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Editorial

La Policía requiere de cambios urgentes

Si no fuera porque la vida y la seguridad de los ciudadanos honestos están en juego, lo sucedido durante las últimas horas en la comisaría quinta de Policía podría convertirse en el argumento adecuado para el guión de una tragicomedia de bajo presupuesto.

Según se informó desde el Ministerio de Seguridad, algunos policías de esta comisaría detuvieron al supuesto ladrón de un aparato de aire acondicionado. A cambio de su libertad, le pidieron dinero. El detenido dijo que no contaba con efectivo, pero que sí tenía un cheque por cobrar y una moto en su domicilio.

Los uniformados fueron hasta su casa y le robaron la moto. Luego, le entregaron al preso su DNI para que pudiera salir de la comisaría para cobrar el cheque en cuestión.

Sin embargo, este hombre aprovechó la oportunidad para denunciar ante la Dirección de Asuntos Internos lo que estaba sucediendo. Intervino un juez Penal, marcaron algunos billetes y, cuando los uniformados cobraron el dinero estipulado, fueron detenidos. Fue un delito flagrante.

El hecho se produjo en un momento particular y sensible. Pocas horas antes, el gobernador había inaugurado la tan esperada comisaría en el ingreso a la ciudad por la autopista Santa Fe-Rosario. Se acababa de anunciar, además, que los policías dejarán de realizar trámites burocráticos en las distintas seccionales, para sumar efectivos a los controles callejeros.

Los policías de la comisaría quinta no son los únicos detenidos durante los últimos días. La misma suerte corrió otro uniformado, presuntamente vinculado con el asesinato de Enzo Urrejola, un vecino de barrio Guadalupe Oeste que murió de manera brutal durante un asalto perpetrado en su domicilio particular el pasado 24 de febrero.

A esto se suma la detención de dos policías que, con uniformes y a bordo de un patrullero de la comisaría décima, intentaron coimear a una pareja que se encontraba en la Costanera de la ciudad.

El gobernador Antonio Bonfatti acaba de firmar un decreto que establece un régimen de ascensos por concurso para el personal policial. Se trata, sin lugar a dudas, de una medida adecuada frente a las actuales circunstancias.

Durante mucho tiempo, con apenas cuatro meses de instrucción una persona recibía uniforme y armamento en la provincia de Santa Fe. Hoy, los requisitos son otros y el tiempo de preparación se extendió a dos años.

Entre los proyectos que maneja el gobierno, aparece también la idea de crear una “policía comunitaria”, a lo que se suma la decisión de generar en la fuerza distintos grupos con tareas específicas: por un lado, quienes se dedicarán exclusivamente a la investigación; por el otro, los que estarán destinados a la prevención.

No resultará nada fácil recomponer la imagen de la institución. Hace tiempo que, en el imaginario social, el uniforme de la policía se vincula con el delito y la corrupción. Aun reconociendo que la mayoría de los efectivos trabaja con honestidad y sacrificio.

Por ese motivo, el gobierno deberá avanzar con la mayor celeridad con los cambios anunciados pues, los resultados, recién llegarán en el mediano y largo plazo.