¡Vale todo!

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Romper los límites y potenciar nuevos estilos son las consignas de esta temporada en materia de mallas. Sin reglas establecidas, la elección depende de vos.

TEXTO. REVISTA NOSOTROS.

 

La regla de la no-regla, ésa es la impronta de la temporada en materia de bikinis. Como nunca, el negro y los colores oscuros quedaron tan relegados como los trajes de baño lisos. El negro y el blanco se mantienen como eterno clásico y este verano también como base para combinar y realzar el color.

Con la llegada del sol, el color marca su presencia en todas las variantes posibles. El rojo, el verde y en especial el azul y el coral, el naranja y el amarillo ganaron la batalla y se imponen en todos los textiles: estampados, combinados y hasta trabajados. Como nunca, los trajes de baño reivindican la paleta cromática con flores, lunares, manchas y otros estampados; solos o combinados entre sí. El flúor continúa, con un detalle: las tonalidades intensas dan paso a los tonos flúor-pastel que también se destacan por realzar la piel tostada al sol. Rosados, celestes y amarillos dejan de lado su apariencia naif y apuestan a más con apliques y detalles.

En pasarelas, la creatividad se impone también para desarmar pares y combinar las bikinis entre sí. La tradicional vedetina o less- blanca o negra, por ejemplo, que cada temporada acompaña como opción “extra” a la bikini se ve relegada por la mixtura libre de estilos y estampados.

Tal como en las colecciones prêt-à-porter, las flores se imponen como las reinas de la temporada: en estampes, en bordados de canutillos y piedras, en apliques de otras telas y hasta pintadas a mano. Quienes completen el vestuario playero podrán sumar coronas de flores, coloridas pulseras, sombreros y todo tipo de accesorios para pasear bajo el sol.

PRENDAS ¿ÚNICAS?

La tendencia industrial que destaca la elaboración artesanal de las prendas llegó a los trajes de baño para quedarse. En diferentes colecciones se imponen los volados, las tachas, las bikinis bordadas a mano con piedras y canutillos, las telas sublimadas y hasta los escotes con collares incorporados o hebillas. Todo es válido para realzar la figura de quien vista cada prenda, en especial si le otorga un estilo descontracturado, casual.

Así, las grandes marcas de trajes de baño implementaron fases artesanales en la elaboración de sus prendas. Esto incrementa su costo; su valor, en cambio, es el de una prenda única, literalmente fuera de serie.

LA NOVEDAD

Las pasarelas europeas impusieron el estilo “marinero” en trajes de baño de una o dos piezas. Más de una colección propone este verano combinaciones de rayas azules y blancas, o su variante en rojo; con nudos en soga, y el tradicional salvavidas de marinero pintados, en el estampe o aplicados de diferentes modos.

La variante más osada es, quizás, la bikini con pollera de tablas que incluyeron varias colecciones.

CLáSICA ELEGANCIA

La paradoja de esta temporada es que, en el reino del color, el blanco y el negro se mantienen como clásicos indiscutibles para quienes eligen su prevalencia más allá del tiempo.

En prendas de vestir, mallots de bain y bikinis tienen un lugar especial, tanto solo como en combinación: a rayas, a lunares, o con el simple conjunto de una pieza en blanco y otra en negro. Aquí también, todo vale.

La misma libertad cromática se expresa en los diseños. En bandó, torzados, con taza soft o los simples “triangulitos”, la amplia gama de opciones en trajes de baño permite optar por aquel que realce la figura y femineidad de quien lo viste.

En estampes y combinaciones; con volados o apliques. Esta temporada, más que ninguna otra, las bikinis invitan a romper los límites y potenciar nuevos estilos.

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