una medida de moderación.

En promedio, en las cenas del 24 y el 31 una persona llega a cubrir casi el valor calórico del día tan sólo con el consumo de bebidas. Los cinco efectos de la sobreingesta del alcohol en el organismo.

Fuente. Lic. Susana Aranda (MP 1.469).

Los efectos para la salud

La sobreingesta de alcohol en las fiestas trae aparejados otros problemas que tienen que ver ya no con la sobrecarga calórica que produce sino con la salud:

1- El alcohol es agresor de la mucosa gástrica: agudiza el problema en las personas que tienen gastritis o que tienen tendencia a la acidez o el reflujo gastroesofágico.

2- Es un hepatoagresor: es decir que agrede el hígado. En este momento tenemos muchas personas que tienen hígado graso y el alcohol es una de las principales causantes.

3- Abre el apetito: al producir secreción de jugos gástricos, cuando se empieza a tomar alcohol con el típico aperitivo se abre el apetito, por lo que se siente más hambre desde el principio de la cena.

4- Produce desinhibición a nivel del sistema nervioso: esto hace que uno baje las barreras que generalmente se pone para no comer tanto. Permite que se coma y se tome sin conciencia de la cantidad.

5- Es un deshidratador: para poder recomponerse de una noche de mucho consumo alcohólico se necesita tomar mucha agua; parte del dolor de cabeza tiene que ver con eso.



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