¿Resfrío común o gripe?

Ante la ola de frío polar, los profesionales médicos dan a conocer algunos datos para reconocer la diferencia y actuar en consecuencia.

FUENTE. ASOCIACIÓN ARGENTINA DE MEDICINA RESPIRATORIA. FOTO. PABLO AGUIRRE.

 

En esta época del año es habitual que las personas estén expuestas a una gran cantidad de cuadros que afectan las vías respiratorias; entre los más habituales se encuentran el resfrío común y la gripe.

El Dr. Carlos Luna, coordinador de la sección de Infecciones Pulmonares de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, explica los principales síntomas de cada cuadro y los tratamientos más efectivos para combatirlos.

RESFRÍO COMÚN

Síntomas: estornudos, descarga nasal clara o blanca, obstrucción nasal, dolor de garganta, disfonía y tos, sensación subjetiva de fiebre o directamente fiebre, generalmente de bajo grado que permanece un día o un poco más; dolores musculares, cansancio y más raramente algunos síntomas digestivos.

Causa: si bien el resfrío común podría ser producido por el virus de la influenza, en general es atribuido a un número de virus que circulan particularmente en el invierno debido a que -en épocas de bajas temperaturas y baja humedad- encuentran las mejores condiciones para permanecer viables tanto en el aire como en las superficies donde son depositados luego de estornudos y tos y, por ende, extienden su potencial de contagio.

Tratamiento: los virus productores del resfrío común no son sensibles a los antibióticos y tampoco existen fármacos antivirales para la mayoría de éstos. Se trata con reposo, cuando los síntomas perturban la actividad normal del individuo, analgésicos/antipiréticos (como el ibuprofeno o el paracetamol), antihistamínicos con o sin el agregado de descongestivos.

GRIPE

Síntomas: son muy similares a los del resfrío pero con síntomas más marcados como postración, cefalea y dolores musculares.

Causa: la gripe es causada específicamente por el virus influenza. Existen 3 tipos de virus influenza: el A, que es el más conocido; el B, que cada tanto produce endemias o epidemias; y el C, que no ha producido cuadros relevantes. Influenza es una enfermedad que tiene muchas de las características de los virus que se mencionaron como productores del resfrío común, aunque en general con mayor impacto, con la particularidad de producir epidemias y pandemias que han comprometido a un gran número de personas.

Tratamiento: dado que la influenza tiene el potencial de complicarse o tener un curso evolutivo grave, se recomienda el uso de fármacos antivirales, si se detecta en las primeras 48 horas. De presentarse alguna complicación bacteriana, ésta suele aparecer a la semana del comienzo del cuadro viral y es percibida como una recaída o reagravamiento. La presencia del cuadro de base a veces confunde a los médicos, pero un cuidadoso interrogatorio y examen físico permite avanzar en la sospecha de la presencia de alguna complicación bacteriana, particularmente neumonía o sinusitis y, en ese caso, administrar algún antibiótico.

PREVENCIÓN

La prevención de estas afecciones virales del tracto respiratorio se puede hacer en forma limitada. Solo la influenza puede ser prevenida por la administración anual de la vacuna antigripal, la cual está fabricada según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año, para las posibles cepas productoras de infección en los hemisferios sur y norte.

No hay estudios que hayan demostrado fehacientemente que el frío sea un factor físico que impacta en personas desprevenidamente “desabrigadas” o expuestas a inclemencias del tiempo. Lo que favorece la circulación y supervivencia de los virus en estaciones más frías es en general el hacinamiento en lugares poco ventilados (colegios, oficinas, medios de transporte público), que propician el contagio en esas épocas del año.

CAMPAÑA DE INMUNIZACIÓN CONTRA EL NEUMOCOCO

Neumonía, meningitis, infección en la sangre e inflamación del oído. Depende del lugar en el que se declaren los síntomas, la enfermedad neumocócica puede adquirir una u otra denominación. Pero en todos los casos se esconde una bacteria llamada Streptococcus pneumoniae (neumococo) responsable, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la muerte de 1,6 millones de personas al año en todo el mundo.

Si bien los niños menores de 2 años son quienes suelen tener mayor riesgo de contraer la enfermedad (se estima que el neumococo mata a un niño por minuto en el mundo), un estudio reciente determinó que -gracias a las nuevas y mejores vacunas- la enfermedad neumocócica en los más pequeños está disminuyendo dramáticamente en América Latina; en cambio, la carga de la enfermedad estaría cambiando hacia la población de mayor edad.

En este sentido, las autoridades sanitarias decidieron que los mayores de 65 años sean vacunados gratuitamente contra la enfermedad neumocócica, dado que -aunque puede ser leve- también causa síntomas graves, incapacidad por toda la vida o incluso la muerte. La neumonía neumocócica (infección del pulmón) es la forma grave más común de la enfermedad y se caracteriza por la presencia de fiebre y escalofríos, tos, respiración rápida o dificultad para respirar y dolor en el pecho.

La Dra. Andrea Uboldi, titular de la Dirección de Promoción y Prevención de la Salud de Santa Fe, se refirió a la campaña del Ministerio de Salud santafesino para inmunizar contra el neumococo a esa población de riesgo.

“Los niños mayores de 5 años, adolescentes y adultos que presentan alguna de las enfermedades antes mencionadas deben concurrir al centro de salud u hospital más cercano llevando la indicación médica correspondiente. La inmunización es gratuita para estos grupos”, añadió.

La vacuna que entrega el Ministerio de Salud es la polisacárida 23-valente, esto quiere decir que brinda protección contra los 23 serotipos más frecuentes y dañinos del neumococo, y tiene una eficacia que se aproxima al 90%. Por lo general, alcanza con una sola dosis de la vacuna para estar protegidos, pero quienes tienen algún factor de riesgo como asma, diabetes, enfermedades respiratorias o cardíacas, es recomendable que se revacunen pasados cinco años de la primera dosis.

“Las infecciones por el neumococo ocurren durante todo el año, con mayor frecuencia durante los meses de invierno”, informó Uboldi, quien destaca que -si bien se puede recibir la vacuna en cualquier momento del año- una buena opción es aplicársela en invierno junto con la antigripal.

IMG_2556.JPG