al mArgen de la crónica
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Buenos samaritanos
La primera ley de China que protegerá a las personas que ayudan a otras en accidentes o catástrofes, entró en vigor, un primer paso para resolver en el país un acuciante problema social: la indiferencia de muchos ciudadanos hacia los males ajenos.
Denominada oficialmente “Protección de Derechos de los Buenos Samaritanos”, la ley se aplicará en Shenzhen.
En concreto, las nuevas regulaciones absuelven a estas personas de cualquier responsabilidad, a menos de que cometan “graves faltas” en el proceso, y se les prestará ayuda legal gratuita si son llevados a juicio por aquellos a quienes atendieron (litigios muy frecuentes en China).
La ley responde a la extendida práctica de no ayudar en la calle a accidentados o personas con problemas de salud porque muchos tienen la convicción de que ello puede causarles problemas legales. “Me caí de la bicicleta, quedé inconsciente y diez minutos después me desperté rodeada de un montón de gente. Todos miraban, pero nadie había hecho nada, ni siquiera llamar al teléfono de emergencias”, recuerda Zhang Qian, una joven pequinesa. Según los sociólogos, esto es producto del sistema sanitario del país, en el que médicos, enfermeros o conductores de ambulancias cobran por adelantado a quienes atienden, por lo que muchas veces quien ayuda debe, para colmo, gastar grandes sumas de dinero.
El debate nacional surgió, sin embargo, tras la muerte en 2011, de una niña de dos años llamada Yue Yue, atropellada por dos vehículos ante la indiferencia de 20 peatones que pasaron a su lado en un hecho que fue registrado por una cámara de seguridad cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.