Él empezó primero

Él empezó primero

Luis María Pescetti llega a Santa Fe en el marco de la Expo Día del Niño. Se presentará mañana, en el Predio Ferial Municipal. Una entrevista con el hombre que se ganó el cariño de los chicos al grito de “¡Seguridad, retírelos!”

TEXTOS. NATALIA PANDOLFO ([email protected]). FOTOS. EL LITORAL Y GENTILEZA PRODUCCIÓN.

 

Cuando irrumpe algún adulto en un cuarto en el que hay despiole, es la frase estrella: “Él empezó primero”. Pescetti sabe servirse de esos bocadillos que proveen las rutinas familiares para darles el sabor justo a sus espectáculos. “Mirás la vida adulta y te das cuenta de que esa frase después funciona en distintos planos. En la política, por ejemplo. La cuestión no era si estaba mal hacerlo o no: yo no lo hubiera hecho, pero él empezó primero. La culpa es del otro”, dice, del otro lado del teléfono, el hombre que nació en San Jorge, provincia de Santa Fe, y que se hizo querer por chicos de todo el mundo.

Este fin de semana llega a Santa Fe para presentar “Él empezó primero”, en el Predio Ferial Municipal.

Pescetti saca una foto de los momentos íntimos de la rutina familiar y la lleva a escena en clave de canción o de verso. Entonces, el escenario se transforma en espejo. Él interrumpe, pelea, desafía al público, se pone caprichoso, provoca. Habla apretando los dientes y los puños. Después toma la guitarra y los invita a algún juego: los pibes ya están girando en su órbita e interactúan con ese hombre rubio como si fuera un chico más.

- ¿Cómo quedás después de cada espectáculo, donde estás cara a cara con una energía tan potente?

- Los shows son muy intensos. Es como si estuvieras jugando al tenis y además atendiendo la cafetería y cortando las entradas, viendo que ninguno se lastime en la tribuna... todo junto. Seguramente hay maneras distintas de hacerlo, pero para mí implica una enorme atención.

- ¿Por qué pensás que los chicos se identifican tanto con vos?

- Es un juego. Si ellos sintieran que yo realmente me creo un par, se asustarían o no les causaría ninguna gracia. Como todas las veces en la vida en que un adulto se hace el joven, el amigo o el niño: el chico se incomoda. Distinto es cuando percibís que es un juego, y que es divertidísimo, de lo más gozoso. Y que todo queda dentro de esos límites.

- ¿En qué momento de tu vida decidiste empezar a trabajar con chicos?

- Fue casual, como siempre que uno se topa con el propio destino o vocación, o como lo quieran llamar. Una colega dejaba de dar clases en una escuela y me invitó a un reemplazo. Nunca había dado clases, así empecé y me encontré encantado de trabajar con chicos.

- Y te dura ese encanto...

- Absolutamente.

EL DISCRETO ENCANTO

Músicoterapeuta y pedagogo, Luis se trepó al escenario por primera vez en México, en 1990. Ese año aparecería en Argentina su primer libro: “El pulpo está crudo”; y en 1999 saldría a la luz su disco, “El vampiro negro”.

Desde entonces condujo programas de radio, diseñó publicaciones para docentes sobre el uso del humor y la música en la enseñanza, escribió libros de humor para adultos y paseó sus espectáculos por salas de distintos lugares del mundo.

Actualmente acaba de terminar un libro que se llama “Unidos contra Drácula” y la tercera parte de la serie Frin, “Alma y Frin”.

- En una entrevista decías que hoy hay mucha diversión en el mundo de los chicos, pero que ves también mucho desencanto.

- Lo que digo es que a los chicos hay que cuidarlos del desencanto. Ellos vienen llenos de vitalidad. Pero -y en Argentina a veces somos muy propensos a esto- se cae en un mensaje de desencanto con demasiada rapidez: o todos son enemigos de golpe, o este país no da más de golpe. Imaginate que vos estás recién llegado, sos un chico, no tenés recursos: ¡sonamos! Los chicos necesitan saber que llegan a un lugar con futuro, que está bueno llegar a ser adulto. Es una enorme responsabilidad heredarles la idea de que está buenísimo crecer.

ESTO NO DA MÁS

- ¿Cómo armás tus shows?

