Aperturas

Domingo Sahda

Finalizado ya el receso de verano, tanto el Museo Municipal de Artes Visuales -peatonal San Martín 2068- cuanto el MAC -Museo de Arte Contemporáneo, Bv. Gálvez 1578- han dado inicio al programa de actividades previsto para el año en curso. En ambos casos, merece destacarse el criterio de montar, con periodicidad regular, exhibiciones de obras pertenecientes al patrimonio oficial, en ambos casos. Ya sea que las mismas obedezcan al criterio de producir “muestras temáticas”, “muestras de períodos o escuelas” o “muestras de autor”, resulta doblemente meritorio entender que las obras colectadas en años anteriores puedan ser apreciadas como testimonios artísticos, como manifestaciones visibles de la estatura intelectual de la región, operando las mismas como estímulo sociocultural a la vez que acicate para el crecimiento del pensamiento y la acción, creativas que distinguen a las sociedades que pretenden estar en sintonía con los tiempos que corren.

El Museo Municipal de Artes Visuales ha dado apertura a la exhibición titulada “César López Claro, Muestra Patrimonial”, en tanto que el Museo de Arte Contemporáneo -MAC- ofrece para su apreciación, en sus salas de ingreso, la muestra titulada “Escenas urbanas” (Heliografías) del maestro León Ferrari; en tanto que en el auditorio, se exhiben obras patrimoniales del artista plástico Julio César Botta.

El criterio de colectar obras de arte como bienes culturales se remota a tiempos prehistóricos en manos de reyes y emperadores, conformando el patrimonio atesorado por el Estado a lo largo de los siglos, y para el usufructo exclusivo de los grupos sociales encumbrados. La Revolución Francesa (París-1789) en su accionar democratizador abre las colecciones reales al público generándose así la idea del Museo como ámbito de ascenso sociocultural de la población. Los “Museos” (museum, en griego, templo específico de las diosas del saber, del arte y la inteligencia expresiva) no son, en esencia, depósitos de objetos diversos sino espacios de conocimiento que debieran ser tenidos seriamente en cuenta por las distintas administraciones, oficiales y privadas, en tanto se interprete que el arte, como lenguaje vinculante, conforma una vía esencial para el desarrollo cualitativo de una sociedad.

Así las cosas, vale la pena destacar que la colección patrimonial de pinturas directas y pinturas collage que responden a la firma de César López Claro se inscriben en el territorio sensible del pensamiento expresionista, entendido éste en tanto configuración de escenas entrevistas para luego ser libremente interpretadas en el plano plástico como situaciones que documentan, interpelan o denuncian el acontecer del drama social entorno. En el caso que nos ocupa, una solapada idea de distanciamiento afectiva predetermina el accionar del pintor-testigo ocular que observa y registra aquello que sintoniza como instancia sustantiva afín a sus intereses expresivos. Detrás del aparente desborde, hay un férreo control expresivo que atempera el impacto testimonial prima facie. Cierta connotación de descripción anecdótico-literaria se desprende de la colección a la vista, con elaboraciones plásticas ocasionalmente forzadas tendientes a destacar una instancia a despecho de la idea de totalidad compositiva. La incorporación de materiales diversos opera a modo de textura contrastante con el fin de reforzar la instancia creativa y sus connotaciones descriptivas de tiempo y lugar. La violencia social así configurada queda registrada desde la óptica de su creador, quien concede licencias plástico-compositivas para direccionar la apreciación visual de las obras a la vista.

En el MAC

El MAC ofrece, por su parte, tres excelentes pinturas de tamaño medio-mayor firmadas por el artista santafesino Julio César Botta, inscriptas en el espacio sensible del expresionismo abstracto. La cuidada elaboración formal y el impacto visual se enlazan sin fisuras en tres obras de fuerte impacto cromático de elaborado “desborde”. En las salas de ingreso a la institución, se exhibe una colección de heliografías titulada “Escenas urbanas”, del creador León Ferrari. Las obras expuestas, “Heliograbados” (grabado obtenido por acción de la luz solar sobre planchas convenientemente preparadas), “... fueron realizadas en la década del ‘80 (del siglo pasado), cuando el artista estaba exiliado en San Pablo, Brasil, y son producto de agudizar el ingenio para encontrar un material de bajo costo que lo representara. Es así como el papel heliográfico fue el recurso que le dio la oportunidad de expresarse visualmente (a L. Ferrari), y utilizar como estrategia compositiva la reiteración, la repetición una y otra vez de cada una de las figuras que arman la escena. Se ve claramente en estas obras la opresión que resulta de la convivencia urbana en una metrópolis, la masificación, el sometimiento a un sistema brutal” (Información anexa a la exposición; texto firmado por la dirección del museo citado).

La colección a la vista se “lee” distanciadamente a modo de registro abstracto de un módulo visual reiterado que hipotéticamente puede inducir a otras reflexiones dentro de los límites de su hermeticidad de comprensión más o menos directa e individual. Son obras inscriptas dentro del lenguaje visual configurado por totalidades sígnicas uniformes, sin connotaciones emocionales directas. El artista apela a un recurso preexistente, particularizando el recorte lineal de las imágenes que se reiteran, generando lecturas indeterminadas, y valorando el conjunto del emprendimiento total antes que una pieza en particular. La mecanización del procedimiento incide sobre la intensidad expresiva y cada recorte se analiza distanciadamente sin con-mover al ocasional espectador. Se aprecia por sobre todo el proceso antes que el producto final.

Aperturas

“S/T”, óleo de César López Claro que se exhibe en el Museo Municipal de Artes Visuales.

Foto: Archivo El Litoral

Aperturas

Obra de Julio César Botta expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo.

Foto: Archivo El Litoral