“Dorian Gray, el retrato”

Un bello desgraciado

El musical de Pepe Cibrián y Ángel Mahler, basado en la obra de Oscar Wilde, llegará el viernes al Centro Cultural Provincial. En exclusiva, el director cuenta su visión actual de la obra y su buen momento artístico.

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Dorian Gray (Juan Rodó) y Sybil Vane (Luna Pérez Lening), en un amor trágico.

Foto: Gentileza producción/Nacho Lunadei

 
 

Ignacio Andrés Amarillo

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El musical “Dorian Gray, el retrato”, inspirado en la obra de Oscar Wilde, llegará a Santa Fe este viernes a las 21, en el Centro Cultural Provincial (Junín 2457). Con una puesta en escena impactante, y una historia que habla del culto a la belleza y el individualismo, Pepe Cibrián y Ángel Mahler construyeron una obra especial, que hizo este verano su segunda andadura por la calle Corrientes.

Sobre la gira en la que se ha embarcado la obra, cuenta Cibrián: “Es importante aclarar que tanto Ángel como yo y ahora Julieta Kalik, nuestra socia, somos los únicos que trasladamos nuestros espectáculos grandes a todo el país, desde el año ‘98. Es un hecho gentil de ustedes recibirnos, nosotros ir, y en este momento con riesgos muy grandes, porque los costos son impresionantes y no podemos cobrar la entrada cinco veces más como cinco veces más nos cuesta todo”.

De autor a autor

—¿Qué lo fascinó de aquel texto de Wilde?

—De Wilde he hecho varias cosas: primero escribí la vida de él, que se llamó “La importancia de llamarse Wilde”, donde interpreté el personaje junto con mi madre que hacía de la madre de Wilde, y Damián Iglesias (que ahora es el protagonista de “Calígula”) que hacía del amante de Oscar.

Luego hicimos “El Fantasma de Canterville”, también con Damián Iglesias, que también estuvo en tu ciudad. Cuando lo leí, Ángel me dijo que lo mire, pero no me parecía nada teatral. Luego se me ocurrió integrar los fantasmas, hacer del Fantasma un personaje bello y heroico, algo que no está en el cuento. Fue algo muy bello.

Wilde es un autor que me fascina por su humor, por su delirio, por su trasgresión, por su locura, por su casi suicidio al enfrentarse a una sociedad y una clase social que lo iba a destruir por el amor histérico de Alfred “Bosie” Douglas.

Por eso cuando surgió de hacer una obra, “El retrato de Dorian Gray” me pareció muy vigente, y ahora mucho más: vivimos una permanente necesidad de ser jóvenes, bellos, eternos, a costa de operarse, de modificarse, cambiarse. Lo cual no es que me parezca mal, pero me parece que los cuerpos se deforman y se ven bellos.

Wilde hace que Dorian venda su alma al Diablo por permanecer joven, que es lo único que tiene; a diferencia de “El Jorobado de París” (que también estará en tu ciudad) donde hablo de una belleza interior que es mucho más importante y es lo que permanece y hace que uno pueda crecer con dignidad, con historia.

Dorian es un pobre desgraciado que lo único que tiene es ser bello y se enamora de él esta chica Sybil (Vane), porque vive en un mundo patético y cree que él la va a sacar de aquello, y no es así la vida.

Juan (Rodó) interpreta a un Dorian maravilloso; Luna (Pérez) Lening, que hace a Sybil, estrenó a los 16 años (hace tres) el personaje de Lucy en los 20 años de “Drácula”, hizo en “Excalibur” la protagonista, y ahora aquí. El resto del elenco es maravilloso.

Relecturas

—¿Qué tiene de diferente esta versión de la primera (en 2005)?

—No es una reposición, no es un reestreno: es la misma obra con muchos años de diferencia. No hay un reestreno de “Hamlet”: es un estreno, la misma obra con otro director, otro momento de la historia, de la vida. Este director que da la casualidad que es el mismo, no es el mismo: se murieron mis padres en el interín, tuve depresión, pasaron cosas en el gobierno, se modificó la Internet, el “tiqui tiqui” de lo social.

Toda la sociedad es distinta en ocho años vertiginosos; por lo tanto mi versión de “Dorian...” que van a ver es una nueva obra. Es el mismo texto, es casi la misma música; pero si no no podríamos hacer ninguna obra de Tennesee Williams, de (Carlos) Gorostiza, de (Armando) Discépolo, porque todos serían reestrenos.

— ¿Y cómo se traduce eso en cambios puntuales?

—Primero desde la puesta: es totalmente diferente, porque eran muchísimos más y quise hacerla con muchísimos menos. También los personajes: como yo encaro la visión de Sybil, que era un personaje romántico, ahora no lo es: es un personaje duro, es confrontativo con su madre. Él termina de una manera igual pero distinta, porque él al final terminaba llorando a alguien que se moría por amor y ahora se demuestra que está llorando por el mundo de mierda en el cual está viviendo; no llora al amor.

Las coreografías, todo es diferente, nada que ver con el original. Es el mismo libro, la misma estética, el vestuario: no voy a tirar todo eso. Pero se ve desde otro lugar.

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Cibrián y Mahler, la dupla creativa que ha hecho historia en el musical argentino. Foto: Gentileza producción

Año de éxitos

— Arrancó el año con dos obras en la calle Corrientes (“Dorian...” y “El Jorobado...”), a dos cuadras de distancia, y ahora que salen o van a salir de gira suben “Juana la Loca” y “Calígula”.

— “El Jorobado...” sigue en el Alvear, estrenamos hace un par de semanas “Juana la Loca”, con muy buena recepción de crítica y público, con Patricia Palmer, un texto dentro de la estructura dramática que tiene “Marica”; el 16 estrenamos una nueva versión de “Calígula” en el Teatro Konex, un lugar maravilloso, una producción muy grande y muy bella. Para mí es una de mis mayores debilidades, porque la estrené en el ‘83, en plena dictadura, defendiendo mis posiciones con el riesgo que esto implica. Pero no soy un héroe ni un revolucionario: creo ser un “evolucionario” y esto es lo que sentí que tenía que hacer. Y esta versión es fantástica.

Soy un privilegiado, ahora me voy a ir el 29 de mayo porque el 1º de junio voy a interpretar “Marica” en un festival en el pueblo de (Federico García) Lorca, Fuentevaqueros, me invitó la gobernación de Granada. Ahí tomo una época de su vida, que yo fantaseo. De ahí vamos a ir a festivales internacionales en Miami y París. Pero también voy a descansar, porque estoy muy agotado.

Pero ya he escrito las obras para el año que viene: una musical que va a ser “La rubia Mireya”, y otra no musical con dos grandes actrices, que se va a llamar “Dos reinas, dos tronos”. Es una relación entre Isabel I de Inglaterra y María Estuardo, que nunca se encontraron en la historia y yo inventé un encuentro. Estoy muy feliz.

—Sumémosle ahora los premios Florencio Sánchez para “Marica” y “Excalibur”...

—Es trascendental, porque no son premios mediáticos (a pesar de que tuvieron mucha repercusión), son entregados por gente de teatro y periodistas, en un lugar tan mágico como la Casa del Teatro. Me emocionó, y me alegró que “Marica” sea premiada como Mejor Obra, yo como Mejor Autor y Actor (unipersonal); que “Excalibur” haya sido el Mejor Musical y Juan Rodó como Mejor Intérprete de Musicales.

Y ustedes nos premian todo el tiempo yendo los que pueden, y charlándome, y estando vigente en mi país que es donde más amo trabajar.