Edición del Viernes 30 de agosto de 2013

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Cielo Razzo con “Sideral” - Edición Impresa - Escenarios & Sociedad Escenarios & Sociedad

Esta noche

Cielo Razzo con “Sideral”

  • La banda rosarina llega con nuevo disco bajo el brazo, para presentarse en Tribus Bar & Arte, con Cul de Sac? como banda invitada. El guitarrista Diego Almirón descubre las características del nuevo material.
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Diego “Pájaro” Almirón (guitarra y coros), Pablo “Polilla” Pino (voz y guitarras), Javier Robledo (batería y coros), Cristian “Narvi” Narváez (bajo, actualmente recuperándose de un accidente automovilístico) y Fernando “Nano” Aime (guitarra). Foto: Gentileza producción

 

Ignacio Andrés Amarillo

iamarillo@ellitoral.com

Cielo Razzo llega esta noche a Tribus Bar & Arte (Pedro Vittori 3523) para mostrar las canciones de “Sideral”, disco con un par de meses en la calle. La presentación arrancó el 8 de julio en El Teatro de Flores de Buenos Aires, y el 22 de ese mes pasó por el Willie Dixon de Rosario. “Presentando el disco donde se pueda, donde nos dejen entrar”, dice entre risas el guitarrista Diego “Pájaro” Almirón, en diálogo con El Litoral.

Gestación

—¿Cómo fue el proceso, a la par de que seguían despidiendo el disco anterior, de hacer “Sideral”?

—Es siempre parecido: nos juntamos en la sala a componer, a ver las ideas que hay, y ahí las vamos armando. Creo que se hizo en un tiempo más corto que los anteriores, o parecido a lo que fue “Compost”: creo que fue en un par de meses que nos encerramos a terminar los temas. Después fue cuestión de ir viendo, no quedaron muchos temas afuera.

—Metieron 14...

—Lo que pasa es que vamos armando la idea, y en el mismo momento vamos descartando cosas, o dejándolas para que maduren, y nos quedamos con lo que nos pareció que estaba buenísimo. Preparamos la sala para “demear” ahí, fue un proceso más lento en eso pero más rápido a la hora de hacer las canciones. Pudimos grabar y grabar hasta encontrar el sonido, o un camino más firme para a la hora de ir al estudio más profesional estar más tranquilo y más conforme.

—Estaba más cocinada la cosa...

—Cuestiones de sonido, de ambiente. Fuimos a hacer un demo al estudio El Attic antes de grabar, en General Rodríguez, para ver cómo venían los equipos, las guitarras, y decidir qué se iba a usar. Después se grabó en cuatro días en ese estudio, y algunos teclados, percusiones, coros, algún arreglo de Nano (el guitarrista Fernando Aime) en un estudio en Rosario.

El tema era grabar en vivo y no por separado, así que armamos tres violas, bajo, batería; Pablo (Pino) regrabó algunas voces.

Producto propio

—¿Por qué se eligió “Caminando” como primer corte de difusión?

—La verdad es que nos gustó a todos, hablamos con la gente de la compañía, porque queríamos que tengan la opinión. Concordamos, no hubo demasiado misterio sobre eso: creo que tiene ritmo, una buena letra, a nosotros nos pega. Es sencillo, simple, pero tiene una carga emocional muy grande para nosotros.

—¿Cómo es salir a defender este nuevo material? Es ponerse la camiseta de lo nuevo...

—Tenemos la camiseta de lo que hacemos: los discos que fueron, de los que van a venir, ojalá vengan muchos más, porque eso quiere decir que uno está en el camino que puede ser el correcto para lo que sentimos y hacemos. Es como una rueda, y cuando finaliza uno comienza el otro y así: ésa es nuestra labor.

Historia vivida

—Con 20 años de banda encima, ¿cómo es sostener el proyecto y tener ganas de seguir adelante?

—Es muy natural, porque cuando vos estás tanto tiempo (más allá de que algunos de nosotros vive por completo de esto, otros tienen otros trabajos), haciendo canciones y tocando, la comunión que se logra es algo muy parecido a una familia. Es como un mecanismo que tiene una rueda que nunca para, se basa en la producción musical. Y todo lo que deviene de eso es el camino, la rueda que sigue girando.

—¿Qué cosas cambiaron más desde que arrancaron en la música?

—Se me hace que a medida de que las nuevas tecnologías van mutando, van haciendo que uno también mute, cambiando sus hábitos. La gente escucha mucho música en los auriculares, con el teléfono. Es más extraño ponerse a escuchar un disco, es algo muy loco, muy artesanal.

Nos tocó vivir la tragedia de Cromañón como un impasse en el tema de shows. Si de cambiar se trata, cambia todo el tiempo, para bien o para mal. Yo pretendo creer que para bien, que los músicos sigan saliendo, sigan tocando, que el arte es oxígeno y es necesario. Quizás no es necesario directamente como un ingreso que se mantenga el sustento, pero te alimenta el corazón y otras cosas que me parece que también son importantes. Y siempre aprendiendo con vistas al futuro, para mejorar.



Viernes 30 de agosto de 2013
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