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Santo Tomé y la historia de una de sus industrias símbolo - Edición Impresa - Revista Nosotros Nosotros

Santo Tomé y la historia de una de sus industrias símbolo

Santo Tomé y la historia de una de sus industrias símbolo
 

Establecimiento fabril de Bohemia Glass Argentina SA en Santo Tomé. En su apogeo, la empresa llegó a tener, entre hombres y mujeres, 120 empleados.

Con el respaldo de Fundación Bica, el santotomesino Luis Jorge Chemes (ex maestro artesano) pudo plasmar en un video documental de 60 minutos una investigación de aproximadamente un año, referida a la producción artesanal de cristales finos y a la manufactura del vidrio en la vecina ciudad.

TEXTOS. ARIEL DURÁN - SERGIO FERRER. FOTOS. LUIS PABLO SALVIOLI (AGENCIA SANTO TOMÉ) Y GENTILEZA “SANTO TOMÉ CORAZÓN DEL CRISTAL”.

En la sala cultural de Fundación Bica de Santo Tomé fue presentado recientemente el video documental y testimonial titulado ‘Santo Tomé, corazón del cristal’, una realización de la mencionada entidad santotomesina, dirigida por Luis Jorge Chemes y José Cettour.

Se trata de un homenaje a los pioneros artesanos del cristal en la vecina localidad y su zona de influencia, así como a quienes fundaron y desarrollaron el arte de la cristalería fina, haciendo de ésta una de las más importantes especialidades de la región, con epicentro en el establecimiento fabril de lo que primero fue Bohemia Glass Argentina SA y luego Cristalería Santo Tomé, ubicado a la altura del kilómetro 1 de la Ruta Nacional Nº 19 (‘La Fábrica de Vidrios’ para los vecinos del lugar).

Atento a ello, Nosotros dialogó con el primero de los nombrados, que no sólo fue el principal impulsor de este rescate histórico y su ideólogo, sino que -además- fue quien supo aportar su experiencia como trabajador del citado rubro. “Como uno de los primeros obreros del vidrio en Santo Tomé pensé que todo aquel gran acontecimiento ocurrido en los años ‘50 necesitaba que alguien lo recuerde y lo hiciera saber, porque fue una de las industrias más fuertes en su categoría’’, expresó ‘El Gringo’ Chemes, quien a los 76 años rememora con indisimulado orgullo e inocultable nostalgia su pasado como cristalero.

VERDADEROS ARTESANOS

“Aquella no era una fábrica de producción común; allí se hacía toda clase de cristales finos (vasos, copas, ceniceros), de corte absolutamente artesanal, basados en un arte milenario, que en el caso que nos ocupa vino de la mano de verdaderos artesanos europeos (a los que la gente históricamente reconoció como ‘los alemanes’), que ya tenían el antecedente de este oficio en sus ancestros’’, siguió explicando Chemes. “Siempre consideré esa etapa como un premio para la ciudad de Santo Tomé; haber logrado que esa gente pudiera instalarse acá para desarrollar sus conocimientos fue un verdadero lujo’’, completó el concepto anterior.

“Fueron 29 las familias que se asentaron, la mayoría de origen alemán, aunque también había un par de italianas, si mal no recuerdo’’, añadió Chemes. “Eso sí, eran todas familias de posguerra, por lo que se puede asegurar que vinieron con una mano atrás y otra adelante’’, siguió explicando. También mencionó que por aquella época el gobierno de Juan Domingo Perón contaba con una ley de radicación de mano de obra extranjera, la que generó esta clase de emprendimientos con trabajadores de otros países.

MARCARON UN RUMBO

“En el barco que los traía al puerto de Buenos Aires, estas familias se encontraron con algunos integrantes de la delegación olímpica argentina, más precisamente con santafesinos que eran miembros del equipo de waterpolo’’, recordó nuestro entrevistado posteriormente. “Así nació el primer contacto, que derivaría en la posibilidad de venir a Santa Fe para quedarse y establecerse, porque después se concretó el convenio para instalar con esta gente una fábrica de cristalería fina en Santo Tomé, la que se llamó Bohemia Glass Argentina SA, dado que la mayoría de ellos provenían de esa parte de Europa (muchos, en realidad, eran checoslovacos originarios de los Sudetes, región en su momento anexada por Alemania)’’, resaltó Chemes, apelando a su memoria.