- Me llegan anécdotas y las voy trasladando a los espectáculos y a las canciones. Ahora casualmente hay una que todavía no le encontré la vuelta, pero que tiene que ver con una conversación en un taxi. Esto es muy propio de Argentina y de Buenos Aires. Me subo. Primera cuadra: qué lindo día, me dice el taxista, mirá el sol que hay, hermoso cielo. Sí, le digo yo, y dicen que así va a estar todo el fin de semana. A la tercera cuadra estábamos hablando del cambio climático y de las inundaciones. Me reí y le dije: che, ¿cómo hicimos para llegar a esto en tres cuadras?

Es que hay que inventar algún juego o alguna canción en la que cada uno tiene que llegar al punto de tragedia en un solo paso, pero con la consigna de que si el otro tomó el problema del cambio climático, vos tenés que hablar de otra cosa:

-¿Viste las inundaciones?

-Y qué querés, con la inflación que hay.

En Latinoamérica esto es una especialidad. Es el arte de convertirse en un ente moral a base de decir: “Esto no da más”. El otro día fuimos a dar un recital con Juan Quintero al Chaco, y nos divertíamos en el viaje llevando al punto de tragedia, lo más rápido que se pudiera, el tema que surgía.

Esto obviamente no significa que no haya situaciones trágicas. Pero entonces, usemos el lenguaje para ésas. Las palabras, si no, se vacían de sentido.

- Y qué no va a pasar eso con las palabras, mirá la corrupción que hay.

- No te quito más tiempo, Luis, gracias por la entrevista.

- Qué bárbaro, los reportajes de antes eran otra cosa. (Y vos deberías responderme: “Y qué querés, con el espacio que me dan”).

“Si ellos sintieran que yo realmente me creo un par, se asustarían o no les causaría ninguna gracia. Como todas las veces en la vida en que un adulto se hace el joven, el amigo o el niño: el chico se incomoda”.

Mami te dejo esta nota para que no te preocupes porque la heladera no cierra bien porque la dejamos así a propósito porque nos sacamos para hacer un sándwiche pero justo que no sé cómo apoyamos mal y se resbaló entonces como no se rompió del todo con pati dijimos que mejor lo arreglamos o lo tiramos total era un plato más viejo que no sé qué y entonces cuando cortamos el pan que el rafles viste como es estaba mordiendo de la fuente con carne y lo retamos pero es más porfiado porque no nos dimos cuenta de que se estaba comiendo la carne y yo le dije rafles si te portás así te vamos a tener que ir de la casa un día menos pensado y pati lo vio cuando se medio quería esconder una milanesa y lo retamos y lo castigamos para que aprenda a educarse pero él se hacía el que no nos oía porque se seguía comiendo la milanesa con unas ganas que qué le importaba ¿no? y se había escondido abajo de tu cama entonces no lo podíamos educar hasta allá porque pati se quiso meter y después casi no sale ¡una risa mami! y cuando se terminó la milanesa el rafles salió con la cara medio triste pero movía la cola así como si medio se reía un poco pobre ¿no? y le dijimos que no se hiciera el gracioso con la cola si se seguía portando así mal lo íbamos a castigar pero se siguió portando bien entonces el premio le dijimos que de premio lo íbamos a sacar a pasear y yo le dije gato gato y el empezó a ladrar como un loco ¿viste mami como se pone a ladrar cuando uno le dice gato gato? es mas zonzo porque se cree que uno vio un gato en serio pero si él ya sabe que no vimos un gato ¿para qué nos hace caso? ¿se cree que los gatos nos importan igual que a él no? y cuando le dije ¡gato gato! se puso a ladrar como un loco y corría de una punta a la otra y en un sin querer le pegó a la lámpara que por poco casi se cae al piso si no fuera que pati la atajó por suerte pero entonces el rafles la ladró jugando porque él se creía que estábamos jugando y pati la zonza se asustó de verdad y ahí fue cuando se le cayó la lámpara no fue culpa de rafles toda toda pero pati dijo que ella no tenía la culpa y que vos te ibas a enojar y yo le dije que no porque era porque lo estábamos educando de premio pero ella me discutió y yo me enojé y le discutí pero al rafles qué le importaba ¿no? y se estaba comiendo otra milanesa en la heladera entonces por eso la dejamos abierta para que se le salga el olor a perro porque se medio metió mucho adentro a buscar la milanesa porque la fuente se había caído atrás de la ensalada y tiró del frasco ése por eso la dejamos abierta y ya volvemos enseguida lo estamos educando al rafles a dar una vuelta a la cuadra te quiero los corazones me ayudó pati a dibujarlos pero son míos más.

NOTA A LA MADRE

(Del libro “Natacha”)

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Luis Pescetti nació el 15 de enero de 1958 en San Jorge, provincia de Santa Fe. Escritor de literatura para niños y adultos, es además músico y actor.

DICHO Y HECHO

Entre sus libros para chicos figuran:“Marito y el temible Puf vuelven a ganar otra vez”, “El pulpo está crudo”, “Naranjas y marcianos”, “Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge)”, “Historias de los señores Moc y Poc”, “Natacha”, “Frin”, “¡Buenísimo, Natacha!”, “Mamá, ¿por qué nadie es como nosotros?”, “Nadie te creería”, “Chat, Natacha, chat”, “Bituín bituín Natacha”, “La Mona Risa”, “Lejos de Frin”, “Querido diario”, “No quiero ir a dormir”, “La enciclopedia de las Chicas Perla”, “Te amo, lectura (Natacha)” y “Nuestro Planeta, Natacha”.

Para adultos escribió “¡Qué fácil es estar en pareja! (18.379 consejos básicos)”, “El ciudadano de mis zapatos”, “Neuróticos on line (correo electrónico entre Rudy y Luis María Pescetti)”, “La vida y otros síntomas (escrito por Rudy y Luis María Pescetti)” y “Al desnudo” (En coautoría con Jorge Maronna, de Les Luthiers).

Entre su discografía figura “El vampiro negro” (1999), “Casette pirata” (2001), “Antología de Luis Pescetti” (2003), “Bocasucia” (2004), “Qué público de porquería” (2005) e “Inútil insistir” (2008).

Lotro día pensando que siuno escriviera noimportacómo ycadauno komo

sele antojara, o antogase, másmerefiero en un poregemplo iñorar lortografía,

yque, enúnporegemplo, ponerse un asento donde no ba, o faltarle hotro

dondesí baà sería 1 berbadero desastres.

¡Poreso combiene lortografía,

ninios! ¡porke si cadauno escribiece como se le antogase leeríésemos más

despasio hi más lentamente que 1 vurro! Higual i nos dán un pedaszcito para

léer y noz demoráríamoz 1 montónà o 2 montón.

¡NINIOS AGANMÉN CASO! ¡RESPETEN LORTOGRAFÍA PORKE SINO NADIEN

NOZ VA KERER LEER LO QUE ESZCRIVAMOZ! ¡¡¡NIN SIQUIERAS NOZOTROS

MISMOS!!!

Higual i 1 dia nosencontramoz un papelitos cualkiera i nos daria flogera lerlo y

rezulta ke desia: “¡ganaste la loteria!” o “¡te kiero, cuchi cuchi” o “te kiero, cuchi

cuchi, porke ganazte la lotería” ¡ I NI NOSENTERAMOZ POR KULPA

NUEZTRA! Eso hera loquestava pensado lotro dia.

LOTrO dÍA

(Del libro “Nadie te creería”)

- Te voy a reventar.

- Te voy a aplastar.

- Te voy a destripar como a una cucaracha.

- Vas a morir como un gusano.

- Es mejor que haber vivido como un gusano.

- Te voy a hacer puré.

- Te voy a derrotar y te voy a cubrir de vergüenza.

- Y vos ni vas a poder salir a la calle.

- Y vos te vas a tener que mudar.

- Y vos te vas a mudar, pero al cementerio.

- Yo te voy a enterrar antes.

- Yo ni voy a ocuparme de enterrarte.

- Se te van a pudrir los huesos al sol.

- Vas a implorarme perdón.

- Vas a llorar a gritos, pidiendo clemencia.

- Vas a gritar, Mamá salvame.

- Y vos te vas a quedar sin voz.

- Vas a huir corriendo, tres días seguidos.

- Vas a querer esconderte debajo de las piedras.

- Me vas a limpiar los zapatos con la lengua.