“Ahí empezó todo; eran 15 hombres, todos ellos artesanos y maestros oficiales; personas muy trabajadoras y dedicadas, que a todos quienes tuvimos la suerte de iniciarnos en la actividad nos dieron un gran ejemplo y nos inculcaron la cultura del trabajo, ya que aquellos atributos fueron transmitidos y aportados a los que aprendimos a trabajar allí’’, acotó luego.

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En su época, Bohemia Glass no sólo se destacó por la calidad del cristal que producía sino también por los colores maravillosos, hermosísimos y únicos que se trabajaban, como rosado, azul, lila, ámbar, humo y verde limón, entre otros. Eran una verdadera belleza.

Luis Jorge Chemes.

Maestro artesano del cristal.

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RECONOCIMIENTOS

El último 19 de noviembre “Santo Tomé, Corazón del Cristal” fue declarado de interés municipal por el gobierno de la Municipalidad de Santo Tomé y el 27 del mismo mes hizo lo propio el Concejo Municipal de dicha localidad.

Asimismo, el 20 de noviembre de 2012, el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia resolvió declararlo de interés cultural, mientras que el pasado 28, fue la Cámara de Senadores provincial la que adoptó una determinación similar.

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Jóvenes obreros de “La fábrica de vidrios” en un momento de la dura faena del soplado. Muchos de ellos hacían su ingreso a la empresa con sólo 14 años.

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Luis Jorge Chemes dedicó 25 años de su vida al trabajo del vidrio y la cristalería fina. Empezó como aprendiz y terminó como maestro artesano.

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Mujer tallando una pieza de cristal. La cristalería santotomesina se destacó en la producción de elementos domésticos como vasos, ceniceros, copas y centros de mesa.

“Formar parte de la fábrica de vidrio nos permitió a muchos de nosotros vivir de este oficio, nos marcó el camino y signó nuestro destino’’, resaltó Luis Chemes en otro pasaje de su alocución. “Para poder trabajar con los alemanes eran condiciones sine qua non ser oriundos de Santo Tomé, tener 14 años de edad, sexto grado cumplido y muy buena conducta; 14 años era la edad que ellos, por propia experiencia, veían como la ideal para comenzar en este menester’’, destacó más adelante.

“Nosotros aprendimos de ellos y de ver cómo trabajaban, porque nos quedábamos admirados de cómo hacían las cosas. Todo lo fabricaban de manera artesanal, porque tenían conocimientos de herrería y carpintería, especialmente quienes hacían los moldes para la futura producción; no había maquinarias complejas y hasta las herramientas eran artesanales’’, acotó.

“En ese contexto, iniciarnos con ellos era como si fuera un jardín de infantes dentro del ámbito laboral, porque si crecías como operario y te gustaba el trabajo pasabas a otra instancia, equivalente a la de una escuela primaria’’, contó Chemes también.

“Cuando terminabas esa etapa, si progresabas en tareas un tanto más difíciles, pasabas entonces al nivel secundario, por lo que, los que seguíamos y alcanzábamos la condición de maestros artesanos, es como que estábamos en una universidad’’, describió Luis a modo de conclusión. También señaló que fueron 25 los años que dedicó a este trabajo, en el marco de una trayectoria que incluyó el paso por Bohemia Glass, La Liguria y Cristalería San Carlos (ambas de San Carlos Centro), Macar (Alta Gracia, Córdoba), S.A.I.C.A. (San Jorge), Cristalería Sueca y Reckziegel Hermanos (las que oportunamente se fusionaron y formaron Cristalería Santo Tomé).

EL SECRETO DE APRENDER MIRANDO

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DIFERENCIAS

La principal diferencia entre el vidrio y el cristal es su composición.

El primero es un producto más común, surgido de la fundición o el reciclado de material de recuperación (como las botellas, por ejemplo), mientras que para obtener cristales finos se utilizan materiales puros como cuarzo, bórax, soda solvay y arsénico, entre otros.



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