- Y vos vas a besarme las manos un año seguido.

- Te voy a reventar que vas a quedar con las tripas al sol.

- Y vos vas a quedar de rodillas, llorando sangre.

- Vas a escupir tus dientes.

- Te voy a arrancar la cabellera.

- Dejate de amenazas y vayamos a la cancha.

- ¿¡Cómo a la cancha!? ¡Al tablero, querrás decir!

- ¡¿De qué tablero me hablás?! ¡Vamos a la cancha de tenis!

- ¡Qué tenis ni qué ocho cuartos! ¡Escogé, cobarde! ¡¿Blancas o negras?!

- ¡Si al ajedrez ni sé jugar, yo te decía al tenis!

- ¡¿Qué me venís con tenis que no agarré una raqueta en mi vida?! ¡Al ajedrez yo te desafiaba!

- ¡Y yo te desafiaba al tenis! ¡Pero voy a aprender un poco de ajedrez y te aplasto!

- ¡No hace falta! ¡Mañana me compro una raqueta y te lleno de pelotas la cara!

- ¡Me leo un poco cualquier libro de porquería que consiga y te reviento!

- ¡Y yo me voy a comprar la raqueta más barata! ¡La más de cuarta que encuentre y te aplasto, te dejo como un queso gruyere!

- ¡Con los ojos cerrados te gano al ajedrez!

- ¡Y yo con las dos manos atadas te fulmino al tenis!

- ¡Sin la reina! ¡Hasta esa ventaja te doy!

- ¡Y yo te doy tres sets de ventaja, para que después no llores!

- ¡La reina, una torre, un alfil y los dos caballos te regalo!

- ¡Y yo me vendo los ojos! ¡Te juego con los ojos vendados!

- ¡Y yo te juego con los peones, nomás! ¡Con cuatro peones te derrotaré!

- ¡Miedoso! ¡Eso es lo que sos, un miedoso!

- ¡Cobarde! ¡Mañana se sabrá la verdad! ¡Ni siquiera me voy a comprar el libro! ¡Voy a ganarte con lo que se me ocurra frente al tablero!

- ¡Y yo no voy a gastar en raquetas para ganarte! ¡Te juego con la palma sola!

- Mejor, andá a despedirte de los tuyos.

- Sí, sí, saludá a tu familia porque no te van a reconocer, deciles: Si mañana vuelvo más gordito es que me llenaron la panza de pelotas de tenis

- Sí, sí, y vos deciles: Si regreso con un tablero incrustado en la frente no se asusten.

- Mejor vamos a jugar con merengues de crema, para que no te lastimen los pelotazos.

- Pero, callate, tonto.

- ¿Tonto yo? Tonto vos.

- Tonto.

- Retonto

- Recontra tonto.

- Recontra mil tonto.

- Tonto al millón.

- Tonto al cubo.

- Tonto multiplicado por mil-tonto.

- Tonto al infinito.

- Tonto al infinito de infinitos.

- Tonto a la mil veces de infinitos de infinitos.

- Tonto.

- Tonto.

- (los dos al mismo tiempo) Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto.

- (los dos al mismo tiempo) Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto. Tonto.

- Tarado.

- ¿Cómo dijiste?

- Tarado.

- No insultes.

- Vos me dijiste tonto.

- Tonto no es lo mismo que tarado.

- Sí es lo mismo.

- Entonces sos un tarado.

- No insultes.

- Te veo mañana en la cancha de tenis, tarado.

- Hasta mañana frente al tablero, tarado.

- Chau, tarado.

- Chau, tonto.

- No insultes.

- Vos empezaste.

- No, vos empezaste.

- Bueno, terminala vos.

- No, vos terminala.

- Cortala o te reviento.

- Vos cortala, tonto.

- Tarado.

- Tarado.

- Tonto.

- Chau, tonto.

- Chau, tarado.

IN CORPORE SANO

(Del libro “Nadie te creería”)

“Los chicos necesitan saber que llegan a un lugar con futuro, que está bueno llegar a ser adulto. Es una enorme responsabilidad heredarles la idea de que está buenísimo crecer”.

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Pescetti saca una foto de los momentos íntimos de la rutina familiar, y la lleva a escena en clave de canción o de verso.